La Revista

Los tesoros de la Virgen carecen de seguro antirrobo

Debate. El Ministerio de Culturas tiene el catálogo de cinco coronas; la hurtada no estaba registrada

La Razón / Iblin Linarez - La Paz

00:00 / 28 de abril de 2013

La madrugada del lunes 22 de abril, las joyas de la imagen de la Virgen de Copacabana fueron robadas. Las alhajas no estaban aseguradas y el Estado sugirió a la Iglesia Católica que asuma esta previsión ante la ola de hurtos que han sufrido varios de los templos.

El Santuario de Copacabana fue declarado patrimonio del país. Los objetos heredados y aquellos obsequiados por la población también adquieren ese rango. Si las piezas hubieran contado con una póliza antirrobo, un porcentaje del precio simbólico que se les asigna podría ser devuelto para resarcir el daño provocado.

El Ministerio de Culturas presentó a los representantes de la jerarquía de la Iglesia, durante la reunión de coordinación del martes 23 de abril, un protocolo por  el cual se sugieren medidas para mejorar la protección de los tesoros que existen en los templos. Precisamente, una de las propuestas fue la de asegurar aquellas piezas con valor para la cultura, la fe y las creencias de la gente.

“Hay participación del Estado (en el resguardo del patrimonio), pero ésta debe aumentar porque aún no es suficiente”, opinó José Rivera, director de la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB). Respecto a la administración de los aportes económicos de los fieles y específicamente en Copacabana, donde se deben erogar montos específicos para recibir las bendiciones del santuario, Rivera descartó la posibilidad de que existan prácticas de lucro. “Habría que ver con las partes involucradas para que puedan rendir cuentas y se las brinden a la comunidad”, apuntó.

Asegurar una pieza implica ponerle un valor económico y si bien el patrimonio no tiene precio, para acceder a esta cobertura es necesario hacerlo de manera simbólica. Para ello hay expertos.

“Los museos nos dan los avalúos y sobre la base de eso hacemos la cotización”, explicó Fabiola Yáñez, jefa nacional de Suscripción de Credinform. Antes de aprobar una póliza de seguros, la empresa debe enviar las características de los objetos a una reaseguradora en el exterior. “Se trata de una empresa internacional que posee más experiencia y por la normativa a la que nos acogemos, que es la Ley de Seguros, con cierto tipo de negocios sólo lo podemos trabajar en el mercado internacional y una iglesia es el caso”, detalló Yáñez.

El Museo Nacional de Arte (MNA) es uno de los centros que tiene sus piezas aseguradas. “El valor es simbólico y sólo para el seguro. No se le pone un monto exacto porque eso sería como decir que una obra está a la venta. Sabemos que si pasara algo, ese resarcimiento en dinero jamás reemplazaría a la obra original”, manifestó Óscar Matos, portavoz del MNA, un repositorio que depende de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, una entidad que maneja fondos públicos.

El Museo Nacional de Arte paga los seguros de sus obras. En el caso de los templos católicos, explicó Marcos Michel, director general de Patrimonio Cultural, “éstos deberían otorgar las condiciones de cuidado y protección”, y esto incluiría el costo del seguro. “El Estado, de acuerdo con la Constitución Política y la legislación vigente, ha asumido tuición sobre el patrimonio artístico”, expresó, en contrapartida, el padre Giovani Arana, secretario para la Pastoral de la CEB. Ante este panorama, Marcos Michel precisó que el cuidado de los tesoros culturales y religiosos debería ser una responsabilidad compartida en la que se incluya a los municipios y gobernaciones. “Por norma, el Estado no da fondos para bienes particulares”, y capillas, templos y santuarios son reconocidos como propiedad privada, aclaró la autoridad del Ministerio de Culturas.

En cuanto a las medidas de seguridad para evitar robos, “la Iglesia ha hecho el mayor esfuerzo con colaboración nacional y del exterior (...) el Estado ha aportado muy poco, pero no se puede generalizar y para ello hay que ir caso por caso”, argumentó Rivera. Un factor para no contar con elementos tecnológicos —como alarmas y cámaras— en los templos patrimoniales de alejadas áreas rurales, es la falta de energía eléctrica. Michel sugirió “apelar al control social”, de manera que la comunidad se comprometa a cuidar sus bienes.

 El Ministerio de Culturas catalogó 350 piezas en el Santuario de Copacabana, entre muebles, ropa, platería, joyas e instrumentos musicales. El lunes 22 en la madrugada, 28 bienes fueron sustraídos de la efigie de la Virgen y del altar del camarín, de acuerdo con el inventario que logró hacer personal especializado de ese portafolio de Estado.

