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Comadres: la fiesta precarnavalera que cada año gana más seguidoras

Tarija conserva la tradición del festejo y en el resto del país sufrió una transformación y se organizaron fiestas para todo gusto.

La fiesta de comadres en Tarija.

La fiesta de comadres en Tarija. Foto: Paceña

La Razón Digital / José Luis Columba / La Paz

23:58 / 08 de febrero de 2018

El Jueves de Comadres, es la ocasión perfecta para pasarla bien entre amigas. Es una de las fiestas más importantes de Tarija en la previa del Carnaval y que, año tras año, se expande al resto del país.

El jueves que precede al feriado del Carnaval, las mujeres reafirman sus lazos de amistad, en fiestas en las que se regalan canastas llenas de pan dulce, productos agrícolas, quesos y coloridos adornos, como banderines, serpentinas y globos.

Comadres es una de las fechas más importantes del carnaval boliviano y, cada vez con más fuerza y en más ciudades, se festeja a lo grande. De hecho, este año Paceña ha apuntado a esta tradición como un evento importante dentro de la Estación Carnaval para impulsar su revalorización y el rescate de usanzas que son parte de ésta.

El intercambio de canastas y otras prácticas son parte de las experiencias únicas en tres grandes fiestas de Comadres que se celebrarán en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz; el 1, 2 y 3 febrero, respectivamente.

Varias investigaciones sobre el origen de la fiesta de Comadres señalan que el evento surgió en España. Narran que, en Asturias, en Pola De Siero se realizaban fiestas multitudinarias en las que se comía bollo preñao, acompañado de sidra. En esa población, los grupos de mujeres se reunían en sus propios hogares.

Según escritos del historiador Fernando Cajías, los colonizadores trajeron la tradición al continente americano y tuvo gran aceptación debido a la situación de sumisión de la mujer, aún más en el pasado. Esta tradición implicaba que, por un día, las féminas podían escapar de esa realidad. “El Jueves de Comadres era una de las pocas oportunidades en que las mujeres podían divertirse sin los límites impuestos por la sociedad de la época”, sostiene Cajías.

El escritor tarijeño Rene Aguilera Fierro señala que la tradición de Compadres y Comadres resurgió en la década de 1980 en los barrios de la ciudad de Tarija, con gran colorido, alegría y sencillez. Hasta 2002 se festejó y se bailó en la plaza Luis de Fuentes, donde se armaba una tarima para las autoridades ediles y el jurado calificador.

La fiesta de Comadres iniciaba con la preparación de tortas y, con el tiempo éstas comenzaron a ser vendidas en los mercados populares y en las calles de los barrios El Molino y San Roque. Así aparecieron gran cantidad de puestos de venta de canastas de caña, tortas, banderillas, mixturas, serpentinas, confites y frutas.

Las “Comadres artesanas” elaboraban y vendían estas delicias en los barrios de San Roque y el Molino, y en San Lorenzo, conocido como “La Tarija Vieja”. En 2000, según Aguilera, la fiesta de Comadres se consolidó como un adelanto del carnaval y se realizaba en la plaza Luis de Fuentes, para luego trasladarse a hogares o locales particulares donde el ingreso de varones era restringido.

Según Carmen Julia Vargas Flores, comadre pionera de Tarija, al evento sólo se invitaba a participar a todas las mujeres del barrio El Molino, también a aquellas que por diferentes circunstancias se trasladaron a vivir a otros lugares. “Se invitaba a amigas de otros barrios y de esa forma la fiesta se fue haciendo más comunitaria. De esta primera fiesta, hace 32 años, el festejo de las comadres se popularizó en Tarija”, explica.

Estas fiestas incluían ciertas reglas. Una de ellas era nombrar al compadre, quien era el único hombre que podía compartir y participar en la fiesta con las demás mujeres. El varón escogido debía de ser el más apreciado por las comadres.

Este personaje debía ser además vecino del barrio, sin importar su estrato socioeconómico pues el requisito era el aprecio. “Se le entregaba una torta muy grande y por eso, cada año, los hombres del barrio se portaban bien porque querían ser nombrados compadres”, recuerda la comadre.

Otra de las reglas era la “canilla libre”. Se cobraba para consumir una cerveza; el bar era libre y las participantes se acogían a la regla principal de no excederse en el consumo de bebidas alcohólicas. Asimismo, como marca la tradición, se obsequiaban cestas con productos de la región y con adornos coloridos entre comadres.

Hoy, en varias regiones del país, se realizan fiestas para todos los gustos. Aracely Fernández, residente tarijeña en la ciudad de La Paz, narra: “al principio sólo nos reuníamos con mis amigas para otorgarles canastas que traía de mi tierra. Ahora hay grandes fiestas con artistas internacionales invitados e incluso stripers; eventos hot, donde no se regala ni las tradicionales canastas”. (08/02/2018)

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