Espectáculos

Adiós Llegas: ‘El amor verdadero existe entre el público y el artista’

El proyecto musical de Rodrigo ‘Grillo’ Villegas se despidió el viernes ante un público que coreó temas, lloró y aplaudió de pie

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Vargas / La Paz

00:00 / 26 de julio de 2015

“Pensé que iba a romperme, pero esta noche he sido muy feliz”, soltó Rodrigo ‘Grillo’ Villegas ante un Teatro Municipal lleno, con ojos y cámaras puestos sobre Llegas, la banda que cerró la noche del viernes 20 años de música con un emotivo recital.

20 años en 20 canciones: díficil tarea es decir adiós en un recital. La banda lo hizo en cuatro funciones repletas, y con los debidos registros en video. El viernes, mientras se realizaba la función prevista para las 19.30 y que comenzó pasadas las 20.00, el público que asistiría al concierto final de Llegas el de las 21.00, llegaba.

“¿Tiene entradas? Le vendo, también puedo comprar”, ofrecían los revendedores a las personas que llegaban abrigadas hasta las puertas del escenario de la Genaro Sanjinés, ofreciendo tickets para la platea por Bs 200, cuando el precio era de Bs 70.

A las 22.00 salía la gente de la primera función del día. “Hemos salido rápido, nos han apresurado por el concierto de ahora. Les va a encantar, ha estado muy lindo”, adelantaba Valeria Mendieta a un grupo de amigas que hacían fila. Entre la gente, dos vendedores ofrecían chalinas con un estampado de Llegas; para la primera función las vendía a Bs 10, pero para la última bajaron a 5.

A las 22.40 se abrieron las cortinas y empezó el último concierto de Llegas. “Bienvenidos, bienvenidas”, exclamó Villegas tras interpetar Aburrimiento, entre gritos que reclamaban: “No se va, el ‘Grillo’ no se va”, desde el público. De  la platea saltaron a escena dos jóvenes para dejar una bandera que rezaba “Llegas resistencia”.

Explicación. Ante un público que reclamaba por el fin de la banda, el músico trató de explicarse: “Al preparar el concierto por los 20 años y viendo los 12 discos frente a mí, ahí me di cuenta de que ya estaba hecho. Gracias por todo. Me he dado cuenta de que el amor verdadero y puro sí existe, es entre el público y el músico”. Gritos de inconformidad. “Con ustedes he aprendido mucho. Ahora quiero ir a estudiar a trabajar para ustedes, entiéndanme”.

Si las palabras no bastaban para el público, sí funcionaron las acciones: El guitarrista y líder de la banda entonces abrazó uno a uno a sus compañeros: Diego Ballón (teclado), Julio Jaime (bajo), Daniel Subirana (batería) y Maya González (voz). “Lo que ha crecido mi negrita linda. Hemos descubierto además a una gran panderetista”, bromeó Grillo. Entonces  le dio paso a la música.

La escenografía era muy sencilla, así como el vestuario. Mientras los músicos hacían lo suyo, en una pantalla LED aparecían los títulos de las canciones, imágenes de estrellas que han inspirado a la banda, así como fotografías de varios momentos con algunos de los 37 artistas que pasaron por la banda. Mientras tanto el público cantaba Debería y Ángel. Algunas parejas aprovechaban para abrazarse fuerte. Otros filmaban y/o grababan el sonido con sus teléfonos.

En la siguiente pausa la banda agradeció a la gente del teatro y a Andrés Martínez, por el sonido.

Para interpretar Escenografía 37, ingresó el primer invitado: el bajista Bladymir Morales. Fue después el turno de los instrumentos nativos, que por primera vez se incluían en un concierto de Llegas, para ello se invitó a los vientistas Fernando y Kicho Jiménez, integrantes del grupo Wara, y Willy Yúgar se sentó ante el piano. “Jallalla Grillo!”, fue el saludo para arrancar con Venas del pasado.

Memoria. Las imágenes del recuerdo tomaron fuerza en Momentos, con fotografías de distintas etapas de la banda. “Azul” gritó alguien del público. “Azul, justamente es una canción que en 20 años nunca hago, así que habría que pedirle a una de estas bandas de tributo”, rió Villegas y a cambio ofreció Huesos, mientras el público acompañaba el estribillo: “mis huesos se derretirán si necesito volar/ a buscarte para cantar y aquel silencio olvidar”.

“Por favor no le digan viejo al Krauss en Facebook —exclamó Grillo— Nos conocemos desde hace 25 años”. Con esta particular presentación ingresó el cantante Christian Krauss, su compañero de banda en la disuelta Llegas, listo para cantar Antifaz. 