Al respecto, el ministro de Culturas, Pablo Groux, informó que existen cinco coronas catalogadas de la Virgen de Copacabana, pero la sustraída aún no fue registrada.

Ante esta realidad, se requiere combatir la información de los bienes. “La iglesia está dispuesta a ello”, garantizó Rivera. La medida ayudaría a actualizar los catálogos de manera periódica.

Tesoros y alhajas que se ven y  se sienten

La catalogación de piezas patrimoniales del Santuario de Copacabana comenzó en 1996. Se considera patrimonio tangible a todo lo que existe en dicha iglesia y eso  incluye a lo que los feligreses le van obsequiando a la Virgen. La fe, la devoción y el conjunto de manifestaciones culturales son considerados patrimonio intangible.

Copacabana está sobre una ‘waca’ prehispánica

Nueve robos a templos católicos coloniales se han registrado desde noviembreLa importancia histórica del santuario y de la Virgen de Copacabana radica en el hecho de que ambos están sobre una waca, un lugar sagrado para las culturas prehispánicas. “Los incas peregrinaban hasta Copacabana porque iban a visitar a esa waca”, explicó el arqueólogo Marcos Michel, director de Patrimonio Cultural del Ministerio de Culturas. Estos recorridos aún continúan en la actualidad.

La fe católica tuvo que adecuarse a las deidades prehispánicas en un sincretismo que hasta ahora perdura. Antes de la llegada de los españoles, la Virgen era conocida como “una divinidad femenina, tenía cabeza humana y cuerpo de pescado. Los religiosos la sumergieron en el agua” para evitar su veneración, explicó el historiador Pedro Querejazu.  

Han pasado 430 años desde que la Virgen fuera entronizada en la península de Copacabana, ubicada junto al lago Titicaca, a 155 kilómetros de La Paz. La efigie fue tallada en maguey por Tito Yupanqui y aunque fue calificada por el Obispo de La Plata como “una mona con su mico (mono pequeño)”, ha perdurado por su fuerza, describe el libro Escultura en Bolivia, de los historiadores José de Mesa y Teresa Gisbert.

El hurto que ha sufrido la Virgen, el lunes 22, afectó a los vecinos, quienes para hallar las piezas sustraídas recurrieron a la lectura de hojas de coca hecha por yatiris, una práctica también de origen prehispánico. Asimismo, optaron por las cartas y los ritos con “ñatitas” (cráneos).

El robo de los principales adornos de la Virgen de Copacabana es el tercero de la historia reciente que ha sufrido la imagen. El libro de Fray Alonso Ramos Gavilán, Historia de nuestra señora de Copacabana, relata que, en 1590, de Potosí le llegó a la Virgen una cruz de esmeraldas con mazo de perlas encargada por Felipa Sedeño.

En 1615, un hombre se escondió dentro del templo y en la noche “le quitó dos anillos y la cruz de esmeraldas con papagayo de oro (...) cuando iba a quitar la cadena se vieron luces en toda la iglesia”; el ladrón se detuvo, pero no dejó las joyas que ya había sustraído. La historia cuenta que quitó las esmeraldas y fundió el oro en Yunguyo.

En esa época, la imagen tenía una corona de oro obsequiada por la ciudad peruana de Arequipa, y aquel individuo trató de arrebatársela, pero su mano habría sido desviada, según contó él cuando fue detenido.

Desde los años 70 se comenzaron a documentar y registrar los bienes y tesoros de las iglesias coloniales de Bolivia y así se gestó un proceso para centralizar la información en catálogos.

Actualmente se tienen 22.000 fichas que registran datos de cada pieza y de las 430 iglesias que están catalogadas como patrimonio nacional.Número. Desde noviembre de 2012 hasta la fecha se han producido nueve robos en recintos religiosos coloniales católicos. En Potosí se sustrajeron piezas de plata del Señor de Manquiri, las joyas del templo de Macha, cuadros coloniales de Tomave, las alhajas de la Virgen de la Merced, objetos de plata de Sacaca, objetos de oro y plata en Agua Chica, los anillos de San Bartolomé y tesoros de la Virgen en Libi Libi. 

En La Paz, el 22 de abril, el Santuario de Copacabana sufrió el hurto de mayor notoriedad mediática. Esta vez, hay seis implicados, dos de ellos sacerdotes, que están siendo investigados. La Iglesia prometió mejorar la seguridad y el intercambio de información con el Estado.

Muestras de respeto a la Virgen

Ropa En el siglo XVII la Virgen comenzó a ser vestida. Posee, entre sus muchas prendas, un atuendo obsequiado por  Simón I. Patiño.TítulosLa Virgen ostenta el grado de generala otorgado por la Policía Boliviana, de la que es su patrona, y de mariscala otorgado por la Armada.

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