Cultura

Ven poco factible festival musical

La ubicación, el proceso y el revanchismo son factores que perjudican

Construcción. Cuatro maquetas presentadas al Presidente el martes. Éstas forman parte del proyecto del Festival de la Concordia en Cochabamba.

Construcción. Cuatro maquetas presentadas al Presidente el martes. Éstas forman parte del proyecto del Festival de la Concordia en Cochabamba. Fotos: Fernando Cartagena

La Razón (Edición Impresa) / Eliana Flores / La Paz

00:00 / 08 de marzo de 2015

Productores que trabajan con músicos locales e internacionales de diversos géneros ven poco factible el evento de la envergadura del Festival Internacional de Música Chilimarca (Cochabamba) propuesto por Evo Morales y Los Kjarkas.

Los Kjarkas y otros artistas se reunieron el martes para mostrar al Presidente las maquetas y el terreno que serían antecedentes del teatro que albergará al Festival de la Concordia. Según expertos en eventos, el lugar es inadecuado y lejano (en faldas del cerro Tunari), además de ser un proyecto poco pensado y producto de la impulsividad, basado en la competencia contra el festival chileno de Viña del Mar.

“Desde el punto de vista cultural es un proyecto excelente, pero desde el de la experiencia que tenemos en organizar eventos creo que no tenemos que ser tan soberbios y ser más humildes, porque no tenemos en este momento la experiencia para hacerlo”, comentó Jackys Ramírez, productora musical que trabajó con conjuntos como Bronco y agrupaciones de música folklórica boliviana.

“Habría que ver todo el tema de accesos (al lugar). Un elemento vital que se debe resolver es la propuesta de que sea en un espacio privado. Si va a ser un teatro que va a financiar el Estado, no debería serlo, tendría que construirse en un espacio público. Imagino que resolverán este punto en Derechos Reales”, consideró  Jean Claude Eiffel, organizador de conciertos como el de Pedro Guerra.

Gustavo Tobar —gerente general de FM Rock, productora encargada de la presentación de Mägo de Oz— no da fe ciega a este emprendimiento. Sostuvo que para hacer un festival de esa envergadura se tiene que tomar en cuenta los espacios, las condiciones, la afluencia que tenga cada clase de gente. “No es lo mismo hacer un concierto de un estilo de música en La Paz como hacerlo en Santa Cruz, que son en este momento los más fuertes en cuanto a eventos”.

“El Gobierno tiene fondos y puede conversar con alcaldías de cualquier lugar y hacer la construcción en una zona que sea mucho más accesible, porque si vas a realizar  un festival a tantos kilómetros de la ciudad ya estas coartando la llegada a mucha gente”, agregó Tobar.

Ramírez, quien sugirió “ponerse más realistas”, aseguró que no solo se trata de construir un teatro, sino de facilitar todo lo que involucra una presentación de esta magnitud: el equipamiento en sonido, que el hotel sea de la categoría que requieren los artistas, que existan las condiciones y el transporte adecuado.

“Veo dos puntos de vista en Cochabamba. Grandes eventos no han ido a Cochabamba. ¿Por qué? No porque sea lejos, simplemente porque no hay una cultura de que la gente vaya. El lugar a mí me parece un poco lejos, habría que evaluar muchas cosas más como si hay el factor agua, hay que ver los alojamientos, hay que ver todo lo que significan los alrededores”, señaló Ramírez.

“Son reacciones un tanto hormonales producto de lo de Viña del Mar. Para organizar un festival deberían tomar en cuenta a los productores que hacen conciertos, la gente que trae bandas, que saben el movimiento que significa hacer cualquier clase de actividades de envergadura, no simplemente grupos”, dijo Tobar.

Quique Claros, responsable de traer a Los Panchos, aseveró que “cualquier actividad cultural que permita difundir a artistas bolivianos siempre es valorable, lo triste es que haya nacido a partir de actos concretos de competitividad (Viña del Mar) y no así de una política cultural”.

Desde el lado positivo, Boris Navarro, del equipo que trajo a La Oreja de Van Gogh, celebra que haya este proyecto, pues cree que es hora de que el país tenga un escenario de esa naturaleza. “Bolivia, durante todos estos últimos años, ha obtenido una gran experiencia en espectáculos internacionales; debido a las exigencias que traen grupos muy fuertes y demasiado detallistas. Con todas esas experiencias se puede llegar a tener un lugar a la altura de todo lo que piden los artistas, tanto en la parte técnica como en la parte logística”.

De hacerse realidad este proyecto a fin de año, Navarro recomendó que “lo primero que se tiene que hacer es estrenarse con algo nuestro, con todos los artistas que le han dado jerarquía a nuestra música. Tenemos tanta maravilla del folklore boliviano, un sinnúmero de artistas que han paseado su música por todo el mundo... lo nuestro es muy valioso y tenemos que explotarlo”.

Eiffel coincidió con el Presidente en hacer primero un festival con música autóctona, ya luego se pensará en un evento internacional: “Cada país tiene su propia cultura, en nuestro caso son muchas culturas y creo que debe tener su propia personalidad y su propia finalidad”.

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