Continuó el concierto con Síntoma y Salar, con imágenes del mar blanco de Uyuni. Pero el programa iba cambiando mientras la gente pedía una y otra canción: Entonces Villegas indicó en código a los músicos: “En vez de la dos, la 11 con paréntesis”. Es así cómo llegó Simple, ya en la recta final del espectáculo.

Para una Respiros con dos bajos regresó Bladimir Morales, que desplegó virtuosismo y energía. Clara señal: el público acompañaba el ritmo con la cabeza.

Le siguió Perdón y válvula con Álvaro “Conejo” Arce, RaBeat, en el bajo“estamos tratando de alejarlo de la música electrónica, pero insiste en ser Dj”, le dijo Villegas antes de abrazarlo.

El momento emotivo para la banda llegó con Tetraédrica, del disco Duramadre. “Es mi canción favorita”, dijo Villegas antes de un dúo de guitarra y armónica con Diego Ballón. Al terminar, abrazo grupal. “Gracias por esto, fue muy especial para nosotros”.

Se acababa el tiempo. En Cada día un día menos, Mayra Gonzales despliega al máximo su voz.

“Pensé que iba a romperme”, concluye Villegas. “Llevo 25 años haciendo canciones”. Llega entonces Invisible y los vientistas retornan para El tiempo lento. Con Cada beso la gente se para y sigue cantando. Es el fin. “No tengo palabras para expresarme. Les agradezco. No sé qué va a pasar ahora, hasta otra oportunidad”. Todo el teatro aplaude de pie. Un “Olé, olé, olé, Grillo, Grillo”, reclama el cierre del telón, que vuelve a abrir. Suenan fragmentos de los clásicos: Diamante, Epílogo y Desapareciendo. Una bandera con su nombre une al grupo. Vuelve la ovación pero Llegas, ya se fue.

Llegas stop:El ‘Grillo’ no se va

Llegas dijo adiós un fin de semana de julio tras 20 años de carrera. Es el fin de una era. El telón llegó de repente y es que los buenos finales nunca se ven venir.

Los grandes jugadores de fútbol siempre saben retirarse a tiempo, arriba, en la cúspide y no en el ocaso triste. Los músicos legendarios de rock nunca mueren pero a veces se pasean patéticos por un puñado de dólares. Rodrigo Villegas no transó ni negoció la nostalgia. El Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez de La Paz volvió a ser un mar de lágrimas y emociones a ras de piel: la banda sonora de toda una generación fue coreada por última vez.

El “Grillo” deja 12 discos para la historia del rock boliviano y lega una escuela y una manera (digna y profesional) de hacer las cosas. Con el paso de los años, Llegas alcanzará alturas de banda mítica. Pero si algo se recordará con el tiempo (más allá de grandes canciones y arreglos) será la magia y la química que bajaba desde la hinchada hacia el escenario: el “Grillo” enamoraba y siempre recibía el mismo cariño (su público estaba en las buenas y en las malas).

Y así fue la despedida: amor con amor se paga. Todos tenemos una canción favorita de Llegas tatuada en nuestra memoria íntima. Todos la seguiremos tarareando sin querer… por eso el “Grillo” no se va.

Ricardo Bajo

es periodista.

¡Nos cheque!

 Sí, Llegas tiene una hinchada (entre la que me incluyo) con bandera y todo, que ha estado cantando toda la noche “no se va, no se va, el Grillo no se va” y pidiendo canciones por su nombre. Por las caras conocidas me di cuenta de que varios fueron jueves y viernes. ¿Quiénes son estas personas, cuál es su relación con el artista?

El boliviano sabe bien que no tenemos nada parecido a un star system. Tenemos esa clara conciencia de que al artista nos podemos acercar como al vecino, sin temor de ser alejados por algún guardaespaldas. Muchos comenzamos nuestra amistad con el Grillo así, por un conocido en común que nos lo presentó para que tímidamente le preguntáramos cuándo era la próxima tocada. En medio de eso sabíamos de su vida: la separación de Lou Kass, un accidente de auto, cuyo recuerdo afloró ayer en medio de las fotos, sus viajes y desde luego lo más importante, su música. Y la verdad sea dicha, es lindo poder saludar en la calle como si nada a una persona cuyo arte te inspira, cuyas canciones has dedicado a alguien especial, cuyas letras te han llegado a veces al corazón y a veces a la cara en forma de sopapo, porque lo que tiene la música de Llegas es que marca momentos de tu vida: reflexiones, celebraciones y ahora mismo, despedidas. El Grillo parece decir en sus entrevistas que quiere salir de su zona de confort; bienvenida sea la ocasión entonces, porque una vez lo hizo con Lou Kass y el resultado fue esta banda que hoy dice adiós, o más que eso un muy paceño “nos cheque más rato”. Clarito será.

Martín Díaz Meave

es publicista e hincha de Llegas.

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