La Revista

El templo de un ateo - Ricardo Bajo

La Razón / La Paz

01:29 / 15 de noviembre de 2012

El Siles es mágico. Y lo sabíamos antes de que Eurosports lo elija como uno de los estadios más  espectaculares del mundo.  He visto llover a mares y salir el sol un rato después; he visto el arco iris posándose sobre la recta (cábala de cualquier victoria atigrada).  He comido ranga en la sur y grave me he enfermado durante dos semanas.

He tomado cafecito ardiendo en la Preferencia con un par de empanadas de ají y sabor a victoria. Soy ateo pero mi iglesia de todos los domingos se llama “Hernando Siles”. Dicen que hay fantasmas, que por ahí todavía corren los recordados jugadores del pasado glorioso.

En la bandeja baja, junto a la “gloriosa” sur, me siento a charlar con viejas leyendas stronguistas. Sufrir y gozar una remontada con el Tano Fontana pegado a tu oreja es un privilegio. Últimamente me gusta ver los partidos detrás del arco. Llevo mi humilde cámara y saco fotos del Siles de todas las tardes.

 Desde abajo, el “gigante de Miraflores” impone respeto, atemoriza. Desde que me pongo detrás de los arqueros, siento ese temor atávico de los guardavallas; ese miedo a los penales, a las pelotas que llegan antes, sin doblarse. Cada rincón del Siles es mágico. Y cuando el gigante está dormido, las montañas son sus únicas amigas.

Ricardo Bajo es periodista.

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