La Revista

Copacabana teme castigo divino tras el robo a la Virgen

Eucaristía. Ayer se celebró una misa en el santuario para desagraviar a la santa por el despojo de sus joyas

Tesoros robados. Infografía: La Razón

Info Virgen Copacabana.

La Razón / Iblin Linarez / Copacabana

03:32 / 24 de abril de 2013

Copacabana está de duelo. Ayer solamente se hablaba del robo perpetrado el lunes contra las joyas de la imagen de la Virgen en el poblado y se organizó una eucaristía para reparar el agravio que sufrió. Incluso hay lugareños que temen castigos divinos.

Por las calles de la localidad, cuyos orígenes se remontan a 1550, personas deambulaban y manifestaban su pena. En tiendas, el mercado y la plaza principal, la gente igual comentaba del hurto. Los fieles hicieron una misa para desagraviar a la efigie mariana.

Eladia Rivas, quien vende buñuelos en el mercado, hizo un reclamo a los sacerdotes franciscanos encargados de la custodia del santuario. “Tienen que responder”, cuestionó, y después reflexionó sobre el papel de los vecinos. “También tenemos la culpa, porque no la hemos cuidado”, afirmó mientras puso la masa del buñuelo en el perol.

Carla Moral, quien vende café cerca de Eladia, comentó que tiene miedo de que los creyentes de Potosí quieran llevarse a la Mamita. “Ella se ha enojado”. Entonces, Rivas recordó que la última vez que le robaron a la Virgen fue hace dos años. “Ha granizado fuerte, ha anegado los sembradíos de haba”.

El sacerdote Orlando Cabrera, el segundo en la orden de los franciscanos en Bolivia, llegó al sitio para oficiar una eucaristía desde el atrio que ayer no tenía la presencia de la imagen tallada por Tito Yupanqui en 1580. La celebración se realizó cerca del mediodía, tras fuertes repiques de las campanas.

Entretanto, Matilde Tito, presidenta del Comité Cívico de Copacabana, lamentó el daño que sufrió la comunidad del lugar por la falta de cuidado. “La gente del país viene aquí por la Virgen y nosotros solamente pensamos en el negocio”, se lamentó.

Luego del oficio, al menos 300 personas, representantes de las 35 asociaciones, entre canasteros, floristas y otros rubros se unieron en una procesión de duelo. Sus estandartes llevaron crespones negros. No fue un sepelio, pero la congoja fue muy parecida.

“Creo que la fiesta del 3 de mayo (de Colquepata), que es en su honor, debería suspenderse porque sería una falta de respeto”, dijo Rivas. La población decidió seguir en alerta por lo acontecido.

‘Eran ladrones muy cuidadosos’

“La imagen de la Virgen está bien, así como el Niño, y se ha perdido gran parte de la platería y joyas”, declaró el padre Orlando Cabrera, definidor provincial de la orden franciscana en Bolivia, quien llegó desde La Paz para oficiar una misa y enterarse con detalle sobre lo acontecido en el santuario.

Los ladrones ingresaron por la parte trasera del camerino de la Virgen; rompieron un vitral. “Eran unos ladrones muy cuidadosos, han sacado pedazo por pedazo el vitral. Creo que esta gente debe ser parte de un organismo internacional, no creo que sean aprendices. Lo hicieron con mucha calma y de manera concienzuda”.

Ayer, especialistas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) estuvieron en el camarín recogiendo pruebas, mientras la imagen fue girada de nuevo hacia el altar mayor donde la gente puede orar, pero al verla despojada de sus joyas, la mayoría terminó llorando.  Cabrera afirmó que este caso se resolverá y pidió a la gente “no actuar contra sus principios, para esperar obtener los frutos que queremos”.

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