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Rubén Vargas, adiós al maestro, poeta y periodista

Deceso. Un paro cardiaco segó la vida de Vargas, una pérdida para las letras nacionales

Letras. Rubén Vargas, durante una revisión bibliográfica que hacía de libros del poeta tarijeño Roberto Echazú, en 2007.

Letras. Rubén Vargas, durante una revisión bibliográfica que hacía de libros del poeta tarijeño Roberto Echazú, en 2007. La Razón-Archivo.

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre / La Paz

00:56 / 22 de mayo de 2015

La palabra era su arma. Sea en poesía, periodismo cultural o en la cátedra, Rubén Vargas impactaba con la expresión exacta. A la 00.50 de ayer, un paro cardiaco se lo llevó. Dejó dos libros de poesía e incontables páginas en la prensa de México y Bolivia. “Estuvo en terapia intensiva en el hospital universitario por 40 días. Según los médicos, fue un paro cardiaco lo que hizo que se vaya.  Ingresó por  un problema respiratorio”, contó María Luisa Talavera, esposa del vate por más de 34 años.

Rubén Vargas Portugal nació en La Paz en 1959. Comenzó su carrera periodística en Presencia, siguió en La Prensa y Pulso, y desde septiembre de 2010 trabajaba en La Razón como editor del suplemento cultural Tendencias. “En 1990 fue colaborador de la revista Vuelta en México. Allí conoció a Octavio Paz, fue una gran enseñanza para él y es una de las cosas que apreció mucho del viaje a México. Fue una experiencia maravillosa la que tuvimos juntos. Nos fuimos por una beca que tuve para hacer mi maestría”, recordó Talavera.

Vargas desde muy joven quedó seducido por la poesía y fue alumno del poeta Jaime Saenz, con quien forjó lazos estrechos. “Rubén cultivó una gran amistad con Jaime Saenz, era su auxiliar en la universidad. Jaime murió en 1986, cuando nuestro hijo nació. Siempre hemos estado muy unidos a Jaime y cuando murió fue como si se hubiera caído el mundo”, recordó la pedagoga Talavera.

Un año después, Vargas suplió a Saenz en el taller de Poesía que dictaba en la carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y dictó otras materias más. “Era muy buena gente y excelente persona. Gracias a la vida tuvimos un hijo, Julián, con quien creó un lazo fuerte como padre”, agregó Talavera. Autoridades culturales, artistas, (ex)alumnos y amigos expresaron su pesar por esta pérdida en las redes sociales.

“Acabo de anoticiarme del sensible fallecimiento de Rubén Vargas, periodista cultural; paz en su tumba”, publicó Marko Machicao, ministro de Culturas. “El mejor jefe que he tenido, un profesor querido, un escritor admirado, una persona invaluable. Te voy a extrañar muchísimo”, indicó Julia Peredo, literata y cantante.

Sus amigos de La Razón también le dijeron adiós: “Será recordado no solo como referencia del periodismo cultural en Bolivia, sino como un colega con la palabra justa y una humildad digna de emular”, expresaron a través de un comunicado. En su obra literaria destacan sus dos libros de poesía Señal del cuerpo (1986) y La torre abolida (2003). Rubén se fue, pero sus palabras —precisas, bellas— quedan.

‘Siempre lo caracterizó un humor muy fino’: Ana María Suaznábar Lingüista

“Fuimos compañeros de facultad. Luego, junto a Carlos Melgar y María Antonieta Villarroel, formamos un grupo en la época de la dictadura y nos brindamos mucho apoyo. Él era una persona muy transparente, un buen amigo,  muy  solidario. Si podría tenerlo nuevamente en frente y decirle algo sería: Gracias por la alegría, la vida y amistad que compartimos. Su partida es algo muy duro para mí, es un amigo  entrañable. Incluso fue el testigo de mi matrimonio”.

‘Era un hombre que sabía mucho’: Reynaldo García, Asociación de Periodistas

“Él no frecuentaba la asociación, pero con él hemos pasado gratos momentos en Presencia y siempre disfrutamos de su buen gusto al hablar. El aporte de Rubén ha sido entrar en el periodismo especializado de la cultura, el análisis intenso de la política. Él fue más intenso en el tratamiento de la noticia y le dio a los lectores temas ásperos pero muy bien escritos y relatados. Era un buen traductor del sentir profundo hacia el lector común, tanto que se hacía gustar”.

‘Era muy generoso y lúcido en todo sentido’: Benjamín Chávez, Poeta

“Era una gran persona y uno de mis mejores amigos. Era un gran crítico. Sus dos libros y ensayos y lecturas críticas sobre poetas bolivianos fueron sus mejores aportes a la literatura boliviana. Siempre fue muy generoso y con mucho sentido del humor, una excelente persona. Leía con mucha atención a los jóvenes autores. Una virtud suya era ser muy lúcido para sus críticas, que eran muy formativas, de ellas sacabas mucho provecho al leer sus textos”.

‘Fue generoso al analizar a sus pares’: Mónica Velásquez, Poeta y crítica literaria

“Rubén fue mi profesor en la Facultad de Literatura y le debo gran parte de mi afición por la poesía y mi preparación como crítica literaria. Su legado como docente es importante, al igual que como poeta, un poeta de breves poemarios pero muy certeros. Era lo que llamaba ‘un poeta lector’, que escribía sobre lo que leía y que su poesía era un diálogo con otros escritores del mundo. En su faceta de periodista fue generoso a la hora de analizar y hablar de sus pares”.

‘Sus facetas lo señalan como pilar cultural’: Juan Carlos Orihuela, Docente y literato

“Desde que comenzó a estudiar mostró una disciplina y un apego a la literatura ejemplares. Fue ayudante de cátedra de Jaime Saenz. Después se convirtió en el principal periodista cultural de los últimos tiempos, además que ejerció la poesía y la crítica poética, que es tan importante y escasa. Fue un gran docente durante dos décadas, siempre muy apreciado por los estudiantes. Rubén tiene una serie de facetas que lo señalan como un pilar cultural”.

‘Rubén le dio su lugar a la poesía boliviana’: Marco Montellano, Coordinador de la BBB

“Tuvo un papel muy importante en la elaboración de la lista de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB). Su principal aporte fue darle su lugar a la poesía boliviana. Fue bastante insistente en el tema, él supo ubicar con amplio conocimiento las obras que deberían ser incluidas. A él se debe que muchos de nuestros poetas tengan  en la colección sus libros enteros, más allá de una antología general que tenemos planeada, en la que queríamos trabajar con él”.

‘Era un hombre de mucha iniciativa’: Juan Cristóbal Soruco, Exdirector de Presencia

“Empezamos a trabajar juntos en Presencia, él llegó a sugerencia de Jesús Urzagasti y fue un acompañante permanente de mucha iniciativa para el desarrollo cultural de Presencia. Era un hombre de mucha iniciativa, de mucha claridad. Posteriormente nos encontramos, a veces en condición de editores de libros, y de ahí fuimos por caminos distintos: él siempre en el área cultural, de mucha calidad, y mantuvimos una amistad desde finales de los ochenta”.

‘Él era idóneo para dirigir una publicación’: Marcel Ramírez, Director de 3.600

“Yo admiraba mucho tanto su formación intelectual como su personalidad amable, de humor muy fino. Fue un privilegio compartir con él, ya que en todas las reuniones que teníamos aprendía algo nuevo. Trabajé con él durante los 25 números de la revista Alejandría, él era el director yo el gerente. Rubén era la persona idónea para dirigir una publicación de este tipo. Ya como periodista, siempre nos ayudó a difundir nuestras publicaciones”.

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