La Revista

‘Las cárceles de Bolivia son reflejo de la sociedad de cada región’

Álvaro Olmos. Con un proyecto nuevo en puertas y destinando tiempo a promocionar su primer filme, el joven cineasta atendió     a La Razón para contarnos algunos aspectos de San Antonio, el documental con el que ganó un Festival en Bélgica. Pese al peligro y los conflictos éticos, Olmos tuvo muy claro su rol como cineasta y no traicionó la confianza de las personas cuyas vidas refleja en la pantalla grande. Ahora, espera con entusiasmo el estreno de su película en Bolivia.

Director. Olmos, un joven cineasta que ya cuenta con varios premios.

Director. Olmos, un joven cineasta que ya cuenta con varios premios. Foto: Álvaro Olmos

La Razón / Willy Camacho

00:28 / 29 de enero de 2012

— ¿Qué características tienen los personajes de ‘San Antonio’?

— Son tres personajes: Ramón, un argentino que fue detenido por narcotráfico; Sergio, que purga una condena por asesinato; y Gery, un padre de familia que vende marihuana en la cárcel.

— ¿Cómo se ganó la confianza de los personajes?

— Iba continuamente a la cárcel y les decía, con absoluta honestidad, que quería hacer un documental, pero sin mostrarlos como lacras, sino en una faceta muy humana. Con Sergio, por ejemplo, cuando ocurrió lo de la discoteca (mató a dos personas), teníamos imágenes que eran incriminatorias para él, pero nosotros nunca mostramos eso, y de ese modo él tenía la certeza que este material no iba a ser utilizado de una forma amarillista, sino en un documental del que él también quería ser parte. Al final todos estuvieron de acuerdo con esa opinión y quedaron muy agradecidos.

— ¿No tuvo un conflicto ético por conservar pruebas en contra de un asesino y no proporcionarlas a las autoridades?

— Bueno, no filmé lo que ocurrió, los crímenes, pero tenía imágenes previas donde él decía “voy a matar al que me moleste” y cosas por el estilo. Tuve muchos momentos de conflicto, sobre todo porque éste era mi primer documental, mi primera película, y nunca me había enfrentado a una situación así antes. Opté por seguir el trato que había hecho con él, es decir, mantener cierta reserva; por otra parte, aunque no me consolaba, pensaba que ya había suficientes pruebas como para condenarlo, que no se necesitaba las imágenes que yo filmé. Quizá el mayor conflicto ético fue que si yo entregaba las imágenes a las autoridades, habría sido un muy mal documentalista, porque estaría entregando una pieza trabajada que la iban a rifar en los noticieros. Y la historia de Sergio no es sólo lo que ha hecho ese momento, sino que viene de un contexto de muchos años atrás, con la migración, porque su mamá se fue a EEUU, y cosas un poco más profundas que yo sé que la prensa y los abogados no lo valoran así.

— ¿Algún momento se sintió en peligro al filmar ‘San Antonio’?

— Una vez, cuando llegaron dos presos “pesados” de El Abra (otra cárcel de Cochabamba) empezaron a controlar a la población de San Antonio, entre ellos a mis personajes, y cuando me veían con la cámara les decían que no hablarán conmigo. Cierta vez, Gery me metió en una celda y me dijo que me fuera, que me podía pasar algo, y se salió diciendo que yo esperara dos minutos antes de irme. Me quedé a oscuras y solo en la celda... ése sí fue un momento duro.

— ¿Iba solo?

— La mayoría de las veces iba solo porque no quería llamar mucho la atención, y algunas veces fui con un sonidista.

— Filmó a algunos de sus personajes comerciando drogas dentro de la cárcel, ¿qué pasará cuando la película se estrene?

— El que ve San Antonio debe darse cuenta de que es algo que pasa hace tiempo, y las cárceles de Bolivia son reflejo de la sociedad de cada región. La Policía conoce bastante bien lo que pasa ahí, y si hay consecuencias para mis personajes sería una excusa...

— También hay la posibilidad de que se le considere cómplice por no haber denunciado esos actos en su debido momento...

— Una obra cinematográfica no puede ser asumida como prueba o argumento legal. Detrás de una película hay un director, hay un montajista, un guionista, y existe una manipulación porque hay que hacer una construcción narrativa, así que esto es más arte que una visión periodística. Si se me culpa de algo, sería un mal antecedente, una especie de censura, porque no tendríamos la posibilidad de indagar en ningún tema sin que se nos acuse de encubrimiento o algo así.

— ¿Sus personajes saben del premio que obtuvo?

— Sergio sí sabe y es el más entusiasta porque él quiere ser famoso; Ramón ha regresado a la Argentina (la película termina con él retornando a su país), y a Gery le perdí el rastro.Nombre: Álvaro OlmosNació: 23-01-1983Profesión: CineastaCargo: Director de la productora Empatía

Estudió Comunicación Social e hizo la mención en Cine que tenía antes la Universidad Católica de Cochabamba. Tiene una productora, Empatía, la que tiene dos documentales en puerta con Telesur. En 2008 ganó un premio en EEUU con el corto Toma mi mano y en 2003 ganó el Fenavid con el corto Sin salida. En febrero comienza a filmar un documental que se llamará Diario de piratas, ganador del fondo DocTv Latinoamérica.

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