La Revista

Se abre una puerta digital para las letras bolivianas

Ya se pueden adquirir 17 libros electrónicos nacionales en librerías virtuales

Cómodo. Ernesto Martínez digitaliza un texto.

Cómodo. Ernesto Martínez digitaliza un texto. Foto: Víctor Gutiérrez

La Razón / Willy Camacho / La paz

00:46 / 22 de enero de 2012

Las publicaciones electrónicas o digitales comienzan a tomarse en serio en Bolivia. La librería Martínez Acchini ya ha digitalizado 17 libros que pueden ser adquiridos en Amazon. El último Premio Nacional de Novela fue lanzado también en versión digital.

“Queremos digitalizar la producción literaria boliviana y distribuirla fuera del país, en Amazon, en Barnes & Noble y en la tienda de Apple”, declara Ernesto Martínez, y además anuncia que su empresa está trabajando para entrar en varias librerías digitales en España y en Latinoamérica.

Esta es una de las principales ventajas de las publicaciones electrónicas: difundir la literatura nacional, a través de librerías virtuales, en cualquier parte del mundo, ahorrando los costos de impresión y transporte de las publicaciones tradicionales.

La librería Martínez Acchini apunta a ser una especie de mayorista en el país, es decir, recopilar todas las publicaciones y venderlas en el exterior. En este sentido, con su sello Ediciones Vínculos, ha firmado convenios de coedición con las editoriales Gente Común y La Hoguera.

“Ya hemos digitalizado 17 libros y esperamos que este número se duplique hasta mayo”, indica Martínez. Los libros están disponibles en la librería virtual Amazon y pronto también podrán adquirirse en Barnes & Noble.

Santillana Bolivia, con su sello Alfaguara, también ha dado los primeros pasos para difundir la literatura boliviana en el universo virtual, y ha lanzado el último Premio Nacional de Novela, Diario secreto, de Claudio Ferrufino Coqueugniot, en formato electrónico a través de Libranda, una librería virtual con sede en España, que distribuye textos electrónicos en Europa, EEUU y varios países de Latinoamérica.

No obstante, la versión digital de Diario secreto no puede ser comprada en Bolivia. “Es que Libranda no tiene una sucursal en el país, pero estamos viendo alternativas para que el libro electrónico esté disponible para todos”, señala Cristina Wayar, responsable de ediciones de Santillana.

“Hay varios puntos que todavía deben pulirse, pero las ediciones digitales son una realidad y no podemos excluirnos de ella”, dice Martínez. Algo que genera discusión con las editoriales es el precio, pues, actualmente, el costo de un ebook nacional es similar al de la edición impresa.

También la piratería genera desconfianza en torno al libro  electrónico, de parte de autores y editores locales. “Si la publicación es buena, lo van a piratear aunque sea en fotocopias”, afirma Martínez, quien considera que hay riesgos que deben correrse para  ingresar a una nueva era de la industria editorial.

Proceso. En teoría, cualquiera puede editar su libro electrónico y venderlo en Amazon u otras tiendas. “Pero es necesario tener un control de calidad estricto para que al digitalizar no se presenten manchas”, aclara Martínez.

Esas “manchas” son en realidad etiquetas, pues un procesador de textos como Word, añade códigos (invisibles para el usuario) que indican a la computadora si una palabra va en negrita, cursiva, el tipo de letra y todos los detalles de estilo. Cuando este texto se convierte a los formatos que reconoce un lector de ebook, suele ocurrir que dichas etiquetas se vuelven visibles y se entremezclan con el texto original.

“Para evitar eso, hay que realizar una edición palabra por palabra. Nosotros garantizamos a las editoriales que sus libros digitales no tendrán defectos y se podrán leer en los principales formatos de distribución electrónica”, indica Martínez sin dudar.

Luego viene la etapa de distribución, y para esto hay que contar con los derechos de las obras, pues las librerías serias exigen que quien publica (mayoristas, editor o autor) demuestre que tiene la autorización para comercializar las obras. “Las editoriales deben incluir en sus contratos con los autores la opción de la edición electróncica”, recomienda.

Aún hay escepticismo respecto al libro digital

Los escritores ven ciertas ventajas en el ebook, pero todavía tienen dudas.

Analizando exclusivamente el mercado local, Sebastián Antezana (Premio Nacional de Novela por La toma del manuscrito) considera que, dado el desarrollo de las telecomunicaciones y la accesibilidad del ciudadano boliviano promedio a estos nuevos soportes electrónicos, un escritor local no necesariamente tiene una posición ventajosa al publicar un ebook.

“Los tirajes en Bolivia no son altos (de ediciones impresas), de modo que no creo que se vendan muchas copias digitales”, indica. Además añade que por el momento no están dadas las condiciones para publicar sólo en formato electrónico.

 Adolfo Cárdenas, cuyo libro Periférica Blvd. fue una de las primeras novelas nacionales digitalizadas por Martínez Acchini, cree que el ebook es una gran alternativa ecológica, en la medida en que disminuye los daños al medio ambiente provocados por la tala de árboles para fabricar papel.

“Pero no creo que masifique la lectura de literatura boliviana en el mundo, porque hay mucho prejuicio contra nosotros”, señala el escritor. Según él, incluso los países vecinos miran con esnobismo a Bolivia y consideran que no tiene nada que ofrecer. “Están seguros de que Bolivia es la hija opa de Latinoamérica”.

 Si el ebook llega a todos los estratos sociales, opina Cárdenas, internamente habrá mayor difusión de nuestras obras, pero si se queda como un bien de lujo, como lo es actualmente, no ayudará a incentivar la lectura. “Los buenos libros se van a leer en cualquier formato”, concluye.

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