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Wálter Gómez: ‘Nos diferencia el corazón’

Reconocimiento. El Oficial Mayor de Culturas recibió la condecoración como Caballero de las Artes y de las Letras por el Gobierno de Francia y el lunes será galardonado

Wálter Gómez.

Wálter Gómez. Foto: Eduardo Schwartzberg.

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre / La Paz

03:02 / 23 de octubre de 2014

— ¿Qué significa para usted este reconocimiento?

— Me ha alegrado la vida. Me llegó una carta de la Ministra de Cultura del Gobierno de Francia en la que se me anunciaba la distinción de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. Cada año, las embajadas de Francia y sus Alianzas Francesas envían postulaciones desde todos los países donde tienen representaciones diplomáticas y es muy gratificante haber sido seleccionado para este valioso galardón.

— ¿Qué es lo que diferencia a su gestión de otras?

— Es el corazón que le ponemos a las cosas lo que ha permitido armar proyectos que se han posicionado muy significativamente en la ciudad de La Paz. Se logró programar un calendario muy diverso y rico; si hacemos un conteo de las actividades culturales, en épocas bajas hay entre 70 y 100 por día y en altas llegamos a las 300. Es el acompañamiento ciudadano el que valida todo esto. Ha sido la visión de los alcaldes Juan del Granado y Luis Revilla que ha conceptualizado a la cultura como inversión de alta prioridad, y ya no más como un gasto, los referentes fundamentales que permiten considerar una gestión líder en el campo de las políticas culturales. A lo largo de ocho años de mi gestión como Oficial de Culturas, siempre busqué una plena empatía con todos los artistas y en un concepto de valoración de su aporte creativo y el consiguiente compromiso con sus aspiraciones y necesidades. Tras 17 años como servidor público en Culturas y ocho como Oficial Mayor he llegado a un momento de encarar nuevos retos, pero también de agradecer a gestores y artistas que nos han acompañado.

— ¿Cuáles son esos retos?

— Tengo mi egreso de la carrera de Arquitectura en 2002 y, por la intensa dinámica en la que me he desarrollado, es un tema pendiente a culminar. Tengo sueños de vida y deseos que cumplir. Como músico, quiero trabajar mi tesis en una simbiosis entre la música y la arquitectura, donde se vinculan las distancias y formas con tablas armónicas, tal como se construyeron las iglesias chiquitanas… pero para ello necesito tiempo.

— ¿Y cómo avanza su carrera como músico?

— Muy interesante y variada. Fui integrante y músico invitado de Altiplano,  Los Kjarkas, La Pequeña Compañía (España), Wara, Zembu Bossa Jazz y otros  grupos de jazz. He acompañado a artistas como Zulma Yugar, Emma Junaro, Fernando Cabrera (Uruguay), entre muchos otros. Este año fuimos a Francia para presentarnos con el Ensamble Acústico Sonata en una gira organizada por la Alianza Francesa, con el fin de difundir la obra de Centellas en espacios culturales reservados  para grandes exponentes de la música del mundo.  Viajamos y compartí el escenario con Saúl Callejas, Marcelo Peña, Marcelo Murillo y con mi hijo Diego, quien tiene su propio proyecto de música, pero que se involucró con mucho corazón. La historia de mi vida artística ha estado determinada por una hermosa experiencia familiar en el arte, que este año cumplió 50 años: la Academia de Música Hohner. Son imborrables las imágenes de mi madre con su acordeón, compartir el escenario con mis hermanos Carlos y Cristina. Mis tres hijos no han sido ajenos a esta magia. Claudia es cantante y directora de coros y ha llevado al Coro Hohner a niveles sorprendentes por su calidad; mi hijo Diego, guitarrista, bajista, cantante y compositor tiene un serio trabajo en el reggae y mi hija menor, Luanaquien, trabaja con niños.

— ¿Hasta qué punto es esencial la música en su vida?

— Gracias a la música he recuperado la salud, que estuvo seriamente comprometida. Recuerdo que la primera vez que sufrí una crisis de hipertensión, le dije en la clínica a mi amigo Juan Pereira: “Prométeme que mañana la Big Band va a tocar en mi entierro”. Cuando recuperé el conocimiento me vi rodeado de ramos, pensé: “Estoy en mi velorio”. En realidad era la muestra de afecto de mis amigos. Es por todo esto que mi compromiso con el arte es invariable. Me seguiré dedicando a la música, la arquitectura y la producción cultural, tengo varios proyectos en mente.

Perfil

Nombre: Wálter Gómez Méndez

Edad: 51 años

Profesión: Músico, estudió Sonido y Producción en Estados Unidos.

Cargo: Oficial Mayor de Culturas de La Paz.

Artista

Proviene de una familia de músicos, es charanguista, bajista y guitarrista. Entre su labor por la gestión cultural, antes de asumir el cargo, destaca su trabajo como creador del Festijazz. Aprendió a tocar el charango con William Centellas y ha trabajado como técnico de sonido en los estudios de Discolandia y Heriba.

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