Cultura

En La Paz, ‘veo a la gente caminando 5 centímetros más alto’

Daniel Pacheco  - Retornó a Bolivia después de 13 años de vivir en varios países. Sabía que las emociones iban a ser muy fuertes y decidió pintar y montar una exposición, gracias a la ayuda de Keiko González, que le prestó su taller.

´Juntucha`. Daniel Pacheco, en el estudio de Keiko González, muestra el producto de su intensa labor en Bolivia, misma que será reflejada en una exposición en Altamira.

´Juntucha`. Daniel Pacheco, en el estudio de Keiko González, muestra el producto de su intensa labor en Bolivia, misma que será reflejada en una exposición en Altamira.

La Razón / Willy Camacho / La Paz

00:58 / 01 de febrero de 2012

Daniel Pacheco - Retornó a Bolivia después de 13 años de vivir en varios países. Sabía que las emociones iban a ser muy fuertes y decidió pintar y montar una exposición, gracias a la ayuda de Keiko González, que le prestó su taller. La muestra se llama Juntucha y se inaugurará mañana en la galería Altamira, ubicada en la zona de San Miguel, Bloque L-15, calle René Moreno 1026. Todos los cuadros están pintados en telas de aguayo y recogen la impresión del artista sobre su retorno a La Paz.

— ¿Cómo te iniciaste en las artes plásticas?

— Empecé a estudiar aquí, en la universidad Santo Tomás, con Keiko González (de docente), de ahí me fui dos años a Florida (EEUU), después a Berlín (Alemania), y allí terminé de estudiar en la universidad de arte, con artistas increíbles, fue una experiencia hermosa, y terminé en 2004. A partir de ahí, comencé a vivir de esto.

— ¿Vives del arte?

— Sólo me dedico a la pintura. También he dado clases y siempre he buscado una que otra cosita para vivir… me preguntaste si vivo de esto, no cómo vivo (ríe). A veces te va bien, a veces te va mal, igual que en todas partes.

— ¿Cómo es la movida artística en Alemania?

— Allá hay mucha subvención, concursos, premios, pero también hay muchísimos artistas. En Berlín, sobre todo, que es la meca del arte en Europa, hay muchos artistas, de modo que es un gusto cuando te presentan un abogado, un arquitecto, porque siempre te presentan gente vinculada al arte.

— ¿Te mantuviste en contacto o siguiendo el arte de Bolivia?

— Lastimosamente, no he seguido lo que se ha hecho en arte en Bolivia. Me fui, pasaron trece años, ni había pensado en Bolivia, y de pronto me volvió la nostalgia con todo y decidí venir. Lo que sí he visto es que están los mismos que estaban cuando me fui, que estaban desde siempre. He visto poco de artistas jóvenes; pregunté y no me dijeron que había un movimiento grande. Me enteré de las bienales, pero a través de internet es bastante difícil ver bien las obras.

— ¿Viniste especialmente a presentar una exposición?

— Mi idea era venir de vacaciones, pero sabía que iban a ser unas sensaciones muy fuertes, y quería aprovechar eso todos los días para ponerlo en cuadros. Han sido dos meses de estar pintando, y esta experiencia es enorme, lo que aprendí de Bolivia… Tenía la idea de hacer la exposición aquí, con las emociones del momento. Fue un desafío un poco kamikaze venir aquí sin tener algo claro en mente, pero quería aprovechar las percepciones al llegar, y lo primero que se ve son los aguayos, y me pareció interesante componer algo utilizándolos como telas.

— ¿Fue fácil usar aguayos como lienzos?

— No, fue difícil. Las tres primeras semanas fueron terribles porque estuve experimentando con varias cosas. Traté de barnizar los aguayos, pero se opacaban… en fin, fue un proceso de investigación y de experimentación.

— ¿Cómo hallaste a La Paz después de 13 años?

— Fue algo muy fuerte. El caos me llamó la atención primero, y me encantó, porque lo veo como algo vivo, veo una ciudad muy viva, con mucha riqueza cultural, impresionante; eso significa que hay muchísimo potencial para crear arte, hay mucho de dónde sacar, en esta ciudad uno pasa de un mundo a otro, y eso me parece muy estimulante, me dio muchísimo para poder pintar.

— ¿Y cómo la ves en lo que respecta a la cultura?

— Culturalmente, la veo muy bien. En pintura vi poco, pero sí presencié cosas como Wara Sinfónico, y me dije “está pasando algo muy grande aquí”. Es un momento social de cambio, de asumirse como cultura, y eso me parece hermoso. La gente me pregunta cómo veo Bolivia, y yo digo, “veo a la gente caminando cinco centímetros más alto”, y eso me encanta, siento un orgullo por lo que es este país, y eso es lo que traté de reflejar en los cuadros.

— ¿Por qué el nombre de la exposición, ‘Juntucha’?

— La mayoría de los cuadros son fusiones, trato de mezclar elementos, y precisamente por eso la exposición se llama “Juntucha”, porque eso es lo que vi bajando desde El Alto hasta llegar a la zona Sur.

Perfil

Nombre: Daniel Pacheco

Nació: 24-04-1976

Profesión: Artista Plástico

Un paceño nace donde puede

Nació en Buenos Aires, Argentina, pero vino a La Paz a sus dos años. Su madre es argentina de ascendencia alemana, y su padre es boliviano criado en Argentina, pero Daniel se siente plenamente boliviano y paceño. Estudió en el colegio Alemán de La Paz, luego hizo dos años de Bellas Artes en la universidad Santo Tomás de Aquino, y estudios otros dos en la universidad Sarasota de Florida. Finalmente terminó sus estudios en la Universidad del Arte de Berlín. Actualmente se dedica a la pintura.

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