Sones andinos Así como a los kantus de Charazani, se pudo apreciar, entre otros, a los sicuris de Italaque y a los de Cariquina Grande. Foto: Pedro Laguna
Sones andinos Así como a los kantus de Charazani, se pudo apreciar, entre otros, a los sicuris de Italaque y a los de Cariquina Grande. Foto: Pedro Laguna
Saya afroboliviana Los integrantes de Orisabol y Mocusabol (f) arrancaron los aplausos de los espectadores por la energía con que hicieron su paso. Foto: Pedro Laguna
Arequipeños Danzarines de la Universidad de Arequipa trajeron una muestra del Carnaval de Culluchaca, que suele incluir una corrida de toros. Foto: Pedro Laguna
El kusillo, el vigor de los waka tokoris El baile que hace mofa de las corridas de toros, con cholas de varias polleras y el alegre enmascarado, estuvo representado por los Wakas 16 de Noviembre, 27 de Diciembre y 8 Foto: Pedro Laguna
Rueda chapaca, Alegría desde Tarija Entre variadas chacareras —Artes, del Sur y Chaqueños de Ley—, que representan a la región que une Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz, hubo lugar para una chapaqueada tarijeña. Foto: Pedro Laguna
Al son de las tarkas, instrumento del Anata “En los carnavales, todos los jóvenes, con sus serpentinas”, cantan los fiesteros y el agudo sonido de las tarkas marca el ritmo que se sigue con entusiasmo en esta época húmeda. Foto: Pedro Laguna
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El sol iluminó el Jisk’a Anata
La Razón / Mabel Franco/Miriam Chávez - La Paz
02:05 / 12 de febrero de 2013
El rol radiante despejó, pasado el mediodía, una jornada que amenazaba con ser lluviosa, como las anteriores. El Jisk’a Anata, la fiesta andina que había comenzado a las 11.30, puntualmente, se animó entonces y los grupos fluyeron más ágilmente que hasta ese momento.
Los colores de los trajes de bailarines venidos de distintos lugares de La Paz y del país, así como los invitados de Perú, lucieron sus contrastes. No sólo fueron parte de la fiesta del tiempo de jallupacha (tiempo de lluvia) los bailes rurales, también los urbanos —caporales, chacareras— se confundieron a lo largo de la avenida Montes y Simón Bolívar, con empalme a la altura del Obelisco.
Diversidad bien podría ser la palabra para resumir el desfile encabezado por autoridades municipales, entre las que faltó el alcalde Luis Revilla, ocupado en seguir las consecuencias de las lluvias en los barrios paceños.
Invidentes y personas de la tercera edad inauguraron la entrada con baile y luego siguieron los grupos hasta completar un total de 48: 11 autóctonos —iban a ser 18, pero por los desastres del clima, siete cancelaron su presencia, a decir de Wálter Gómez, oficial mayor de Culturas— y 36 urbanos.Múltiple. Los Chamas o Esse Ejja, pueblo que habita un área entre La Paz, Beni y Pando, estuvieron representados en el Anata. Sus adornos hechos con plumas de aves y semillas destacaron tanto como las múltiples polleras de los waka waka andinos. Y el ritmo contagioso de la saya Afroboliviana compitió con los aires alegres de la chacarera del sur.
Hubo morenada, sicuris, tink’us, cueca, khachuiris, tarkeadas, kantus, quena quenas y ch’utas. Los personajes del Carnaval paceño, elegidos por la Sociedad Andina de Conjuntos Folklóricos, brillaron asimismo encabezados por la Tawaqo, Carla Díaz, de los Wakas 8 de Diciembre.
Lunes fue de ch’alla para los negocios
Los juegos con agua menudearon y faltó control en la entrada Los dueños de negocios adelantaron la ch’alla. Ayer, en sitios públicos, mercados sobre todo y sedes de radiotaxis, hubo mesas rituales ofrecidas a la Pachamama y fiestas que obligaron a cerrar algunas vías.
Hoy, Martes de Ch’alla, se prevé que los ritos con que se da gracias por la generosidad de la naturaleza y se le pide abundancia se cumplan en los hogares.Por otro lado, una costumbre que persiste, pese a las campañas en contra, es el juego con agua. Durante la entrada del Jisk’a Anata, por ejemplo, globos inflados con agua fueron vendidos aun contra la Ordenanza Municipal 60/2011.
