La Revista

¿Por qué el (mal) teatro nos ataca?

Dos de las últimas obras representadas en La Paz (la citada y Copi) han sido propuestas fallidas, ahogadas y perdidas, dejando un sabor de maltrato, engaño y estafa para el espectador.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Bajo H. / La Paz

01:33 / 02 de abril de 2015

El lunes pasado, la Escuela de Espectadores de Teatro de La Paz (en su cuarto año de funcionamiento) comenzó su temporada 2015 debatiendo sobre la obra De cómo moría y resucitaba Lázaro, el lazarillo de Diego Aramburo. Con el desafío para futuro de una mayor difusión y producción de materiales escritos, la amena y didáctica charla reunió a 16 personas (12 de ellas, mujeres; el público mayoritario de nuestro teatro).

“¿Qué rato nos atacará?”, se preguntaba recordando el temor, una de las aficionadas teatrales. Dos de las últimas obras representadas en La Paz (la citada y Copi) han sido propuestas fallidas, ahogadas y perdidas, dejando un sabor de maltrato, engaño y estafa para el espectador. E incluso, en el caso del “Lázaro resucitado”, sentimiento de agresión por esa mal ejecutada interacción con  el público.

Nuestro teatro carece (en muchas oportunidades, no todas) de directores. Tenemos simples “puestistas” y la dirección de actores-actrices brilla por su ausencia. Sobra risa fácil y falta producción: proporcionar las herramientas y alquilar la sala no es hacer producción (en serio). Necesitamos más formación y bagaje. Y recuperar la figura del “preestreno” (el que avisa no es traidor) para que los incautos no suframos más “ataques”.

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