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¿Es extranjera la hija del exilio?

La novela es de iniciaciones: sexo, clandestinidad en el baño, descubrimiento de país y puchos. Mar es hija “invisible y muda” (como la h) del desgarro y el desamparo: ¿son extranjeros para siempre y todo lugar los hijos del exilio?

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Bajo H. / La Paz

00:01 / 24 de abril de 2015

El sonido de la H de Magela Baudoin (Premio Nacional de Novela 2014) es una partida de ajedrez. Primero, mueve ficha el dolor (solo cuando es trivial se hace soportable) y después, la(s) muerte(s). Luego llega el brutal ajuste de cuentas contra la familia (¿son todas monstruosas, las “normales” y las que no lo son?); contra la patria “querida”; contra el destierro; y contra ese padre medieval, obsceno y mal humorado.

Mar (su hermana se llama Paz; así bautizadas por chovinismo paternal) tiene una amiga travesti (Rafaela) y las dos creen que su educación (secundaria) es un engaño. Mar es la hija adolescente “paralizada” y escéptica de un hipócrita y triste matrimonio de izquierdas boliviano (con “cadáver en el armario”) exiliado en Venezuela (la misma historia biográfica de la escritora). La novela es de iniciaciones: sexo, clandestinidad en el baño, descubrimiento de país y puchos. Mar es hija “invisible y muda” (como la h) del desgarro y el desamparo: ¿son extranjeros para siempre y todo lugar los hijos del exilio?

El sonido de la H se salva por su ritmo, su frescura, su humor y su fascinación por las palabras coleccionadas. Y Mar se salva de la vulgaridad y la monotonía por los libros y sus escritores favoritos. Como nosotros.

Ricardo Bajo es periodista.

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