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El mundo reconoce su legado

Autoridades, políticos y escritores europeos y latinoamericanos reconocieron la importancia del escritor a la literatura universal, destacando su valentía

Historia. Günter Grass con el político Willy Brandt, primer canciller alemán en 1969.

Historia. Günter Grass con el político Willy Brandt, primer canciller alemán en 1969. AFP.

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas / La Paz

03:00 / 14 de abril de 2015

Políticos y escritores del mundo expresaron su admiración y reconocieron la valentía y el legado del fallecido escritor alemán Günter Grass, quien fue reconocido por tocar temas polémicos de forma oportuna, con un gran aporte a la literatura universal.  Más que frases sensibles o de pesar, el deceso de Grass motivó el reconocimiento de su obra. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, destacó que el escritor dio forma a la literatura posterior a la Segunda Guerra Mundial y destacó de él que no tuvo miedo a “intervenir” a través de su obra y “meter el dedo en la llaga”, retrata EFE.

“Es con gran tristeza que he conocido la muerte de Günter Grass, con el que perdemos a un increíble escritor que dio forma a la literatura contemporánea posterior a la Segunda Guerra Mundial y cuyos libros y poemas son inolvidables”, señaló. Para Schulz, que antes de dedicarse a la política fue librero, “Grass era una persona que usaba sus escritos para intervenir. Fue incómodo para muchos porque les ponía delante de un espejo. Un intelectual que puso el dedo en la llaga”.

La canciller alemana, Angela Merkel, expresó su “profundo respeto” por la figura del escritor Günter Grass, así como su consternación ante la noticia de su muerte. Grass “ha marcado como pocos la historia de Alemania, desde el final de la guerra hasta hoy, con su compromiso personal, literario, político y social”, indicó la jefa del Gobierno, en un comunicado transmitido a la viuda del escritor, Ute.

La República Federal de Alemania (RFA) “pierde con su muerte a un escritor, del que me despido con profundo respeto”, prosiguió Merkel. Grass, con reputación de escritor incómodo, mantuvo relaciones no siempre armoniosas con el espectro político de su país, especialmente con las filas conservadoras de la Canciller.

El presidente alemán, Joachim Gauck, declaró que “su obra es un impresionante espejo de nuestro país y parte importante de su herencia literaria y artística”. El presidente del Parlamento alemán, Norbert Lammert, por su parte, destacó que con la muerte de Grass Alemania no pierde solo a uno de sus escritores más significativos, sino también a un ciudadano comprometido siempre dispuesto a tomar partido en controversias políticas.

Por su parte, el autor británico Salman Rushdie escribió en Twitter que Grass era “un verdadero gigante, un inspirador, un amigo”.   El ministro de Educación, Cultura y Deporte de España, José Ignacio Wert, destacó no solo la aportación del alemán a las letras universales, sino su sinceridad, incluso a costa de generar controversia, al confesar su pertenencia a las SS nazis.

Subrayó que Grass fue “uno de los grandes de la literatura de los siglos XX y XXI”, por lo que su fallecimiento es “una gran pérdida” no solo para las letras alemanas, sino además para todo el mundo de la escritura. El hecho de que Grass reconociera en sus memorias su participación en las SS causó polémica en su momento. “Aunque adquirió entonces un perfil controvertido, creo que ahora es también momento de reconocer el valor de su sinceridad, ya que se podría haber abstenido de contar esa parte de su biografía”, señaló Wert.

En Latinoamérica también hubo repercusiones. El escritor cubano Leonardo Padura elogió la “conciencia crítica” del escritor. Padura, Premio Nacional de Literatura de Cuba en 2012, resaltó la postura intelectual y civil de Grass, en particular la visión que transmitió en su obra sobre los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Además destacó cómo Grass trató de “construir un nuevo pensamiento para la sociedad alemana y europea” a través de sus escritos. El escritor peruano Fernando Ampuero elogió la obra del alemán y dijo a EFE que con su muerte se pierde a un intelectual de primer nivel. “Fue un  intelectual de gran ímpetu, que tuvo un rol crítico contra todos los males que supo denunciar en el siglo veinte”.

Ampuero elogió episodios memorables de El tambor de hojalata, la novela más reconocida de Grass, como cuando el protagonista, Oskar, arruina un mitin nazi gracias a su tambor. “Creo que la historia de El tambor de hojalata es una historia que edifica a los latinoamericanos, está muy cerca del realismo mágico”, añadió.

Activa vida política

Acción

Participó en campañas a favor de la coalición “rojo-verde” que aliaba a los socialdemócratas de Schroeder a los ecologistas o contra la campaña del presidente estadounidense George W. Bush en Irak.

Israel

Provocó polémica en 2012 al publicar en la prensa alemana un poema  en el que criticaba a Israel y acusaba a ese país de “amenazar la paz mundial”.

‘El tambor de hojalata’, triunfó en el séptimo arte

Si bien la obra de Günter Grass fue galardonada con el Nobel y el Príncipe de Asturias de literatura, el autor será especialmente recordado por El tambor de hojalata, obra cumbre de la literatura llevada con éxito al cine por Volker Schlöndorff en 1979. Schlöndorff, cuya versión ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1980, comentó que “La máquina de escribir era su tambor de hojalata. Sabía cómo usarla”. Para el cineasta, Grass era “la voz de Alemania que llamó la atención del mundo poco después de la guerra”.

El presidente de la Academia de las Artes de Berlín, Klaus Staeck, consideró que la pérdida de Grass deja al mundo de la literatura “sin un autor de palabras poderosas” y a Alemania “sin su ciudadano más combativo”.

Película. Die Blechtrommel es el título original de la película coproducida por Alemania occidental y Francia. Se trata del drama de un niño que toca un tambor de hojalata para expresar su inconformismo ante la vida durante el ascenso del Tercer Reich.

La cinta —cuyo guion estuvo a cargo del prestigioso Jean-Claude Carrière y que fue protagonizada por el joven David Bennenten en el rol del pequeño niño eterno Oscar— fue ganadora de la Palma de Oro del Festival de Cannes y del Oscar a la Mejor película de habla no inglesa en 1979.

Aunque mucho menos relevantes, Grass también vio adaptadas al cine otras de sus novelas, como El gato y el ratón, segunda parte de la Trilogía de Danzig (iniciada con El tambor de hojalata llevada al cine por Hans Jürgen Pohland en 1967, o Malos presagios, versionada por Robert Glinski en 2005, sin que ninguna de las dos traspasara las fronteras teutonas, reseña el portal especializado fotogramas.es.  En la televisión se prefirió la adaptación de algunas de sus obras teatrales como Die bösen Köche. Ein Drama, Die Plebejer proben den Aufstand o Davor, sin que tampoco ninguna de ellas trascendiera en el ámbito internacional.

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