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Henrietta Horn provoca a coreógrafos en un taller

Baile. La alemana, que trabajó con Pina Bausch, orienta a sus pares bolivianos en DanZénica

Visita. La artista germana, antes de entrar a la Alianza Francesa.

Visita. La artista germana, antes de entrar a la Alianza Francesa. Juan Pablo Muñoz.

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas / La Paz

01:33 / 05 de diciembre de 2013

“Estoy en La Paz, estoy en La Paz”, tenía que repetirse ayer a sí misma la reconocida coreógrafa alemana Henrietta Horn, en el primer día de taller con sus colegas bolivianos en el espacio Nuna. Y es que ni bien llegó a la sala, se sintió como en casa.

La invitada especial del II Encuentro Boliviano de Coreógrafos de Danza Contemporánea —que se celebrará hasta el sábado 7— llegó ayer a El Alto a las 06.00. Para las 09.00 ya se encontraba en la sala de la calle 21 de la zona de Calacoto, lista para conocer a los creadores bolivianos.

Lo primero que pidió a los asistentes —a través de su traductora— fue que se aproximaran poco a poco entre ellos, hasta lograr el contacto físico necesario para “escuchar” sus cuerpos. Luego, con un hallo (hola, en alemán), rompió el hielo: cada uno debía replicar la palabra y el movimiento de quien lo antecedió. Las risas empezaron a brotar.

“Yo no sabía casi nada de Bolivia, por eso quiero tener la oportunidad de conocer el país. Quiero saber qué proponen los coreógrafos, qué tenemos en común”, comentó la artista que estudió Danza en la Universidad Alemana de Deportes Colonia y se especializó en Danza Escénica en la Universidad Folkwang de Essen.

En el taller ofrece instrumentos para crear una coreografía. “Es algo muy individual, no existe lo correcto o lo equivocado, simplemente se trata de encontrar el camino para decir lo que se quiere decir. Lo más importante es la experiencia”. Por eso, ayer trabajó en función del diálogo y los duetos.

En tiempos donde todos bailan, ya sea en una discoteca o en las calles, ¿por qué es importante bailar en el escenario? “A través de los movimientos, uno llega a descubrir una dimensión del ser humano que otras artes no pueden representar. La danza te llega de forma diferente, directamente o indirectamente, gracias al lenguaje del cuerpo”, expuso Horn.

La artista —traída a Bolivia por el Goethe-Institut, que la volverá a invitar el próximo año para un proyecto más extenso— compartirá escena el viernes a las 20.00 en Nuna con los otros coreógrafos del festival en un jam (sesión de improvisación).

Horn fue directora artística del Estudio de Danza Folkwang, donde compartió responsabilidades con la desaparecida Pina Bausch. “Yo la conocí indirectamente, pues estudié con uno de sus bailarines. La primera vez que la conocí fui trabajando juntas en un proyecto. Al principio no fue tan fácil, pero lo que me gustó de ella es que escuchaba mucho tiempo y luego decía algo muy sencillo, pero que llegaba a lo humano y a lo que quería de tu trabajo. Además había calor humano en su obra: no sólo nos decía si lo hacíamos bien o mal, sino que nos hacía sentir aceptados, siendo espectadores o bailarines”.

Y para los creadores que hoy toman el taller, hay un adelanto: “En esta sesión vamos a provocar y a cuestionar”, sonrió.

Miguel Vargas Saldías: Cuerpos que retratan la identidad

Cuando los cuerpos hablan, los escuchamos con los cinco sentidos. Con esta premisa, el encuentro DanZénica abrió con tres espectáculos condensados la noche del martes en el Teatro Municipal. El resultado: la danza contemporánea en Bolivia cosecha frutos.

Vidanza, Proyecto Wayruru y Movementalist presentaron tres propuestas muy bien logradas, cada cual en su línea de trabajo. Tan diferentes entre sí —una epopeya mítica andina, un análisis social juvenil y una exploración del movimiento desde lo íntimo—, las puestas tienen puntos de convergencia que ofrecen respuestas desde el arte   a este momento histórico.

¿Cómo es ser boliviano hoy? ¿Cómo revaloriza su pasado? ¿De qué forma afectan las tradiciones a la vida cotidiana? En las tres piezas se hace eco de esta preocupación: Tunupa habla de los orígenes a través de la corporalidad; Amagma explora las preocupaciones juveniles sobre el ser hombre y mujer, aquí y ahora; Realidades tuerce y juega con preconceptos heredados de la tradición. En esta búsqueda se ofrecen relecturas del folklore, desafiando lo estático, promoviendo el diálogo y afianzando la identidad.

Miguel Vargas es periodista.

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