La Revista

Una revisión del movimiento cinematográfico en el país durante el año

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 28 de diciembre de 2014

La película

Fueron pocas las películas bolivianas estrenadas este año. El documental fue, nuevamente, un espacio privilegiado para la aparición de títulos inusitados, excepcionales. Un documental en particular: El corral y el viento, de Miguel Hilari. Presentado en marzo en el Festival Cinéma du Reel de Francia, se estrenó en salas nacionales recién en noviembre. Pasó por el BAFICI y ganó el premio al mejor documental latinoamericano en el FIDOCS de Santiago de Chile. A partir de la premisa de filmar Santiago de Okola, el pueblo de su padre, Miguel Hilari hace un recorrido imaginario por su propia historia, en una suerte de impulso testimonial y, a la vez, ficcional: en la vida cotidiana del campo, a través de las imágenes de los pocos pobladores de esta comunidad a orillas del lago, Hilari traza un recorrido hasta su experiencia propia, sus recuerdos, los que le pertenecen y los que no, sus visitas al pueblo de niño, su tío y su padre aymaras, su diario infantil escrito en alemán. Ésta es una película importante en el cine boliviano, en su historia, porque habla de ella y le habla a ella, a sus premisas y obsesiones, a sus sentidos y grandes nombres. Honesta e imprescindible. Mary Carmen Molina Ergueta.

La taquilla

OLVIDAR: La película boliviana más taquillera este año fue Olvidados, co-guionizada, producida y protagonizada por Carla Ortiz. Es presentada como una película sobre el Plan Cóndor que implementaron las dictaduras militares en Latinoamérica, los crímenes y represiones que se gestaron a partir de esta sanguinaria congregación política y, en particular, la historia de apropiación-secuestro de un menor. Olvidados se vendió como un producto del discurso de la urgencia de restauración histórica, en un contexto como el nuestro, donde no hay cine de dictadura. Entonces, si el discurso de la película es exactamente contrario a lo que vende, no pasa nada, parece ser la apuesta. La cuestión era la taquilla (objetivo conseguido) y, por supuesto, una particular opinión sobre la dictadura. Ésta se traduce en una propuesta narrativa y ética que no es responsable con la historia, que no recurre a la memoria para restaurar el presente sino para relativizar la injusticia y criminalidad de los hechos, a favor de quienes asesinaron impunemente y dejaron una huella de violencia y represión en la historia de Latinoamérica. Así, la película fue postulada por Bolivia para optar a una nominación al Premio Oscar a Mejor Película de Lengua no inglesa. NO OLVIDAR La crítica se dividió claramente frente a Olvidados. Por un lado, posturas que salvaban la película por considerarla necesaria —se entiende— urgente —no se entiende— o de excelente factura técnica —sobrestimación o, al menos, ingenuidad. Por otro lado, posturas que señalan y analizan el discurso de condonación de la película, en el que la relativización de los crímenes resulta poco respetuosa con la historia latinoamericana y la historia de miles de latinoamericanos. Doce de estas críticas se reúnen en la publicación digital Extravío, editada por Cinemas Cine y la Escuela Popular para la Comunicación. La lectura de los textos de esta recopilación señala al menos un sentido central: la película es un ensayo extraviado, una vía no posible para comprender la memoria, su restauración y su configuración para las identidades hoy en Latinoamérica, en lo social y lo político. Mary Carmen Molina Ergueta

Festivales

FESTIVAL RADICAL: Ha sido la apuesta cinematográfica más arriesgada del año. El cine-club El Espejo y la Escuela Popular para la Comunicación propusieron al público paceño una selección de películas de vanguardia de todo el mundo. Para ver los filmes, los espectadores debían dar un aporte voluntario y las películas tenían todos los permisos de exhibición. Una gran lección de autogestión.  A CIELO ABIERTO: Es un festival de documentales realizado en Cochabamba. El jardín del Palacio Portales ha acogido a una gran cantidad de espectadores y filmes latinoamericanos de altísima calidad (con joyas como 15 días en la playa, de la argentina Flavia de la Fuente, o El corral y el viento, del boliviano Miguel Hilari). El festival también se propuso como un espacio de formación para críticos,  públicos y cineastas. Ojalá que la iniciativa, por su potencial estratégico, se realice de manera anual y no trianual como sucede.

FESTIVAL PACHAMAMA: En cada nueva versión, el Festival Pachamama Cinema de Fronteira se consolida como una interesante plataforma para el cine boliviano. El festival es realizado en la ciudad de Río Branco, en el acre brasileño. En la versión de 2014 se exhibieron los filmes Eco del humo (Álvarez-Durán), El corral y el viento (Hilari) y el cortometraje Cabeza de VHS (Lacunza). Este último ganó el premio al mejor cortometraje en el festival. Sebastián Morales.

