Cultura

Jazz boliviano: entre el mito y la realidad

Análisis. Expertos no creen que este subgénero exista como tal.

Jazz boliviano: entre el mito y la realidad. Foto:  Eduardo Schwartzberg-archivo

Jazz boliviano: entre el mito y la realidad. Foto: Eduardo Schwartzberg-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Soruco / La Paz

00:00 / 07 de septiembre de 2014

Durante los 27 años que se viene realizando el Festijazz, la oferta nacional creció al igual que la calidad de las propuestas. Pese a ello, persiste el fantasma de la duda sobre si existe el jazz boliviano como subgénero propio.  

Los músicos Álvaro Montenegro (El Parafonista), Vladimir Morales (Efecto Mandarina), Mario Peña (Piano y Quena) y Wálter Gómez, además del experto Nicolás Peña, compartieron con La Razón sus puntos de vista al respecto.

Los entrevistados apuntaron a que en el país todavía se continúa trabajando en la fusión del jazz tradicional (o sus derivados establecidos) con aires y tonalidades andinas o de otras regiones.

“Hay músicos bolivianos de primer nivel que están tocando temas, ya sean suyos o de otros compositores, en los cuales (y en sus improvisaciones) por momentos pueden fluir algunas melodías nacionales o que se interpretan con instrumentos locales”, consideró Nicolás Peña, melómano que dirige un programa radial sobre el género y también empresario de conciertos.

Por su parte, el músico Mario Peña manifestó que, en realidad, gran parte de los compositores e intérpretes nacionales trabajan en “música moderna”, con elementos del jazz y del folklore boliviano.

Pero, ¿a qué se refiere el término “jazz boliviano”? Se trataría de un subgénero que tenga influencia en los compositores de todo el mundo, como actualmente sucede con la bossa nova, entre otros.

“Vamos a tener un género definido cuando comencemos a aportar al jazz universal. Actualmente tomamos elementos de ese género y lo aplicamos a nuestro criterio, pero hasta el momento no hemos dado nada que pueda identificarse universalmente como nuestro”, opinó Montenegro, quien abrió los 11 días del Festijazz con un homenaje a la cantante Gladys Moreno.

Uno de los gestores de la fiesta musical paceña, el músico y oficial Mayor de Culturas, Wálter Gómez, consideró que hay trabajos que buscan establecer un subgénero nacional, aunque estos esfuerzos todavía no aterrizaron en algo concreto, más allá de la fusión.

En ese sentido, Nicolás Peña destacó dos emprendimientos. El primero es el del baterista boliviano Yayo Morales. “Hay momentos que en sus composiciones, de un jazz intenso, se escucha un redoble de tambor que recuerda al Carnaval o Gran Poder. No es una fusión, es algo que está dentro de la composición”, describió.

Asimismo, mencionó el trabajo de Montenegro, basado en la investigación “profunda”. “Lo que hace Montenegro es estudiar a profundidad los ritmos de las culturas bolivianas para conocer en detalle sus características. Hecho esto, procede a extraer su esencia y aplicarla a los instrumentos convencionales y a las composiciones de jazz y otros géneros con los que trabaja”, complementó.

Según Peña, en estos esfuerzos existe la semilla de lo que podía ser el jazz boliviano, aunque reconoció que aún falta mucho trabajo y que no necesariamente puede resultar en algo concreto.

Peña resaltó que existen músicos de varias nacionalidades que tocan y componen jazz, quizá con algunas influencias de sus culturas, pero éste sigue manteniéndose dentro del género universal, lo que no tiene nada de malo.

Del mismo modo, Vladimir Morales, de Efecto Mandarina, opinó que el jazz es como la música clásica, en el sentido de que no es necesario que tenga una etiqueta nacional para definirse.

Es por ello que, pese a no estructurarse el subgénero, todos los entrevistados destacaron el incremento en calidad y cantidad de las producciones bolivianas, ya sea con obras fusión o con las de jazz genérico.

Esta mejora es atribuida al Festijazz, el  cual tiene entre sus exigencias una importante producción propia. Gómez remarcó que el 90% de las propuestas  son originales y no covers.

Y eso sucede pese a las limitaciones que enfrentan los músicos. Entre ellas, según Peña, la reducida cantidad de escenarios dedicados al género en el país.

Entonces, ¿se debe esperar el nacimiento del jazz boliviano? Los entrevistados coincidieron en  que la clave para lograrlo está en el trabajo serio.

Sin embargo, Peña manifestó que también se necesita “esa magia que a veces aparece y a veces no, la misma magia que permitió el surgimiento de la bossa nova como género propio”.

Esta gestación, entonces, va más allá de la constancia. “Esa es la esencia del jazz, la búsqueda constante de nuevos horizontes y de amalgamas”, dijo el experto.

Peña

Unión

“Se necesita una amalgama perfecta, no simplemente agregar instrumentos o ritmos”.

Montenegro

Influencia

“Tendremos jazz boliviano cuando la producción nacional influya a músicos de todo el mundo”.

Morales

Universal

“El jazz es un poco como la música clásica, en el sentido de que es universal y no se define por su origen”.

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