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Luzmila Carpio: ‘Si olvidamos la lengua originaria, también olvidamos el pensamiento’

El programa de los recitales estará conformado por temas clásicos de la artista, así como los que compuso para el reconocido disco Oratorio Andino Amazónico.

Ensamble. Los músicos que acompañarán a Luzmila Carpio en la temporada de conciertos. Foto: Pedro Laguna

Ensamble. Los músicos que acompañarán a Luzmila Carpio en la temporada de conciertos. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Soruco / La Paz

00:00 / 10 de enero de 2016

La cantante potosina ofrecerá una temporada de conciertos en el Teatro Municipal (Genaro Sanjinés esquina Indaburo) entre el 27  y 29 de enero. Actuará con siete músicos nacionales: Diego Ballón, Franz Valverde, Willy Sulkata, Andrés Flores, Cristina Laguna, Lucas Conrady y Meleán Sangüeza.

El programa de los recitales estará conformado por temas clásicos de la artista, así como los que compuso para el reconocido disco Oratorio Andino Amazónico, que presentó en 2013 junto al ensamble de músicos franceses.

— Abre el año con una temporada de presentaciones con una nueva banda. ¿Cómo está estructurado el concierto?

— Más que todo es una retrospectiva, pero en esta ocasión actuaré con músicos bolivianos con los que realicé arreglos de los temas que presenté en un concierto en 2013, también en el Teatro Municipal, con artistas franceses. Hemos escogido algunas canciones de ese repertorio, pero interpretadas con instrumentos diferentes, de nuestro país. Todas son mis composiciones, aunque también tocaré un tema de Simeón Roncal. Son siete músicos talentosos a los que he reunido y el concierto se llama Celebración, porque esta es una época para festejar, la época del Carnaval, en la que hay que celebrar las primeras cosechas. A la vez debemos festejar que hasta este momento he logrado cuidar todas mis canciones sin desvirtuarlas. No las he simplificado ni acomodado a lo “popular”, sino que siempre he tratado de mantener la calidad.

La línea que me he trazado con mis propias composiciones es el recuperar el espíritu de lo que me cantaban mi madre y mi abuela. Y en este concierto esto es lo más esencial, lo que continúo haciendo desde que comencé a trabajar: canto en quechua, aymara, trato de hacer conocer de dónde vengo, dónde estoy. Dar a conocer el sonido del idioma, ya que si olvidamos las lenguas, también olvidamos el pensamiento.

— ¿Y cómo es el pensamiento relacionado con el quechua?

— Muy bonito (risas). Cuando saludo a alguien en quechua, inmediatamente el corazón se abre, porque es muy dulce. Porque podemos decirnos sin malicia palabras que en español difieren en su significado, que son bruscas, secas y que tienen malicia. El quechua es tan natural, tan sereno. Podemos hablar de cosas que son difíciles, pero en esa lengua, entre chiste y chiste, surgen sin problemas. Entre quechua hablantes reímos bastante.

— ¿Cómo fue el proceso de trabajo con la banda?

— Cuando participé como invitada en el concurso Aquí canta... Bolivia (octubre de 2015) ya trabajaba con los chicos. Los preparé para la presentación, ya que ellos o provienen de la música andina o de ritmos más contemporáneos como el jazz, ya que lo que quiero es fomentar la unión entre los bolivianos. Y para ello la música es ideal. La música no tiene fronteras. Por ejemplo, yo soy la única de origen quechua en el grupo, por lo que para hacerles entender hay que trabajar. Eso les ayudará porque son jóvenes con un camino artístico muy largo. Y, a la vez, la labor me refrescará a mí en la interpretación y composición.

— ¿Cómo entabló relación con los músicos? ¿Fue similar al que hizó con el ensamble francés con el que actuó en 2013?

— Fue muy distinto. En Francia buscamos solistas de destacada carrera. Esta vez hice la invitación directa. Cuando vi que me faltaba un piano conversé con Diego Ballón para que se sume, por ejemplo. Todos ellos tiene sus propios proyectos reconocidos. Así la guitarra la toca Franz Valverde, los vientos son de Willy Sulkata y Andrés Flores, en el bajo tenemos a Cristian Laguna, la percusión está a cargo de Lucas Conrady y un músico me acompaña desde hace 25 años y que viene del norte de Potosí, Meleán Sangüeza, es quien toca el charango en sus diferentes temples.

Esta es una oportunidad interesante y veremos cuál es el impacto que tenemos, cómo responde el público a esta frescura que tendrá el espectáculo.

