Cultura

Norma Merlo: ‘He recibido tantas cosas ya de Bolivia’

La primera película que hizo Norma Merlo es Piso 24, que dirigió Pedro Susz en los 70. Y cuando este hombre, junto a otras personas como Carlos Mesa, se propuso fundar una cinemateca para preservar el patrimonio audiovisual boliviano, Merlo ofreció su trabajo.

Campaña. Merlo como Chaplin en las obras de la Cinemateca.

Campaña. Merlo como Chaplin en las obras de la Cinemateca.

La Razón / Mabel Franco / La Paz

00:33 / 14 de marzo de 2012

Esta Norma Merlo, argentina de nacimiento, pero boliviana por elección, será la primera en recibir el galardón creado por la Cinemateca Boliviana, el Premio Semilla que se le entregará esta noche.

Quienes han seguido de cerca el trabajo de la institución, recordarán a Merlo recorriendo las calles con la correspondencia y los boletines de prensa para difundir los ciclos de cine y otras actividades. “Me uní a los chicos —se refiere a Susz y Mesa— para ayudarles con el trabajo, cuando la Cinemateca se desenvolvía en la Casa de la Cultura”. Era 1976. Luego, los siguió a las instalaciones que ocupó la entidad en la calle Pichincha, en 1978.

“Yo hacía de todo. Éramos muy pocos, así que había que colgar afiches, llevar la correspondencia, o vender entradas y recibir al público si era preciso”, describe su labor cotidiana durante dos décadas, antes de que la Cinemateca se trasladara a sus instalaciones propias. “La antigua Cinemateca, con ratones molestando de vez en cuando, con asientos duros, que si alguien alto se sentaba adelante no te dejaba ver la película, sino por un costado, era muy querida por la gente; todos la queríamos”, añora ahora que ni Susz ni Mesa ni ella son parte de la entidad que ayudaron a fundar y a desarrollarse.

Cabe preguntarse cuánto del apoyo que logró la entidad, cuando solicitaba dinero para construir el edificio nuevo, se debió a la campaña a la que dio rostro Merlo, quien caracterizada como Charles Chaplin pasaba la alcancía o difundía el número de cuenta para los depósitos.

Una anécdota que pinta bien la forma de ser de Merlo la cuenta ella misma. “La calle Pichincha era tranquila; la gente sacaba su silla para sentarse allí y dar de comer a las palomas; pero también estaban unos chicos que aparecieron cierto día y de los que se decía que vendían drogas. Yo pasaba a diario y me saludaban todos, y estos chicos inclusive me abrían la puerta del taxi, como grandes caballeros y camaradas”.

Actriz. Paralelamente, la carrera actoral de Merlo se fue concretando en el teatro, pero también le abrió las puertas del cine. Luego de Piso 24 hizo La ciega, que dirigió Matías Marchiori. “En ambas me mato, me tiro de un edificio en una y de un balcón en otra”, se ríe la actriz.

Antonio Eguino la convocó en los 80 para Amargo mar, “y yo filmé escenas, como Agar Delós, y mi nombre aparece en los afiches; pero no aparezco en la película, mis escenas no fueron incluidas”, ríe más.

Así que, tener “un personaje con texto y todo, en El día que murió el silencio, de Paolo Agazzi, qué maravilla”. Porque en una anterior, “en Cuestión de fe, de Marcos Loayza, yo parezco la pantera rosa: paso por la escena y desaparezco velozmente”.

Todo esto lo cuenta Merlo con el acento argentino, que no ha perdido en los  37 años que vive en La Paz.  El mismo con el que cada lunes graba en radio Deseo un programa de cuentos a Martín Céspedes. El título de Dama del Teatro de Bolivia y la Medalla al Mérito Cultural, que le entregó su amigo Mesa, como presidente de Bolivia, le hacen suspirar y decir: “¡Cuántas cosas que ya me ha dado Bolivia!”.

Una nueva distinción

Semilla

La Fundación Cinemateca crea este premio en memoria del guionista Óscar Soria, que falleció en marzo    de 1988.

Acto

La entrega del galardón a Norma Merlo se hará hoy a las 19.30 en la Cinemateca (calle Rosendo Gutiérrez y O. Soria).

Merlo fue la ‘mujer orquesta’

Pedro Susz, exdirector de la Cinemateca y esposo de Norma Merlo, recuerda que este espacio se construyó en base al esfuerzo general de todos. “Y por supuesto, Norma hacía, en ese todo, algunas de las cosas más sacrificadas”, indica Susz.

Desde vender boletos, hasta barrer la sala, pasando por hacer los registros para la cartelera de los periódicos, distribuir la publicidad, recoger las películas y  la parte administrativa, Merlo aportó “en varias dimensiones para que la Cinemateca se pudiera consolidar”, rememora el exdirector.

Elizabeth Carrasco, que actualmente se encarga del Centro de Documentación de la Cinemateca, trabajó varios años codo a codo con Merlo en el antiguo predio. “Es una persona muy religiosa, entonces, tiene de alguna manera ciertas cábalas, y es muy metódica”, menciona.

A la “mujer orquesta” de la Cinemateca le gustaba, por ejemplo, según cuenta Carrasco, ir siempre a la misma agencia del banco a pagar una factura. “Si hubiera sido posible, habría ido a un solo cajero, eran cosas de rutina que para ella eran importantes”.

La excompañera también menciona que Merlo es muy detallista y que se preocupa por detalles que otros pasan por alto. “Se preocupaba porque los chicos no carguen demasiado cuando iban a recoger películas, cuidaba que no se lastimen la espalda”, dice.

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