En un recorrido que hizo este medio por el carril de bajada de las avenidas Montes y Mariscal Santa Cruz, se detectaron al menos diez puntos de venta de globos: seis unidades por Bs 2, rellenado de chisguetes y botellas con agua a cambio de Bs 2 y Bs 3. El buen clima alentó los juegos húmedos que, en algunos casos, perjudicaron a los bailarines de la entrada andina.
Los que no estuvieron presentes, a lo largo de ese tramo al menos, fueron los efectivos de la Guardia Municipal, responsables de hacer el control.
El sol iluminó el Jisk’a Anata
El sol iluminó el Jisk’a Anata
La Razón / Mabel Franco/Miriam Chávez - La Paz
02:05 / 12 de febrero de 2013
El rol radiante despejó, pasado el mediodía, una jornada que amenazaba con ser lluviosa, como las anteriores. El Jisk’a Anata, la fiesta andina que había comenzado a las 11.30, puntualmente, se animó entonces y los grupos fluyeron más ágilmente que hasta ese momento.
Los colores de los trajes de bailarines venidos de distintos lugares de La Paz y del país, así como los invitados de Perú, lucieron sus contrastes. No sólo fueron parte de la fiesta del tiempo de jallupacha (tiempo de lluvia) los bailes rurales, también los urbanos —caporales, chacareras— se confundieron a lo largo de la avenida Montes y Simón Bolívar, con empalme a la altura del Obelisco.
Diversidad bien podría ser la palabra para resumir el desfile encabezado por autoridades municipales, entre las que faltó el alcalde Luis Revilla, ocupado en seguir las consecuencias de las lluvias en los barrios paceños.
Invidentes y personas de la tercera edad inauguraron la entrada con baile y luego siguieron los grupos hasta completar un total de 48: 11 autóctonos —iban a ser 18, pero por los desastres del clima, siete cancelaron su presencia, a decir de Wálter Gómez, oficial mayor de Culturas— y 36 urbanos.Múltiple. Los Chamas o Esse Ejja, pueblo que habita un área entre La Paz, Beni y Pando, estuvieron representados en el Anata. Sus adornos hechos con plumas de aves y semillas destacaron tanto como las múltiples polleras de los waka waka andinos. Y el ritmo contagioso de la saya Afroboliviana compitió con los aires alegres de la chacarera del sur.
Hubo morenada, sicuris, tink’us, cueca, khachuiris, tarkeadas, kantus, quena quenas y ch’utas. Los personajes del Carnaval paceño, elegidos por la Sociedad Andina de Conjuntos Folklóricos, brillaron asimismo encabezados por la Tawaqo, Carla Díaz, de los Wakas 8 de Diciembre.
Lunes fue de ch’alla para los negocios
Los juegos con agua menudearon y faltó control en la entrada Los dueños de negocios adelantaron la ch’alla. Ayer, en sitios públicos, mercados sobre todo y sedes de radiotaxis, hubo mesas rituales ofrecidas a la Pachamama y fiestas que obligaron a cerrar algunas vías.
Hoy, Martes de Ch’alla, se prevé que los ritos con que se da gracias por la generosidad de la naturaleza y se le pide abundancia se cumplan en los hogares.Por otro lado, una costumbre que persiste, pese a las campañas en contra, es el juego con agua. Durante la entrada del Jisk’a Anata, por ejemplo, globos inflados con agua fueron vendidos aun contra la Ordenanza Municipal 60/2011.
En un recorrido que hizo este medio por el carril de bajada de las avenidas Montes y Mariscal Santa Cruz, se detectaron al menos diez puntos de venta de globos: seis unidades por Bs 2, rellenado de chisguetes y botellas con agua a cambio de Bs 2 y Bs 3. El buen clima alentó los juegos húmedos que, en algunos casos, perjudicaron a los bailarines de la entrada andina.
Los que no estuvieron presentes, a lo largo de ese tramo al menos, fueron los efectivos de la Guardia Municipal, responsables de hacer el control.