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Soy mucho mejor que voh: Reencontrar el público latinoamericano

Lo cómico en la cinta de Sandoval aparece en su intencionalidad de hacer una descripción crítica y no tan caricaturesca del típico sujeto latinoamericano.

Una imagen de la película.

Una imagen de la película.

La Razón (Edición Impresa) / Sebastián Morales / La Paz

00:02 / 21 de septiembre de 2014

El Naza deambula por las calles de Santiago de Chile. Busca tener una aventura casual con alguna mujer. Camina solitario intentando continuar la fiesta a como dé lugar. Tiene un hijo y una esposa que vive en España. No contesta su celular, su trabajo no parece andar bien.

Y es que el Naza desde siempre y especialmente esta noche (o las varias noches de fiesta) no toma las decisiones correctas. El Naza es el retrato perfecto del macho latinoamericano, o mejor dicho, del perdedor por excelencia. Ésta es la historia que propone el chileno Che Sandoval en su comedia Soy mucho mejor que voh, en cartelera en la Cinemateca Boliviana.

Lo cómico en la cinta de Sandoval aparece en su intencionalidad de hacer una descripción crítica y no tan caricaturesca del típico sujeto latinoamericano. Así pues, la película, más que contar una historia, explora la personalidad del Naza, con sus particulares formas de hablar, con todas sus taras, con todas sus manías, con sus obsesiones, con los espacios que frecuenta en una noche que decide mandar todo a cierta parte.

A diferencia de los grandes personajes cómicos, en donde una situación adversa y la inutilidad del protagonista se combinan para crear los efectos graciosos, el Naza se esfuerza, se obliga a crear estos contextos adversos y asumir que lo que le pasa es la culpa del otro. El Naza no tiene mala suerte, la fabrica con sus malas decisiones. Pero justamente por esa (in)capacidad del protagonista es que el espectador puede identificarse con él.

El filme invita al espectador a acompañar al Naza en su deambular por Santiago, para reírse de sus desventuras, pero al mismo tiempo acompañarlo, ponerse en el lugar de él. Sandoval, junto al Naza, propone al espectador latinoamericano reencontrarse con el cine de nuestro continente, de reírnos de nosotros mismos y de pensar en nuestras propias taras.

Pistas

‘Te creís la más linda...’ (2010)

Soy mucho mejor que voh es un spin-off de la ópera prima de Sandoval, Te creís la más linda... (pero erís la más puta). En la primera película del cineasta chileno, el protagonista es un joven con disfunciones sexuales que termina obsesionado con una mujer. En ambas cintas, el director utiliza el recurso del viaje por la ciudad de Santiago para ir construyendo la historia del joven personaje. El primer filme de Sandoval se puede ver todos los martes de septiembre a las 20.40 en el Cine Club El Espejo.

‘Airampo’ (2008)

La fiesta como motivo que va estructurando los acontecimientos es el común denominador entre Soy mucho mejor que voh, de Sandoval, y Airampo, del realizador boliviano Miguel Valderde. Esta última cinta explora —en un tono casi surrealista— los elementos que están alrededor de la ingesta de la chicha en un pueblo de Cochabamba. Valverde, con su estética, invita al espectador a la experiencia, al viaje iniciático de la borrachera. El airampo es la semilla de un cactus que se usa para teñir y se halla en los valles altos y el altiplano.

‘Ladrón de bicicletas’ (1948)

El Naza vagabundea por la ciudad, sin encontrar respuestas a sus necesidades. Lo mismo sucede con ciertas películas del neorrealismo italiano y sobre todo con el clásico de Vittorio de Sica. En el filme, los personajes van buscando desesperadamente a un ladrón de bicicletas. Así pues, los protagonistas van caminando por Roma, sin llegar finalmente a su meta. El uso de este elemento, en cuanto rompe con el relato clásico, ha sido de importancia capital para el inicio de la contemporaneidad fílmica.

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