Cultura

Los mineros empezaron la fiesta con sacrificios

En la comunidad orureña de San José rinden culto al ‘Tío’ de la mina

Costumbre. Seis llamas a punto de ser ofrendadas a la Pachamama.

Costumbre. Seis llamas a punto de ser ofrendadas a la Pachamama. Foto: Afka

La Razón (Edición Impresa) / Wilma Pérez / SAN JOSÉ (ORURO)

00:09 / 16 de febrero de 2015

Un día antes del inicio del Carnaval, los mineros de Bolivia tienen la tradición de realizar una ofrenda al “Tío” de la mina y a la Pachamama (Madre Tierra) con el sacrificio de llamas blancas. La sangre es derramada dentro y fuera del socavón, mientras que las entrañas son enterradas cerca de lugares donde se supone hay grandes vetas de plata, estaño, wolfrang, entre otros minerales.

Siguiendo la tradición, el viernes en el campamento de San José (Oruro) los cooperativistas dieron una ofrenda para agradecer al “Tío” de la mina. Pidieron protección en los socavones y ayuda para encontrar algunos “tesoros” en el subsuelo.

Un grupo de mineros regó las rajaduras del socavón con sangre de la llama blanca, mientras que otro colocó serpentina y mixtura al “Tío” de la mina. Además pusieron un cigarro en la boca de la imagen de yeso y echaron hojas de coca alrededor de la estatua.

Fuera del socavón, al son de una banda, otros mineros armaron una mesa para la Pachamama. Cubrieron la maquinaria, y parte del socavón, con serpentina y mixtura. También regaron el sitio con sangre de la llama y quemaron la mesa preparada.

En cuanto se consumió la hoguera y terminó la ofrenda, los mineros y las palliris empezaron a bailar y descendieron al centro del poblado. Fue el preludio carnavalero.

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