Cultura

2015, AÑO DEL DOCUMENTAL EN BOLIVIA

Estreno

Corazón de dragón de Paolo Agazzi

Corazón de dragón de Paolo Agazzi

La Razón (Edición Impresa) / Claudio Sánchez

00:00 / 13 de diciembre de 2015

En un primer balance de lo que nos deja el año para el cine boliviano podemos sostener que 2015 estuvo signado por sus documentales, y que la ficción pasó a un segundo plano. La primera película boliviana estrenada en el año fue La última Navidad de Julius, del realizador tarijeño Edmundo Bejarano. El jueves 22 de enero en la Cinemateca Boliviana se exhibía este biopic testimonial que tiene como personaje principal al poeta Julio Barriga.

Los documentales estrenados comercialmente han sido las películas en las que se han podido ver los mayores riesgos en la pantalla y en los que se ha reconocido la solidez narrativa que despliegan sus realizadores. Paolo Agazzi ha retornado a la dirección después de 10 años y lo ha hecho con una propuesta que está entre las mejores obras de su filmografía.

Corazón de dragón es la constatación de que solo hay que saber contar las historias y que es urgente tener una responsabilidad con la realidad, esta necesidad de narrar el drama de los niños con cáncer se convierte —por peso propio— en una aguda crítica a (los) sistema(s) de salud que se sobreviven, no solo en Bolivia; por eso también adquiere esta película su condición de “universal”.

Este recuento de hechos tiene otro punto alto con el estreno de El bolillo fatal, producción de Luis del Castillo,realizada en 1927, que documenta el fusilamiento de Alfredo Jáuregui. Este documental vuelve a la vida mediante la gestión de la Cinemateca Boliviana y el equipo de catalogación que, con el apoyo de AECID y la colaboración de la Filmoteca de UNAM (México), pudo restaurarla y digitalizarla con los mayores estándares de calidad.

El caso boliviano (Violeta Ayala) es la cinta que cierra de manera impactante un año marcado por el sello documental. Una historia extraordinaria que supo ser contada por su directora de una forma periodística ágilmente montada y poniendo en evidencia — denunciando— la fragilidad del sistema judicial boliviano.

Pistas

‘La última Navidad de Julius’

Edmundo Bejarano ha logrado retratar al artista en su intimidad, su documental tiene la habilidad de permitirnos descubrir a un personaje tan particular que merece una atención especial por cómo va armando su propio relato en algo que parece ser más una ficción que la vida real. El director ingresa además al espacio creativo de Julio Barriga y logra compartir estas primeras lecturas de los borradores del libro que —para entonces— se está preparando. Se trata de El hombre que amaba a Amy Winehouse (El Cuervo, 2015).

‘La profundidad de la tarde’

Miguel Valverde ha merecido por parte de la Cinemateca una retrospectiva que ha permitido conocer (visibilizar) más de 15 años de vasta producción. En esta oportunidad se pudo (por segunda vez en el año) exhibir La profundidad de la tarde, documental de rodaje; el making off de la película Carga sellada, de Julia Vargas. Un homenaje a la realizadora y a los técnicos que trabajan en el cine. Con carácter contemplativo y una cámara imperceptible en el rodaje, Valverde construye un relato/retrato necesario para entender el cine desde el cine.

Estrenos fuera de circuito

El documental suele estar fuera de circuitos comerciales, sus exhibiciones se orientan más a espacios alternativos, por eso es importante reconocer algunas de esas películas que no han estado en cartelera pero que brillaron en 2015. Se trata de Rompiendo fronteras (Shezenia Hannover y Anahí Machicado), que registra la gira de Teatro Trono en 2013 por Dinamarca, y el reciente biopic: Gladys Moreno, la voz del alma, de Roberto Dotti, que intenta resolver algunas grandes preguntas sobre “la embajadora de la canción boliviana”.

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