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El impuesto a los libros desincentiva la edición y lectura

Escritores. Siete autores nacionales evalúan el ámbito literario de 2011 y hacen pedidos al Estado

Consagrados. Homero Carvalho, a la izquierda, y Giovanna Rivero.

Consagrados. Homero Carvalho, a la izquierda, y Giovanna Rivero.

La Razón / Willy Camacho / La Paz

01:50 / 11 de diciembre de 2011

La presencia de escritores bolivianos en el extranjero, así como la aparición de nuevas editoriales, son algunos aspectos que destacan escritores del Beni, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Coinciden en que los impuestos desincentivan la edición y la lectura de textos.

Algunos también son críticos y no dudan en señalar aspectos negativos que formaron parte de las actividades literarias de 2011, como mala organización de ferias, tanto en el país como en el exterior.

Para Adolfo Cárdenas, quien prefirió asistir a la Feria del Libro de Cochabamba antes que ir a la de Santiago de Chile, algo que opacó el primer evento fue la invitación al escritor mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez (autor de textos de autoauyuda), hecho que provocó la protesta de autores locales, “quienes optaron, casi por consigna, no asistir a la feria”.

Asimismo, el escritor paceño considera que el público cochabambino no asistió como en otros años al evento literario porque éste fue realizado en el campo ferial y no en el centro de la ciudad como en los años previos. Según Cárdenas, “las autoridades ediles no están tomando en cuenta el potencial que puede tener una feria del libro como oferta cultural”.

Cecilia Romera, escritora cochabambina, considera que en 2011 se consolidó la emergencia de diferentes voces y de diferentes propuestas narrativas, al menos en su departamento. “Me ha parecido un año muy activo en cuanto a publicaciones y la internacionalización de muchos de nuestros escritores, como Gabriel Chávez, Giovanna Rivero y Homero Carvalho”, señala. También destaca la aparición de la editorial Babel Cartonera, que traduce a autores cochabambinos en Francia.

Por su parte, la cruceña Giovanna Rivero, que este año fue designada como uno de “los 25 secretos mejor guardados de las letras latinoamericanas” en la Feria del Libro de Guadalajara, resalta la invitación a Bolivia en la Feria de Santiago (donde fue país invitado), “más allá de los bemoles que hubo en torno a esta participación”.

El escritor beniano Homero Carvalho considera que los autores jóvenes han saltado muchas etapas que algunos de su generación no han podido cumplir, como publicar en el exterior. “También hemos tenido la alegría de que escritores como Rodrigo Hasbún y Giovanna Rivero sean reconocidos en el exterior.

Sebastián Antezana, paceño ganador del Premio Nacional de Novela 2007, dice que este año la literatura boliviana presentó altibajas, “como siempre”, pero destaca dos cimas: la consolidación de la editorial El Cuervo, con propuestas nuevas y diferentes, y la publicación de los ensayos escogido del Luis H. Antezana. Por otra parte, considera que el grupo de escritores que se llevó a la FIL de Santiago no es una muestra representativa de lo mejor de la literatura boliviana actual.

La labor de las editoriales, entre las que destaca a Gente Común, El Cuervo, La Hoguera y el País, es algo admirable y “heroico”, para Claudio Ferrufino-Coqueugniot, último ganador del nacional de novela con su obra Diario secreto. “No me puedo explicar cómo publican tantos libros en condiciones que no son tan favorables”, señala el autor cochabambino.

Finalmente, el poeta cruceño Óscar Puky Gutiérrez es el más optimistas, pues cree que “estamos mejor que nunca”. Para él, la cantidad y calidad de las obras producidas en 2011, con voces nuevas y consolidadas, confirman su criterio. “Creo que lo más importante que le ha ocurrido a la literatura boliviana contemporánea es Giovanna Rivero, con una voz consolidada y además complementada con su proyección internacional”.

Pedidos. Los escritores consultados también formularon pedidos a las autoridades relacionados con las necesidades urgentes del ámbito literario.Romero piensa que el Estado debe tener “políticas de apertura y de incentivo sobre todo a los valores emergentes”. “El Estado debe encontrar el modo de abaratar el costo de los libros para que el lector con un sueldo mínimo pueda considerar leer, y no sólo esos librillos de autoayuda que se venden a diestra y siniestra, esto es, considerar al libro como producto cultural de primera necesidad”, reflexiona a su vez Rivero.

Además, la cruceña cree que el Estado debería fomentar la producción artística como se hace en otros países, donde se beca a los escritores mientras están trabajando en sus obras.

Carvalho pide que el Estado derogue de una vez el impuesto a los libros, “para que los libreros puedan traer las obras que se están publicando en otros países”. Según el beniano, se están cerrando librerías legales, al menos en Santa Cruz, y se están abriendo librerías piratas. Por otra parte, le parece que el Estado, a través de sus distintas embajadas, debería organizar un plan para que los autores bolivianos puedan salir al extranjero.

Antezana considera que, para que haya más lectores y escritores, es necesario establecer políticas educativas para potenciar la lecto-escritura en los estudiantes desde primaria. Además, dice, es vital cambiar las políticas impositivas que afectan a los libros e inciden negativamente sobre el fomento a la lectura.

“No creo en Papa Noel ni en el Estado”, dice Gutiérrez, pero “si existieran e hicieran bien su labor, les pediría que arreglen la cuestión de los impuestos, que en el caso de los libros, parecen una especie de censura”.

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