Cultura

El Año Nuevo andino amazónico deja buenos augurios para el país

Fiesta. Según el guía espiritual, las ofrendas fueron bien recibidas por la Madre Tierra

Tiwanaku. Un indígena recibe con las manos abiertas la energía del sol, durante la celebración del Año Nuevo Aymara-Amazónico, ayer.

Tiwanaku. Un indígena recibe con las manos abiertas la energía del sol, durante la celebración del Año Nuevo Aymara-Amazónico, ayer. Foto: Víctor Gutiérrez

La Razón / Guadalupe Tapia / Tiwanaku

00:00 / 22 de junio de 2012

Un sol radiante en medio de un cielo despejado y una ofrenda que se consumió por completo fueron los elementos que le permitieron al Jiliri Irpiri (guía espiritual) Lucas Choque Apaza predecir buenos augurios para Bolivia, a lo largo del Año Nuevo andino amazónico 5520.

La celebración de la llegada de un nuevo año, según el calendario de los pueblos andino-amazónicos, se efectuó ayer con ritos ancestrales en diferentes regiones del país. El acto central se desarrolló en el templo de Kalasasaya, construido en el municipio de Tiwanaku, distante a 72  kilómetros de la sede de gobierno, donde se dieron cita cerca de 10 mil visitantes, entre locales y extranjeros.

“La Pachamama ha hecho una buena recepción de las ofrendas que hemos realizado, por eso esperamos que se cumplan todos los deseos de prosperidad para el país en todos los aspectos y que se produzca un verdadero cambio. Hay buenos augurios para todo el país en este año 5520”, manifestó el Jiliri Irpiri Lucas Choque.

El ritual andino contó con la participación del presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, quien a las 06.45 ingresó al templo de Kalasasaya por la puerta principal, acompañado de su prometida, Claudia Fernández, y autoridades del Estado. En medio del brillo del amanecer, y a casi ocho grados bajo cero, se inició un ritual con la participación de varios guías espirituales (cerca de 20), quienes desarrollaron una ceremonia aymara, rescatada gracias a la investigación de la iconografía del monolito Ponce, explicó el arqueólogo Mario Pachaguaya Casilla.

El sonar de las caracolas en tres oportunidades inauguró el ritual. Entonces, dos sacerdotes acompañados por sus esposas subieron a un altar levantado en medio del templo, donde se apilaron maderas para la quema de las ofrendas a la Pachamama. Tras una invocación a sus ancestros y el pedido de prosperidad, unidad y paz para Bolivia, el Jiliri Irpiri Lucas Choque encendió una fogata. Luego, el Vicepresidente y su pareja fueron los primeros en depositar sus ofrendas para la Pachamama, seguidos de las autoridades locales.

Cerca de las 07.17, luego de que se consumieran las primeras ofrendas, la claridad del día iluminó los cerros y alrededores de Tiwanaku. Un minuto después, los primeros rayos del Tata Sol comenzaron a destellar en el firmamento, y fueron recibidos con la palmas abiertas de propios y extraños, en medio de abrazos, alegría y baile.

“Hemos venido a este lugar tan sagrado, tan antiguo, tan representativo a recibir los primeros rayos del  Padre Sol para renovar fuerzas y continuar en la lucha en favor de nuestro pueblo”, señaló García Linera, quien destacó el Retorno del Sol o Willka Kuti.

Tras el ritual, las personas que presenciaron el acto aprovecharon para comprar mesas (elaboradas con símbolos, yerbas y dulces) para ofrendarlas en el altar.

“Mi ofrenda es para pedir salud y prosperidad”, manifestó Sonia Quispe, una comerciante. 

Extranjeros quedaron encantados

Cientos de personas participaron del Año Nuevo andino amazónico y se mostraron maravillados por la fiesta. “El sol es algo cotidiano, pero en este sitio se percibe toda la energía”, dijo David Casas, colombiano; mientras que el italiano Lucca Di Chara afirmó: “Fue una experiencia única, mágica e inolvidable”.

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