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‘A Head Full Of Dreams’, desbordante de optimismo

Definitivamente, la música, las melodías, los arreglos e inclusive el sonido que consigue este álbum están muy por encima de varios trabajos de la banda y probablemente muy cerca de lo alcanzado en el ya memorable Viva la Vida or Death and All His Friends (2008).

Los integrantes de la banda Coldplay.

Los integrantes de la banda Coldplay.

La Razón (Edición Impresa) / Sergio Candia / La Paz

00:01 / 24 de enero de 2016

Un año y medio después de la publicación del álbum Ghost Stories (2014), Coldplay publica un trabajo diametralmente opuesto a su predecesor. Efectivamente, A Head Full Of Dreams es un disco desbordante en optimismo en comparación al humor oscuro y decreciente que inundaba cada resquicio del anterior trabajo de estudio.

Críticos alrededor del globo atribuyen el tono oscuro del anterior trabajo a la ruptura que Chris Martin protagonizó, por entonces, con quien fue su esposa por varios años Gwyneth Paltrow. Es una opción que no deja de ser especulación y que parece sugerir una resolución posruptura en este nuevo trabajo. Al menos líricamente, este argumento tiene validez. En contraste, y analizando estrictamente el trabajo musical, probablemente se pueda atribuir más de lo que se concede al pulcro trabajo del dúo Noruego Stargate, encargados de la producción.

Definitivamente, la música, las melodías, los arreglos e inclusive el sonido que consigue este álbum están muy por encima de varios trabajos de la banda y probablemente muy cerca de lo alcanzado en el ya memorable Viva la Vida or Death and All His Friends (2008). Estamos ante 11 canciones que no hacen más que crecer en humor a lo largo de algo más de 45 minutos. En el aspecto lírico, si bien Martin recurre a varios de sus acostumbrados temas, en esta ocasión el desborde de optimismo deviene empalagoso en algunos pasajes.

Evidentemente estamos ante un hombre de mediana edad hablando (o cantando) sobre varios clichés que son propios del momento que atravesó y de la edad que tiene. Éste es un peligro que pasa inadvertido, toda vez que la orientación de este álbum es ciertamente pop, género en el que interesa el producto y la sonoridad del gancho por encima de la trascendencia.

La canción que da nombre al disco emerge del éter para entrar con patada voladora hacia una melodía que recuerda (una vez más) al trabajo noventero de U2.  Birds se construye sobre un beat simple y una base discreta para expandirse hacia el coro, una fórmula que se repetirá a lo largo del trabajo. Hymn For The Weekend cuenta con la participación de Beyoncé, vocalista que imprime su característico sello hacia el coro, enriqueciendo el famoso falsetto de Martin. Everglow baja el ritmo alcanzado para introducir un momento autobiográfico e introspectivo que de alguna manera presenta un cierre, cuenta con la participación de su exesposa. Continúa el tema que abrió la promoción del disco Adventure Of A Lifetime, tema que vuelve a remontar el humor hacia una nota optimista. Fun retoma de nuevo el downtempo y cuenta con la participación de Tove Lo, cuyo potencial no se logra apreciar más alla del refuerzo en algunos versos y coros. Kaleidoscope nos transporta a aquellos himnos como Lost, que caracterizaron uno de los mejores momentos de la banda. Amazing Day y Colour Spectrum son dos temas que retroceden a la esencia que Coldplay mostró en Parachutes (2001). Finalmente, Up&Up es un triunfo de producción que cuenta con la participación de Beyoncé y Noel Gallagher, un tema balanceado y rico en texturas y melodías.

Coldplay está de retorno con un álbum que devela otra faceta más en el ya amplio catálogo de posibilidades sonoras de la banda. Un trabajo sólido, un estupendo cierre.

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