La Revista

El doblaje y el espíritu de la pipoca

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Bajo H. / La Paz

00:39 / 23 de octubre de 2015

Primero vinieron por las películas europeas hasta desaparecerlas. Luego el cine latinoamericano se hizo invisible. Hace años, las mexicanas y argentinas llenaban. Después vinieron por las propias salas y nos cambiaron cines por iglesias, y ni dios dijo nada.

Con el nuevo siglo llegaron las multisalas y nos frotamos las manos: por fin la oferta iba a aumentar. Pero nos volvieron a mamar: los multicines trajeron más de lo mismo. De yapa, te maltratan, prenden las luces antes de que termine la película… Ahora vinieron por las versiones subtituladas que están desapareciendo silenciosamente.

De 70 pases al día en el Multicine o Cinecenter apenas media docena están en versión original (y todas éstas en “cómodos” horarios de madrugada). Los dueños de las multisalas dicen que la gente no quiere leer en el cine. Es mentira. El doblaje es una imposición y una estrategia. Nos quieren eternamente adolescentes (y consumistas); nos quieren adictos a la gran megaproducción gringa; nos quieren pasivos. Y la versión original es un trabajo: cuesta leer, cuesta formarse, cuesta tener un criterio propio, cuesta ser libre y no borrego. Mañana vendrán por el cinéfilo y ya será demasiado tarde. El espíritu de la pipoca nos derrotó.

Ricardo Bajo es periodista.

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