— ¿Qué es lo que espera de este concierto?

— Que las nuevas generaciones conozcan qué es lo que estoy diciendo, que podamos crear música con los ritmos originarios sin simplificarlos. Va a ser un momentito de alegría y servirá para conocer todo lo que he hecho hasta la fecha. Tendré huayños de los años 80, vamos a hablar de lo que pasa en el país... elegí temas que la gente me pidió en anteriores presentaciones.

— Quiere decir que también habrá arreglos novedosos...

— Muchos, ya que hay siete músicos nuevos con sus estilos particulares. Incluso si conocen los temas, van a descubrir nuevas particularidades.

— ¿Qué novedades puede esperar un conocedor del repertorio de Luzmila Carpio?

— Muchas. Hay canciones que  nunca he tocado en Bolivia, como Chillchi Parita, que es el tema que forma parte del cortometraje de animación La Abuela Grillo, que también se proyectará durante la presentación. Hay además una canción dedicada a la Madre Tierra que lo compuse en Francia para hacer cantar a los niños en mi lengua y en francés. En el repertorio también incluí algunas de mis canciones estrella como Los Animales; Arawi, que defino como un himno a la armonía, compuesto para charango, quena y voz, que es muy aguda, así como otras piezas.

— El año pasado la revista Rolling Stone puso a su disco Yuyay Jap’Ina como uno de los 10 mejores del año. ¿Cómo le ha tratado 2015?

— ¡Muchas cosas buenas han pasado! Ese disco es la reedición de cuatro casetes que grabé en la década de 1990, parte de un proyecto educativo con Unicef, que me dio autonomía para que pueda crear mis canciones y lanzar mis mensajes a todo el Norte de Potosí. Con eso hemos logrado instalaciones de agua potable y molinos de grano. Esos cuatro casetes fueron reunidos en un disco doble. Estos temas nunca los he cantado en ningún lado, y me sorprendió agradablemente esta selección. También me gustó y sorprendió que el colectivo de DJ ZZK hiciera un remix con algunos temas míos. Ellos nos escribieron y pidieron permiso para trabajar, y el resultado puede verse en la página de YouTube. 

— ¿Qué nuevos proyectos tiene para este año?

— Vamos a realizar un nuevo disco junto a un nuevo productor francés, Almost Musique. Todavía no quiero adelantar nada, porque es una sorpresa que ya van a escuchar a su tiempo; prefiero que todo esté listo antes de lanzar información, ya que es sorpresa. Además vamos a hacer una gira por el resto del país en marzo. Queremos ir a Cochabamba, Potosí y Sucre. Estamos hablando para fijar espacios y fechas. Esperamos poder llegar a las ciudades de Santa Cruz y Oruro. En 2013 solo actué en La Paz y Potosí, y me faltaba llegar a otras ciudades.

— ¿Su estadía en Francia benefició a su arte?

— Mucho, ya que ahora ya conocen nuestras lenguas originarias como mi quechua natal. Yo quería que desde otros países admiren estos sonidos. Francia me colabora con su tecnología, con el aprecio y la admiración por nuestros pueblos indígenas. Al actuar allí logre mandar mi mensaje sobre la Madre Tierra.

— ¿Cómo surgen los temas que compone? ¿El proceso creativo que tiene es rígido?

— Las canciones nacen primero en el corazón, con una emoción, como lo podrán ver cuando salga el siguiente disco. La letra siempre me viene primero en quechua y de ahí traduzco al español. Dependiendo de la composición, los hay en quechua, aymara y español, y otros solo en un idioma. Generalmente surge primero la melodía y después ajusto la letra. Pero en ocasiones es al revés.

Perfil

Nombre: Luzmila Carpio Sangüeza

Nació: En Qalaqala, Potosí, en 1950

Profesión: Música

46 años de carrera

Luzmila Carpio Sangüeza debutó profesionalmente a los 11 años, cuando interpretó canciones aprendidas a las faldas de su madre en una radio potosina y después, en otra emisora, el Himno Nacional, la única composición en español que conocía esa época.

Estudió con el profeso Ricardo Cortez y Cortez de la Universidad de Oruro. Es él quien le enseñó a cantar en español.

En 1970 se presentó a un concurso y la casa discográfica Lauro y Cía. le ofreció un contrato para grabar.

En 1979 partió rumbo a Francia, país donde vivió durante 20 años. Entre en 2006 y 2011 ejerció como embajadora boliviana en ese país europeo.

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