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Una muestra rescata el encanto y riqueza de la cotidianeidad urbana en La Paz

Y son precisamente esas cosas cotidianas, que tal vez para muchos bolivianos son imperfectas o que pasan desapercibidas las que han dado vida a "El Choco", muestra con la que Calderón aspira a que la gente pueda apreciar esos detalles "que a veces son complicados, pero a la vez son cosas que dan personalidad" a ambas urbes.

Asistentes observan una obra de la muestra. Foto: Facebook Luciano Calderón.

Asistentes observan una obra de la muestra. Foto: Facebook Luciano Calderón.

La Razón Digital / Gina Baldivieso / EFE / La Paz

13:14 / 21 de mayo de 2013

La riqueza y el encanto de la cultura urbana que se genera en la cotidianeidad de las ciudades vecinas de La Paz y El Alto han sido rescatadas en una muestra inaugurada en esta última ciudad por el artista plástico suizo-boliviano Luciano Calderón, a quien sus vecinos alteños han apodado "El Choco".

Coloridas pinturas de los típicos y destartalados microbuses que circulan en ambas ciudades, un muro construido con bolsas de hilo plástico como las utilizadas en el mercado y la vestimenta de un superhéroe andino son parte de la muestra "El Choco", que Calderón, nacido hace 27 años en Berna, expone estos días en el Centro Cultural de España en La Paz.

Calderón está afincado desde hace unos años en un barrio minero de El Alto, donde la mayoría de los vecinos tiene raíces indígenas.

"Yo soy el más clarito de todos y la gente me dice 'Choquito', 'Choco', por eso la muestra se llama así", explica el artista en entrevista con Efe.

De padre boliviano y madre suiza, Calderón comenta que su infancia y adolescencia transcurrieron sobre todo en Europa, con algunas visitas ocasionales a Bolivia, donde finalmente decidió establecerse.

"Estaba esperando el momento indicado para marcharme de Europa porque sentía que tenía una conexión más fuerte con Sudamérica", sostiene Calderón y confiesa que siempre tuvo  “complicaciones" para encontrar su "sitio" en Suiza, donde las reglas son muy estrictas.

El artista destaca que en Bolivia, "uno tiene más libertad" para expresar lo que siente y, además, "las personas son mucho más cariñosas", aunque considera que su vocación por el arte surgió a partir de haberse criado en Europa.

"Creo que gracias a que tuve una infancia en un país tan correcto y perfecto puedo apreciar las cosas imperfectas que hay en este continente", agrega.

Y son precisamente esas cosas cotidianas, que tal vez para muchos bolivianos son imperfectas o que pasan desapercibidas las que han dado vida a "El Choco", muestra con la que Calderón aspira a que la gente pueda apreciar esos detalles "que a veces son complicados, pero a la vez son cosas que dan personalidad" a ambas urbes.

"La gente debería apreciar más las cosas que tiene y reconocer la gran riqueza de la cultura que tenemos en Bolivia, que no es sólo la morenada o las llamitas, hay mucha cultura ciudadana urbana a la que la gente le da cero importancia, que son cosas que en otros países no existen", insiste.

Así, en uno de los ambientes se exhiben un traje y doce máscaras de un superhéroe andino con diseños creados por Calderón y tejidos a mano por la artesana alteña Sandra Arcani.

Las máscaras, que son el resultado de una combinación entre un pasamontañas y el tradicional lluchu (un gorro andino de lana), muestran dibujos y frases como "Ahora tienes un problema", "Fuera de control" o la tradicional "Nunca de rodillas", que, precedida por el dicho "El Alto de pie", es la frase de guerra de los combativos alteños, cuyas protestas han llegado a derribar gobiernos.

Esta parte de la muestra está acompañada con dos vídeos que muestran al superhéroe patrullando las calles de El Alto, resaltando el contraste entre los colores chillones de su traje con los grises predominantes en esa ciudad andina.

Calderón también ha levantado una "muralla alteña" con un centenar de coloridos sacos de hilo plástico conocidos como "gangoches", en los que se suele vender arroz, harina o azúcar, y que para el artista son parte del "arte omnipresente en las calles" de La Paz y El Alto.

En otro sector de la muestra, siete pinturas plasman imágenes cotidianas de ambas ciudades, pero en las que Calderón ha dejado patente su sello personal.

En una de ellas se ve el tradicional microbús paceño, lleno de pegatinas que los transportistas suelen poner en sus vehículos con peculiares mensajes como "No me sigas, yo también estoy perdido", "Soy soltero, la casada es mi mujer", "Anuncie una cuadra antes de bajar" o la oración del chófer.

"Mi humildad perdona tu ignorancia" es una de las frases de microbús que más llamó la atención del "Choco", por lo que el artista decidió darle un espacio propio en una especie de letrero gigantesco hecho de lona por costureros alteños que venden colchas de ese material para cubrir camiones.

"Es una gran frase para distinguir al país y se puede usar en cualquier situación de la vida, como en la política y respecto al mismo arte", asegura Calderón.

La muestra permanecerá abierta hasta el próximo 15 de junio.

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