Cultura

Callejas: Hay más interés por estudiar escenografía

La escenografía es parte de la obra y ayuda incluso a desvelar estados de ánimo. Así, en Hamlet de los Andes hay un personaje que está atormentado... “está lleno de dudas, con fantasmas en su cabeza y entonces nace esta idea de las telas que se mueven, telas negras traslúcidas”.

Gonzalo Callejas

Gonzalo Callejas Foto: Miguel Rivas-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega / La Paz

11:15 / 24 de octubre de 2018

Mientras habla, sus manos parecen cobrar vida. Va armando figuras en el aire imperceptiblemente. Gonzalo Callejas es de los hombres que puede hacer dos cosas al mismo tiempo: actúa y arma escenarios. “Hay bastante interés por aprender”, dice.

En Bolivia no existe una escuela o un taller permanente donde aprender a trabajar en el armado encima de las tablas. Eso sí, hay interés. “Hace un tiempo vine a La Paz a dar unas charlas y hubo más gente de la que se esperaba, lo cual me alegra mucho”, explica Callejas. Tiene en agenda otros dos talleres en la sede de gobierno.

El escenario es el segundo o el primer pie sobre el que se yergue una obra teatral. Por eso, para este artista del Teatro de los Andes es importante ir pensando el escenario cuando se elabora el guion. “Se trata de un trabajo conjunto”, sentencia.

Eso pasó con la obra Un buen morir. Una mesa que se arma y desarma, al mismo tiempo un ataúd que está casi mimetizado y la lluvia que cae simplemente al tirar de un extremo de una soga... todo aquello se fue trabajando entre los involucrados sobre las tablas.

La escenografía es parte de la obra y ayuda incluso a desvelar estados de ánimo. Así, en Hamlet de los Andes hay un personaje que está atormentado... “está lleno de dudas, con fantasmas en su cabeza y entonces nace esta idea de las telas que se mueven, telas negras traslúcidas”.

Hay otras historias cuyos guiones requieren del escenógrafo al final. Es lo que pasó con Gula, que fue puesta en escena en agosto. “Exigí mínimamente tener un acercamiento al proceso creativo y entender la obra porque yo no sabía cómo iba a ser. Yo fui solo a un ensayo, viendo los actores y personajes, entendiéndolo un poco y ahí surgió la escenografía”.

Es que el “decorado” sobre las tablas cobra mayor importancia en las obras actuales y el interés por aprender va en aumento. “Fue impresionante cómo las ideas prácticas aparecen, gente que está metida en danza, artes plásticas, teatro... a ellos se les abrió la posibilidad de concebir una escenografía”.

Entregar una respuesta a cada dificultad del guion es parte del trabajo del escenógrafo. “Vos mismo tienes que resolver los problemas técnicos porque si vas a un herrero o a un carpintero, éstos no entienden lo que quieres porque son cosas muy delicadas que tienes que construir. Así, al final uno se vuelve carpintero y herrero”.

Este aprendizaje se convierte en magia durante la puesta en escena. Y la magia de la escenografía es parte de una labor minuciosa. “Cada elemento que pones en una escena: textos, personajes, luz, vestidos te dicen algo y no puedes desechar nada”. De esto y más hablará Callejas en próximos talleres.

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