Espectáculos

‘Queremos que la gente se adueñe de los conciertos’

Fher Olvera. El vocalista de Maná conversó en exclusiva con La Razón, auspiciador de su concierto en La Paz (2 de marzo), sobre este recital y el que ofrecerá el 4 en Santa Cruz. Las entradas se venden en La Chiwiña (San Miguel), Multicine (Arce 2631), SuperTicket (Plaza del Estudiante, edif. Inchauste, piso 6) y por internet. Precios: Bs 2.500, Bs 1.200, Bs 350, Bs 300 y Bs 200.

José Fernando Emilio Olvera Sierra ‘Fher’

José Fernando Emilio Olvera Sierra ‘Fher’ Foto: Reuters-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Soruco / La Paz

15:58 / 05 de febrero de 2017

— ¿Cómo cambió Maná desde la última vez que estuvieron en Bolivia,  hace 19 años?

— Simplemente nos hicimos más viejos, probablemente más sabios, pero de eso no estoy seguro. En esencia la banda sigue siendo un grupo que goza mucho de la música. Seguimos creando, seguimos de gira, en estudios... Puedo asegurarte que estamos como hace 19 años: con mucha motivación, con conciertos muy potentes. Estamos aún enganchados y muy inspirados.

— ¿Qué siente al regresar a Bolivia luego de 19 años?

— Cuando me dijeron ese número me sorprendí, porque creía que era menos tiempo, como 12 años o menos. Mi primer pensamiento fue: “Qué mal que nos tardamos tanto”, porque yo me declaro fan de tu país. De hecho, hace dos años estaba planificando un viaje, que mi hermana sí pudo hacerlo, hacia Bolivia. Nos da mucha emoción y alegría que la gente esté esperando estos conciertos, que no se hayan olvidado de nosotros durante estos años.Sabemos que la música de Maná es para muchos bolivianos parte de su soundtrack de vida, por lo que me llena de gusto seguir compartiendo con gente que vive en un pueblo muy alejado de nuestro México. 

— ¿Qué recuerdos tiene del público boliviano?

— Tengo muy buenos recuerdos. En primer lugar a mí me gusta mucho “turistear”. En La Paz le meto a los mercados. Fuimos a una pequeña fabriquita de charangos, donde compramos un par. Nos metimos a las entrañas de la ciudad. Fue muy bonito y los bolivianos me recuerdan mucho a los mexicanos: son gente amable y muy cariñosa. Todo fue espléndido, aunque si no llegas unos días antes te cargas el desmadre de la altura, pero nos encanta. Lo mismo puedo decir de Santa Cruz: la gente es muy amable, muy linda.

— ¿Cómo van a estar estructurados los conciertos?

— Yo creo que para un país en el que no hemos estado tanto tiempo, no podemos dejar fuera los clásicos: desde Rayando el sol hasta Mi verdad, que hicimos con Shakira, pero también tendrá de todo, como algunas sorpresas que estamos preparando. Y no nos vamos a ir sino hasta que la gente diga: “¡Ya!”. Nos gusta que el público nos saque otra vez a tocar y tenemos qué, hay muchas canciones en todos estos años. Y pues, vamos a darle duro, que sea como la final de un campeonato de fútbol, a darle con todo el corazón.

— ¿Por dónde va la exploración musical de Maná?, ¿qué es lo que busca?

— En Cama incendiada tuvimos la suerte de tener otro productor, George Noriega. Es un cuate que ya hizo cosas para Miami Sound Machine, para Gloria Estefan. Es un cubano radicado en Miami, talentosísimo. Le dimos el timón para que llevara a otras playas la nave de Maná. Creo que funcionó bien porque oyes a un Maná refrescado, con propuestas que no se habían escuchado antes. Y siempre estamos explorando, mi idea es no quedarnos estáticos. A veces funciona y a veces no. A veces a ti te gusta y a los otros no. Al final nosotros no podemos ser tan condescendientes con los artistas y el público, porque si estamos sujetos a no crear lo que te traes en el corazón y seguir lo que te dice la tendencia o la compañía de disco, pues estás jodido. Al artista hay que dejarlo que explore. Eso fue lo que hicimos con Nicky Jam, un cuate que no es mucho del género de Maná, pero con quien hicimos una fusión con reggae. Francamente no le tengo miedo a esas cosas.

