La Revista

Los girasoles (y Boulocq) resucitan

Los girasoles se parece a El sol del membrillo de Erice. Y llega para decirnos que el cine puede resucitar un bodegón, puede dar una oportunidad más a una “naturaleza muerta”.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Bajo H. / La Paz

01:32 / 23 de mayo de 2015

Martín Boulocq es un cineasta de garantías. Y me sobran los dedos de una mano para contar cuántos tenemos en nuestro maltrecho cine boliviano. Ver sus películas es garantía de rigor, amor y confianza en el cine (y sus infinitas posibilidades de transmitir sensaciones y emociones). Después de cuatro años de silencio (tras su segundo largo Los viejos), se estrenó en La Paz (el pasado sábado durante la noche de museos en la Cinemateca) su nueva obra, un corto documental de 26 minutos llamado Los girasoles.

Durante esa intensa media hora, el cochabambino Boulocq nos “cuenta” la vida, degradación y resurrección de unas flores amarillas dentro de un jarrón colocado en la ventana de un edificio. El arte te puede salvar, como lo hizo con el propio autor que rodó en medio de una crisis y una enfermedad en primerísimo primer plano, como su cine.

Los girasoles se parece a El sol del membrillo de Erice. Y llega para decirnos que el cine puede resucitar un bodegón, puede dar una oportunidad más a una “naturaleza muerta”.

En el contrapunteo, la música brillante de “Manson” (Nicolás Uxusiri o Enfant, dos de los múltiples heterónimos del chuquisaqueño José Carlos Auza) nos traslada en un viaje de épica, suspenso, desgarro y muerte. Martín Boulocq ha vuelto.

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