La Revista

Imaná ve el amor en las sombras, en la penumbra

Sueño. El artista quiere dejar un museo con sus obras y las de su amada Inés; busca respaldo

Artista. El reconocido pintor, en su hogar, donde esta semana recibió a La Razón. Al fondo, un cuadro de su esposa ubicado en un lugar privilegiado.

Artista. El reconocido pintor, en su hogar, donde esta semana recibió a La Razón. Al fondo, un cuadro de su esposa ubicado en un lugar privilegiado.

La Razón / Estefanía Pacheco / La Paz

00:11 / 14 de septiembre de 2012

Amante de la libertad, Gil Imaná (80) recorre su pasado a través de los momentos de su niñez. Pero, el principal recuerdo es su gran amor, Inés Córdova, artista que innovó la técnica del collage con textiles y metales.

Sentado en una silla de madera del comedor, en su domicilio, el artista come galletas de trigo y miel con  refresco de cedrón. “Qué difícil es vivir sin el ser que uno ha amado por más de 50 años, mi esposa, mi artista… Mi Inés”.

El pintor confiesa que en su vida hay dificultades, la principal la vista: “Veo apenas un 10% pero aun así sigo dibujando y qué mejor ver el amor en las sombras cuando la luz se va”. Pero, también está la alegría de vivir acompañado por Grecia,  ama de llaves desde hace 24 años, su marido y sus dos hijas menores Belén y Luz. “Con la menor, Belén de nueve años, repaso el bra, bre, bri, bro y bru”, cuenta Imaná en una conversación con La Razón.

La temática fundamental de sus obras, para Imaná, es la mujer. “Madre, amante, esposa, solidaria, sacrificada. He visto en las montañas de nuestra cordillera su forma, sentadas en filas (…) todos en el mundo se han enamorado, la realidad es el amor y es uno de los puntos culminantes en la vida de hombres y mujeres”, explica.

Conoció a Inés Córdova, en 1950, cuando llegó a Sucre a presentar sus acuarelas. Junto a su hermano Jorge Imaná (pintor) le ayudaron a colocar las pinturas y los nombres de cada obra. Al volverse a encontrar, años más tarde, enamoraron por dos años y en 1964 se casaron en la iglesia María Auxiliadora de El Prado. “Cada uno discutíamos muy lindo, en especial cuando yo quedaba inconforme con mis pinturas”, cuenta Imaná.

Su maestro de colegio, al que admiraba, Juan Rimsa, tuvo que renunciar por problemas con el  colegio. Antes de irse  le preguntó: “¿Quieres irte conmigo?” y respondió: “Sí, maestro”. “No sabía dónde ni nada, me tomó de la mano y me sacó, tenía diez años”. Los recuerdos de su padre, profesor,  llenan sus ojos de lágrimas.

Su sueño por cumplir es completar la creación del Museo Cultural Inés Córdoba y Gil Imaná. Donará todos los objetos de su casa. El paso grande es conseguir financiación y el pequeño la catalogación de las obras “Ojalá tenga un poquito de tiempo de vida para poder ver algún inicio”, dice el artista, al mirar la ventana, desde donde está el comedor.

Exposición

Sus obras

Amor y Ternura es la exposición que estará abierta hasta el 30 en el Museo Nacional de Arte.

Gustos

Música

Disfruta de la música clásica.  Vivaldi es su favorito. Fue seguidor del grupo nacional Los Jairas.

Antojos

Comida

Ají de lengua,  picante chuquisaqueño y lechón. Solía fumar, pero lo dejó por el desgaste de sus retinas.

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