La Revista

Mamá, quiero volar y ser actor

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Bajo

05:48 / 16 de abril de 2016

El Fitaz arrancó con una promesa y con un cumplido. Maritza Wilde prometió en el discurso de inauguración entretenimiento y la italiana Compañía Berardi-Casolari puso la firma. El público del Fitaz, ese que llena el Teatro Municipal de Pascuas a Ramos, apareció como el fantasma del músico Domenico Modugno para aplaudir, cantar y divertirse con el bufón ciego de acento argentino Gianfranco Berardi.

El talentoso cómico italiano tiró de recursos escénicos y corporales para sazonar el monólogo (desdoblado en varias voces) con mucho humor, interactuación con la platea y habilidad actoral. Música (un acordeonista y un guitarrista intercalaban canciones y texto) y stand-up por el mismo precio: quizás un café-concert con traguito hubiese sido el escenario ideal para el gratificante show unipersonal.

!Io provo a volare! (Yo trato de volar, dirigido por Gabriella Casolari) es un viaje reflexivo sobre el oficio de actor y los sinsabores y alegrías del artista popular. Berardi usa todas las flechas de su arco (verborragia, cuerpo, danza, humor, versatilidad, histrionismo malcriado, emoción) para dejarnos un aprendizaje: por más hambre, fatiga, frío y sufrimiento, no hay que rendirse jamás en la conquista de un sueño, de una pasión. El Fitaz, en su décima versión, comenzó con la vertiente más divertida y mágica del teatro. El mundo puede esperarnos unos días más.

Ricardo Bajo es periodista.

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