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Bebo Valdés, el grande de la música cubana

Obituario. Fue el creador del ritmo de la batanga, con el que cosechó éxitos

estrella. Una de las últimas presentaciones del músico. Foto: AFP

estrella. Una de las últimas presentaciones del músico. Foto: AFP

La Razón / El País - Madrid

00:00 / 24 de marzo de 2013

Se sabe que en la música cubana hay abundancia de genios y nombres imborrables. Sin duda, entre los que hay que escribir con mayúsculas está el de Bebo Valdés, fallecido el viernes en Suecia a los 94 años de edad, enfermo de Alzheimer.  

Bebo fue protagonista de los momentos de oro de la música cubana, además de ser precursor de las famosas descargas de jazz afrocubano y creador de un ritmo propio, la batanga, que arrasó en la isla en los años 50.

El verdadero nombre de Bebo era Ramón Emilio Valdés Amaro y nació el 9 de octubre de 1918 en Quivicán, un pequeño pueblo de guajiros y tierras rojas a 40 minutos de La Habana.

Bebo llevaba la música en el ADN. Antes de salir de Quivicán fundó con un amigo su primera banda, la Orquesta Valdés-Hernández, y desde entonces compaginó el piano con su vocación de arreglista y compositor.

En los años 40, estando ya en la orquesta de Julio Cueva, compuso uno de sus primeros mambos, La rareza del siglo, en momentos en que la música popular cubana se modernizaba a toda velocidad.

A partir de 1948 y hasta 1957 trabajó en el Tropicana, donde acompañó e hizo arreglos para la vedette Rita Montaner. Su orquesta, Sabor de Cuba, y la de Armando Romeu actuaban cada noche en el famoso cabaré y allí compartieron escenario con grandes artistas de Estados Unidos, incluido Nat King Cole, con quien llegó a grabar algún tema.

Por aquella época el jazz arrasaba en Estados Unidos y los músicos norteamericanos viajaban a la isla para descargar con sus colegas cubanos. Bebo participó en no pocas de aquellas legendarias jam session, que tenían como animador principal al percusionista Guillermo Barreto. En medio de aquel hervidero, el 8 de junio de 1952, con  20 músicos dio a conocer en los estudios de RHC Cadena Azul su nuevo ritmo, la batanga.

A finales de los 50 Bebo colaboró con Lucho Gatica, en México. En 1960, en medio de una gira, decidió exiliarse en Estocolmo (Suecia), donde se casó con Perhson y rehízo su vida.

Durante más de tres décadas estuvo alejado de la música. Sólo amenizaba las veladas en un hotel de la capital sueca cuando, en 1994, lo llamó Paquito D’Rivera y le invitó a grabar un nuevo disco, Bebo Rides Again, una colección de clásicos cubanos junto a temas originales de Valdés.

En 2000 el cineasta Fernando Trueba le redescubrió y le invitó a participar en su película Calle 54. Tras terminar el documental, Trueba grabó el disco El arte del sabor, primero de los nueve que obtuvo Bebo. Poco después triunfó nuevamente con Lágrimas negras, Su último disco fue Bebo y Chucho Valdés, Juntos para siempre.

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