— ¿Qué le motivó a ser músico profesional?

— Yo desde chavo cantaba en los coros de la iglesia, en la estudiantina. A mis hermanos, que eran más grandes que yo, les gustaba mucho el rock and roll y por eso empecé a oír de rebote a The Beatles, Queen, Led Zeppelin... Yo presumo una formación que parte de los clásicos. Después, con Maná mezclamos esas influencias con música de todo tipo. Incluso nos inspiramos en las zampoñas bolivianas. Toda Latinoamérica impacta en la música de Maná: Cuba, México, Brasil, Jamaica, todo el Caribe. La nuestra es una música mestizada: el rock and roll de los 70 y 80 y los ritmos latinoamericanos, incluyendo los que vienen de España.

— Como artista mexicano, ¿cómo ve la situación de su país y la relación con EEUU?

— Es muy lamentable lo que está pasando. Nosotros hicimos durante todo un año un esfuerzo para poder incentivar a los latinos de Estados Unidos —tocamos mucho en ese país, es por mucho nuestro principal público— a que salieran a votar por quienes iban a tratarlos mejor, que eran evidentemente los demócratas. Trump salió por muy poco, incluso Clinton ganó la votación popular. Pero, así es la vida, entró un tipo que para nosotros no es para nada un político, sino que sigue haciendo un reality show. Es una desgracia para Estados Unidos y los gringos deben estar más preocupados que los mexicanos  porque Trump no solo puede deprimir la economía americana de manera dramática, también nos puede llevar a una guerra. Es el niño que se tiene que quemar con la hoguera para entender que el fuego es el fuego.

— ¿Cuándo se tendrá un nuevo disco de Maná?

— Estamos saliendo de una gira larguísima, creo que más de 140 fechas. Eso nos retrasó un poco, aunque ya sacamos hace seis meses el single De los pies a la cabeza, con Nicky Jam. Probablemente saquemos algo para finales de este año o para el que viene.

Lo más interesante para nosotros, que lo confirmamos en Perú recientemente, donde no actuamos como en 14 años, es que la gente sigue interesada. Si algo tengo que agradecerle al cielo es que nuestra música está permaneciendo en el gusto de los chicos y de los grandes como yo. Y qué bueno, porque la música es para gozarla y hacerte sentir vivo.

— ¿ A qué atribuye el éxito de su grupo?

— No lo sé, es algo indescifrable. Hay la química y la identificación con la música. Hay mil cosas, pero para mí, ese es el logro más importante de la banda. Rayando el sol salió en 1990 y 27 años después ves a los chicos muy jóvenes, entre 18 y 26 años, que son los que más nos escuchan.

— ¿Qué espera de los conciertos en Bolivia?

— Lo que queremos es que la gente se adueñe del concierto, que se integre  como un quinto Maná, proponiendo temas. Hay una parte del concierto en la que pregunto a la gente si quiere algo más acústico, como si fuéramos un mariachi, y eso está muy lindo.

Perfil

Nombre: José Fernando Emilio Olvera Sierra ‘Fher’

Nació: 28 de diciembre de 1959

Músico

Nació en Guadalajara, México. Comenzó a cantar desde niño en coros religiosos y en estudiantinas. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En 1975 fue parte del grupo Sombrero Verde, con el que sacaría su primer disco, homónimo, en 1981. En 1983 salió A tiempo de rock. La banda se disolvió en 1987, dando paso a que Fher fundara ese mismo año Maná con Ulises Calleros (guitarra), Juan Calleros (bajo) y Álex El animal González (batería). Su primer disco se llama Maná.

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