La Revista

La entrada en Urkupiña une a bolivianos y extranjeros

Devoción. Por primera vez desde que es presidente, Evo Morales estuvo en la fiesta de Quillacollo

La Razón / Angélica Melgarejo / Cochabamba

00:51 / 15 de agosto de 2013

Ecuatorianos, argentinos, españoles, brasileños y cientos de bolivianos se aglutinaron en torno a la Patrona de la Integración. De rodillas, cansado y con varios pedidos a la Virgen de Urkupiña llegó Javier Durán, un peregrino que reside en Salta, Argentina.

Esos deseos fueron detallados con cada lágrima derramada. Durán no sólo recorrió los ocho kilómetros que separan el calvario de la iglesia de San Ildefonso, peregrinó cinco días desde Salta con el afán de danzar para la Virgen.

“Es el quinto año que bailo; es un sacrificio físico, económico, pero bien vale la pena, todo es para agradecerle a la Virgen por la vida y por mi salud, para pedir un país mejor”, manifestó al llegar al santuario en Quillacollo.

La peregrinación empezó a las 08.30. María de Urkupiña inició la entrada acompañada por miembros de la parroquia. Un segundo bloque estuvo a la cabeza de las autoridades locales y, detrás, la fraternidad Los Andes Muchuc Causay de Ecuador, compuesta por 22 bailarines.  “Para eso venimos (a bailar), llegamos con esfuerzo, pero ella es tan buena que nos va a conceder lo que le pedimos”, sostuvo Héctor Padilla, uno de los visitantes.

Las matracas de la morenada Los Intocables retumbaron en Quillacollo anunciando el inicio de la fiesta. Los pututus de los pujllay y los cascabeles de los caporales fueron acompañados por aplausos. El zapateo de valluneadas y el salay alegraron a los espectadores. Los tobas hicieron su paso en medio del humo colorido, al igual que los diablos y las chinasupay. Las bandas no se quedaron atrás, atrajeron con singulares coreografías y repertorios.

Por primera vez desde que es mandatario, Evo Morales participó de la entrada. Arribó al palco cerca de las 13.15 y por casi tres horas aplaudió el paso de los devotos y accedió a la invitación de dos morenas para bailar.

“Venimos a compartir una fiesta patronal, de integración. De dirigente vine una sola vez, de Presidente es la primera”, dijo. Contó que llegó a Quillacollo con el ánimo de “despejar el cansancio y la rabia, a veces hay problemas”.

El Jefe del Estado llegó, como todos, con peticiones para la patrona. “Como siempre, pedirle paciencia, más tolerancia, obligado a pedir inspiración para generar más iniciativas sobre programas  sociales para atender las demandas del pueblo”, señaló.

Control

El consumo de bebidas alcohólicas bajó considerablemente. Hasta las 18.00 no se registraron incidentes.

Seguridad

La vigilancia en Quillacollo fue extrema, apoyada con cámaras de video y el sobrevuelo de un helicóptero.

Sorpresa

El sonar de bombos, tambores y trompetas fue interrumpido por María Juana, el grupo amenizó  la entrada con dos morenadas.

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