La Revista

Santa Cruz de las Letras, el desafío de la proyección

Festival. En el evento, autores revelaron sus pareceres sobre el momento literario de la región

COLOQUIO. De izquierda a derecha: Sebastián Antezana, Wilmer Urrelo, Wolfango Montes, Jorge Luis Volpi (México), Katya Adaui (Perú) y Giovanna Rivero. Foto: Miguel Vargas

COLOQUIO. De izquierda a derecha: Sebastián Antezana, Wilmer Urrelo, Wolfango Montes, Jorge Luis Volpi (México), Katya Adaui (Perú) y Giovanna Rivero. Foto: Miguel Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas / La Paz

00:00 / 16 de noviembre de 2014

“Cada vez es más interesante el movimiento literario en Bolivia. Hace años era algo más pacífico; hoy hay escritores más vibrantes”, evaluó el mexicano Jorge Luis Volpi, cuya quinta visita al país se debió al lanzamiento del festival Santa Cruz de las Letras.

Más allá de los gafes de una primera versión y de la cancelación a último momento de la conferencia Cuba por dentro y por fuera, a cargo de los cubanos Wendy Guerra y William Navarrete —quienes articularon la visita de muchos de los invitados internacionales y que luego denunciaron una censura—, la cita sirvió para identificar las preocupaciones actuales de los escritores bolivianos e iberoamericanos, enfrentados a nuevos retos que comienzan con empezar a leerse entre sí.

“Es un momento muy interesante y caótico. Esto muestra la variedad de propuestas y de generaciones de nuestro continente”, continúa el ganador del Premio  Planeta-Casa de América. “En general las tendencias, aquí y en el resto del continente, son muy variadas: van desde lo político a lo intimista, o como en el caso de México, a situaciones muy específicas, como la que está en torno a la literatura del narcotráfico”.

Esta diversidad de cristales desde los que se aborda la escritura se enriquece con el conocimiento de la producción contemporánea. “Tenemos que agradecer a las redes sociales que te permiten ver lo que está produciendo el otro. Nos debemos a la voluntad de querer leer al otro, es el compromiso con el arte, que pasa por conocer qué sucede con tu campo cultural”, agrega la cruceña Giovanna Rivero. “Debemos ver qué tipo de apuestas estéticas e ideológicas se están haciendo. En Bolivia estamos atravesando líneas paralelas de crecimiento que no siempre son contingentes; eso me gusta mucho porque es coherente con la heterogeneidad del país, no podríamos entendernos si no es a través de nuestras propias contradicciones”.

Y es a través de estas contradicciones que se hace importante el entablar redes de lectura y de gestión. “El oficio del escritor es un trabajo íntimo. Por eso escuchar a los ponentes y leerlos, más que todo, es muy importante. Tenemos que leernos ente nosotros”, expone la autora chuquisaqueña Rosario Barahona. “Es un evento de exposición grande e importante para nosotros”.  

A Rodrigo Urriolagoitia, el ganador del Concurso Plurinacional de Novela Marcelo Quiroga Santa Cruz, le llamó la atención el que siempre sale a colación el intento de definir qué es la novela boliviana. “Para la literatura no importan las fronteras. Y uno no deja de ser boliviano fácilmente. También depende de qué quiere decir ‘ser boliviano’: en mi primer libro quería alejarme un tanto de lo que Bolivia significaba en historia literaria nacional; en la última novela quería concentrarme en lo que es mi país”, expone.

La idea de una literatura “boliviana” va mucho más allá de la evidencia político-social y del costumbrismo. “El momento político se refleja en nuestra literatura. Varios autores nacionales estuvieron invitados a la Filba (Festival Internacional de Literatura). Quizá el momento político es el motivo o quizá están buscando en Latinoamérica otros tipos de expresión, y Bolivia tiene mucho que dar al mundo”, agrega el autor paceño.Editoriales. Barahona nota además que los cambios políticos han hecho más accesible la publicación y la circulación de las obras más allá del eje troncal. “Hay gran facilidad para publicar, lo que no ocurría hace diez o cinco años atrás; nos resta poner manos a la obra. Desde Sucre era muy difícil publicar, pero eso ha cambiado: nos estamos abriendo nuevos espacios, como el Festival Arí, que reunió a poetas y narradores”.

Ya apuntando al festival, el escritor cochabambino Edmundo Paz Soldán valoró el trabajo de gestión en esta primera versión. “Se requiere de un esfuerzo notable y los organizadores de APAC tienen una tradición y credibilidad que lo ha sacado adelante. El objetivo es convertirlo en una referencia internacional”.

El precio de Bs 50 para las manillas de ingreso ha sido un impedimento —según algunos autores— para que no haya tanta asistencia, calculada en 600 personas por la organización. Sin embargo, rescatan la calidad de las intervenciones. “No ha sido un público pasivo, ha sido muy intenso, hubo un diálogo.

Cuando son tantos escritores que presentan tantas ponencias, se llega más a un muestrario de varios temas importantes. Y se ha planteado el momento actual de la literatura latinoamericana, la relación con otros géneros, el auge de la autoficción, la importancia del cómic, el retorno de la ciudad al campo después de muchos años de obsesión por lo urbano... todos esos temas son puntos neurálgicos de la literatura iberoamericana”, evaluó el autor de la novela Iris.

“Los festivales literarios han ido cobrando auge en los últimos años y poco a poco han ido generando mucho interés en los lectores; es la oportunidad no solo para que los escritores se conozcan, sino para intercambiar ideas y conocer nuevos lectores”, agregó la española Lola Salvador.

“Sabía que iba a ser un festival importante y que los temas a discutir eran de mucha relevancia: merecen ser discutidos para conocer nuestra problemática y plantear soluciones”, opinó José Adiak Montoya, de Nicaragua. “Es importante el diálogo frontal con el público y satisfacer inquietudes que van más allá del libro”.

El colombiano Juan Sebastián Cárdenas encontró que los países de la región son cada vez más cosmopolitas. “Yo siento que Colombia se ha roto mucho, para bien y para mal: Cabe mucha gente. Hay una sensación constante de extranjería y se está abriendo la idea provinciana de la ciudad”.

“La gente que ha llegado es de altísimo nivel y los contactos que queríamos para nuestros escritores se han conseguido, estamos llenos de orgullo”, concluye Sara Mansilla, que desde la organización ha visto su labor satisfecha.

Jornadas

FestivalEl evento se realizó del 7 al 8 de noviembre en el Centro de la Cultura Plurinacional Santa Cruz.

Invitados

ActividadesParticiparon de los coloquios y talleres 17 autores internacionales y 22 escritores nacionales.

Viaje

PromociónEl 9 y 10 de noviembre, los invitados pudieron visitar las misiones jesuíticas de San Javier y escuchar el coro.

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