La Revista

‘Blancanieves’: Un espejito mágico. Ricardo Bajo H.

La Razón / La Paz

01:44 / 11 de abril de 2013

Después de ver —hace dos años— El artista del francés Michel Hazanavicius y ahora Blancanieves del español Pablo Berger (ambas, obras maestras, potentes visualmente, audaces) me acordé de la frase de Charles Chaplin: la llegada del sonido mató el cine. Y Chaplin tenía razón. Blancanieves viene a demostrar —otra vez— que el cine mudo (en hermoso blanco y negro) tiene todavía mucho que decir. La voz fue una de las causas para no explotar toda la potencialidad del séptimo arte.

Blancanieves triunfó en los Goya y apenas unas semanas después la podemos gozar en las salas oscuras de nuestra Bolivia. Otra alegría. Berger hace un alarde de gran dominio del lenguaje cinematográfico y las casi dos horas de silencio (sólo “interrumpido” por una deliciosa banda sonora) se pasan volando a pesar de que todos conocemos el cuento infantil (gótico, esta vez) de los hermanos Grimm.

“Todo lo que necesito para hacer una comedia es un parque, un policía y una chica linda”, dijo Chaplin. Berger tiene una chica (la fascinante Macarena García que nos traslada a la Andalucía surrealista de los 20), un carromato de enanos toreros y una madrastra maligna. Y un gallo “buñueliano” llamado Pepe. Blancanieves es una gran película sobre el amor y la muerte. Que no te la cuenten.

Ricardo Bajo H. es periodista.

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