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Jisk’a Anata de La Paz fue un crisol de folklore

Alegría. Las casi 60 comparsas de la entrada paceña mostraron 30 bailes de distintas regiones.

Autóctono. Los sikuris de Cariquima fueron parte de la festividad paceña que tomó ayer el centro paceño y deleitó al público con danzas del país. Foto: Pedro Laguna

Autóctono. Los sikuris de Cariquima fueron parte de la festividad paceña que tomó ayer el centro paceño y deleitó al público con danzas del país. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández / La Paz

02:25 / 17 de febrero de 2015

Una muestra de danzas autóctonas y criollas, provenientes del oriente, valle y altiplano bolivianos, además de un baile peruano, convirtió ayer a la vigésima segunda versión del Jisk’a Anata de La Paz en un crisol de folklore.

Desde aproximadamente las 11.30, hasta pasadas las 19.00, casi 60 comparsas recorrieron las calles del centro paceño. Se vieron estudiantinas, a Música de Maestros, comparsas de pepinos y bailes folklóricos como caporales, tinkus, kullawadas, chacareras, entre otros.

Las provincias paceñas mostraron sus danzas con tarkeadas o pinkilladas. También participaron estudiantes de la Universidad de Arequipa, de Perú, que interpretaron la cosecha de arroz.

El instituto Luis Braille, que reúne a personas invidentes, inició el desfile al compás de una tarkeada. “Hemos fundado el grupo en 1998 y desde esa época estamos bailando en la fiesta”, comentó  Matilde Calle, quien integraba las 28 parejas que se divertían con la ayuda de sus guías videntes.

Con indumentaria hecha de bayeta de la tierra, con colores blanco y café,  y con flores que les colgaban de sus aguayos, niños y jóvenes del Ballet Folklórico Imagen Bolivia se movían al son del baile de los calcheños, oriundo del departamento de Potosí. Fue la primera representación de las danzas autóctonas nacionales.

La energía de esta festividad se vio reflejada con los wakas 8 de Diciembre, que deleitaron a la población con k’usillos, varones disfrazados de toros y lecheras con decenas de polleras, multicolores, que pese a esto movían el cuerpo con mucha vitalidad. Lourdes Ruiz, quien bailó “con solamente 18 polleras”, aseguró que en años anteriores lo hizo con 27.

Vestidos con la corteza de un árbol de la región beniana, con adornos hechos de semillas silvestres, con arco y flecha, el oriente fue representado por los chamas de Rurrenabaque, quienes se robaron los aplausos del público con esta danza de los Esse Ejja.

Los estudiantes de la Universidad de Arequipa se presentaron en esta gestión con la estampa cosecha de arroz, que representa esta labor de la provincia Islay.

Otras representaciones como sicuris, chutillos y khantus de Charazani se mezclaron con la música criolla de Los Olvidados y el Sindicato de Artistas en Variedades.

Datos:

  • Fotografías

Las cebras de educación vial, que bailaron ayer, fueron las más requeridas por los niños.

  • Fiesta

La entrada del Jisk’a Anata fue fundada en 1994, con la participación de 13 agrupaciones.

  • Legación

La entrada de ayer contó con  la presencia, en el palco oficial, de representantes de la Embajada de China.

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