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El cine debe ser desde la dignidad de la cultura

Documental. Está fuera de los hechos, porque ellos no sueñan

Cineasta. El alemán Werner Herzog comparte con los paceños a través de experiencias y preguntas.

Cineasta. El alemán Werner Herzog comparte con los paceños a través de experiencias y preguntas. Ignacio Prudencio.

La Razón (Edición Impresa) / Mitsuko Shimose / La Paz

02:17 / 11 de abril de 2015

Los sueños bolivianos no deben ser abandonados para el cineasta alemán Werner Herzog, porque son una cuestión de identidad. Para él, estos sueños están a nuestro alrededor, cuyas riquezas van más allá del oro. “Hay una riqueza enorme de publicaciones indígenas porque este Estado es plurinacional, es pluricultural”, dijo Werner Herzog, director, documentalista, guionista, productor y actor alemán, quien llegó a Bolivia el martes. 

El motivo para la visita de este reconocido cineasta es la producción de su nueva película Sal y fuego, que será filmada en el suroeste de tierras potosinas y en el este cruceño. El rodaje se concluirá, según Marko Mahicao, ministro de Culturas y Turismo, a finales de mayo y la etapa de posproducción y lanzamiento está prevista para septiembre u octubre.

Herzog aprovechó su estadía en el país para compartir experiencias con su público, primero en Santa Cruz, y luego en La Paz.  Un gentío que parecía más bien una boa nativa se extendía desde las 18.30 en plena avenida céntrica paceña para ingresar al cine 6 de Agosto y escucharlo.

La cita era para las 19.00. Una vez que las puertas se abrieron, los amantes de su cine, cuyos oídos ansiosos no podían esperar más, entraron bajo un estricto control de parte del personal encargado del lugar y del evento. Poco a poco, cerca de 500 personas llenaron los espacios destinados al público. Mientras tanto, Herzog se hacía esperar.

Eran las 19.20 y el Ministro de Culturas y Turismo llegó. Diez minutos más tarde, las cortinas del escenario se abrieron y una mesa con dos sillas aparecieron ante los ojos de los espectadores. En las sillas estaba el esperado cineasta acompañado por Diego Mondaca, jefe de producción de la película que se rodará en nuestro país.

El público se puso de pie para aplaudir fervorosamente al cineasta y el ambiente se tornó bastante familiar. Mondaca hizo preguntas a Herzog sobre varios aspectos, entre ellos sus películas, la aceptación de su cine en Alemania, los personajes con los que suele trabajar y consideraciones sobre el cine en sí mismo.

Una vez contestadas las preguntas, pasó a interactuar con el público presente, además con el virtual que podía mandar sus inquietudes vía Twitter. Dos horas fueron las que pasaron entre las preguntas y las muestras de admiración hacia el artista que “quiere llegar al abismo del alma”, como él mismo reconoció ante su público.

Es por ello mismo que confesó que su cine está más allá de los hechos porque ellos no sueñan. “Los hechos son para los contadores, para el cinema verité, pero hay más detrás de eso”, advirtió. Sin embargo, dijo que siempre le ha interesado la verdad pero que está consciente de que no se la puede describir. “Hasta los matemáticos no pueden decir qué es. Yo siempre he buscado imágenes, situaciones, hombres que nos iluminen. Algo que nos lleve a una especie de éxtasis religiosa”.

Una de las vertientes que pueden conducir a esta experiencia es el azar, una ventana que tiene que estar abierta para dar vida a las películas. Es por eso que él nunca tiene temas definidos antes de filmar; es más, son ellos los que lo buscan y lo persiguen hasta que sean concretados.

Inspiración Herzog confesó que al año mira solo entre dos y cuatro películas como máximo. No necesita beber de él, porque su fuente de inspiración es otra: la literatura antigua griega y romana. “Mis autores favoritos son Virgilio, Joseph Conrad, Hemingway, entre otros. Entre los autores alemanes mi favorito es Höldering, el más profundo de los poetas en lengua alemana que la ha sabido penetrar más profundamente”.

Aunque nació en Munich, su madre tuvo que refugiarse en el último lugar de las montañas en Bavaria. Es por eso que tuvo la experiencia de ver su primera película recién cuando cumplió 11 años. “Yo siempre he pensado que yo soy el inventor del cine”, dijo riendo a voz en cuello. A raíz de esto, Herzog siempre quiere buscar nuevos límites, nuevas fronteras que llevan la luz del futuro y para eso piensa que se debe buscar una nueva forma de articular la realidad.

Pero no hay que olvidar que en el cine siempre hay elementos vulnerables como el dinero, la organización, las cámaras, las psicologías extremas, el vender la película, porque “si una de las partes no funciona, no funciona nada”. A propósito de esto, trajo a colación de que para él la historia del cine está llena de catástrofes. “Yo siempre he terminado una película que he comenzado”.

Por su parte, para Herzog el aspecto físico es muy importante a la hora de hacer cine. “Si me rompería una pierna, por ejemplo, sería el fin de mi trabajo”. Señaló que esto de hacer cine es casi atlético, pero es algo diferente a lo que hacen los atletas. Físicamente, es como entender los espacios, una coreografía con los actores. “Yo lo entiendo como jugador de fútbol, por lo que perderla sería peor que perder un ojo”.

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