Canon y formación

FUNDAMENTALES: Como lo apuntaba Sebastián Morales (La Razón, 7 de diciembre de 2014), “de cierta forma, las 12 películas fundamentales de Bolivia constituyen nuestro cine clásico”. Y es que luego de una investigación y el trabajo valorativo realizado por un equipo de especialistas, la Carrera de Literatura de la UMSA y el Ministerio de Culturas han dado a conocer este año la lista de los largometrajes esenciales de Bolivia. Las siguientes conforman el canon del cine boliviano: Wara Wara (Velasco Maidana, 1930); Vuelve Sebastiana (Ruiz, 1953); Chuquiago (Eguino, 1977); Mi socio (Agazzi, 1982); Cuestión de fe (Loayza, 1995); Dependencia sexual (Bellot, 2003); Lo más bonito y mis mejores años (Boulocq, 2005); de Juan Carlos Valdivia, Zona Sur (2009) e Yvy Maraey - Tierra sin mal (2014); de Jorge Sanjinés, La nación clandestina (1989), Ukamau (1966) y Yawar Mallku (foto, 1969).  

CARRERA: Una consecuencia del proyecto de canonización del cine boliviano es la aprobación, desde el Rectorado de la UMSA, de la creación de la Carrera de Cine. Una iniciativa que resulta fundamental en el contexto actual, ya que puede ser ésta la solución a una de las carencias actuales más agudas de nuestra actividad cinematográfica: la falta de profesionales calificados. Claudio Sánchez.

Cortometrajes

PLATAFORMAS: En 2014 el área del cortometraje contó con la creación de varias plataformas de exhibición y producción. En el día del cine boliviano (21 de marzo), en la ciudad de Cochabamba se produjeron materiales de tiempo muy breve, a iniciativa de cineastas independientes; por su parte, el Proyecto Kino en La Paz, bajo la lógica de la maratón, crea contenidos cada mes, con la participación de varios realizadores. Estos dos casos contrastan con plataformas de criterios curatoriales, como el FENAVID en Santa Cruz, el Festival de Cine Radical en La Paz y Una guerra de película en Cochabamba.

ENCUENTRO. EL CORTO BOLIVIANO HOY: Este año se realizó el primer encuentro de cortometrajistas en Bolivia, como síntoma del buen estado con el que cuenta este formato en la producción boliviana. Este encuentro, organizado por el Espacio Patiño, tuvo una programación de mesas de discusión, reposiciones y estrenos de materiales procedentes de varias ciudades del país, para evidenciar la creciente producción de cortometrajes en Bolivia. Se reunieron nueve realizadores y tres gestores culturales.

ARCHIVO: También durante esta gestión se descubrió e incorporó al Archivo Nacional una pieza patrimonial: El vuelo del aviador, del boliviano Jaime Mendoza, sobre la ciudad de Buenos Aires, de 1928. Esta pieza circuló y circulará en Bolivia junto con el libro Los aviones en el cine silente boliviano, del crítico Claudio Sánchez. Sergio Zapata.

Crítica

QUINTÍN: En el marco del III Festival de Cine Documental “A cielo abierto”, en Cochabamba, se desarrolló el taller Criticar a la crítica, a cargo del prestigioso crítico argentino Quintín (foto), acompañado por el joven gestor Jhon Campos, de Perú. Se ahondó en las condiciones de producción de la crítica cinematográfica, como también en su grado de pertinencia, trayectoria e influencia. En este taller participaron críticos y periodistas de varias regiones del país.

ISAAC LEÓN FRÍAS: Como parte del Laboratorio de Proyectos Fílmicos Bolivia Lab se desarrolló una actividad poco usual en este evento: un taller de reflexión y crítica cinematográfica, con uno de los más importantes críticos de cine del Perú, Isaac Chacho León Frías. Además de presentar sus últimos dos libros sobre cine latinoamericano, desarrolló un taller sobre análisis fílmico, en el que expuso elementos teóricos sobre la modernidad en el cine latinoamericano.

JORNADAS DE PERIODISMO CINEMATOGRÁFICO: Encuentro auspiciado por el Centro Cultural de España en La Paz y el Goethe-Institut desarrollado en marzo y agosto de este año. Fue un espacio de reflexión colectiva donde se cuestionó el lugar del cine como materia periodística. El taller estuvo enfocado y dirigido a periodistas y editores culturales. Sergio Zapata

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