Marcas

Barcelona: prohibido resfriarse

Limitado. El campeón de Europa tiene poco, puede armar un buen once para salir al campo, pero virtualmente no tiene banco.

Lionel Messi (centro), Luis Suárez (9) e Ivan Rakitic (de fondo), todas figuras del Barcelona en el encuentro de ayer frente al Athletic  de Bilbao. Foto: EFE

Lionel Messi (centro), Luis Suárez (9) e Ivan Rakitic (de fondo), todas figuras del Barcelona en el encuentro de ayer frente al Athletic de Bilbao. Foto: EFE

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

03:08 / 24 de agosto de 2015

Finalmente se concretó el pase de Pedro, del Fútbol Club Barcelona, al Chelsea. El Barça le vendió su delantero suplente en 27 millones de euros (30.747.000 dólares), más otros 3 (3.416.400 dólares) en variables. Las variables pueden ser la cantidad de partidos que juegue, los títulos que gane o los goles que anote. River acaba de transferir su pilar defensivo (y un líder de manada) Ramiro Funes Mori al Everton por $us 8 millones. Porque el Everton tiene casi colocado en el Chelsea a su zaguero John Stones en 55 millones de euros ($us 62.634.000). Venden por mucho allá y compran por poco acá.

Cuarenta días atrás, el Betis arrojó la caña y estuvo de suerte: pescó a Germán Pezzella, otro excelente zaguero riverplatense de 1,87 de estatura, gran temperamento y buen juego aéreo por apenas $us 2.562.300, claro que solo por el 50%, River retuvo la otra mitad. Si funciona bien, como es de esperar, el Betis puede negociarlo en uno o dos años por 25 o 30 millones. A dos semanas de coronarse campeón de la Libertadores, River se desinfla: el centromedio Matías Kranevitter está en España firmando su pase al Atlético de Madrid: 8 millones de euros por el 60% de la ficha. Pero el Atleti ya le puso una cláusula de rescisión de 40 millones. El que lo quiera, deberá pagarle eso. En el caso River se entienden las ventas: el club está tratando de reflotar el hundido barco de su economía. El presidente D’Onofrio asumió en diciembre de 2013 heredando una deuda de $us 44 millones; hoy ya casi está saneado.

Vélez había vendido otro zaguero, Nicolás Otamendi, al Porto en cerca de $us 10 millones, ahora el Valencia se lo cedió al Manchester City por 51.246.000. El Villarreal se llevó al goleador Luciano Vietto, de Racing, tremendo pichón de crack, por una bicoca: 5,5 millones de euros. Se fue con apenas 20 años. En su primera temporada marcó 20 goles y lo pasaron al Atlético de Madrid en 20 millones. Tiene todo: clase, guapeza y gol. Al menos Racing se quedó con el 20% de la ficha. Algo es algo. Estudiantes embolsó $us 10 millones por su goleadorazo Guido Carrillo, que marchó al Mónaco. Diez ya no es tan malo.

Es bonito hacer negocios con Sudamérica, buena calidad y precios bajos. Parece el lema de un supermercado, pero es lo que ofrece el benigno fútbol autóctono. El 31 de agosto cerrará el ya agitadísimo mercado de pases europeo, en el que ha habido cientos de traspasos. Y con precios estratosféricos. Allá nadie regala. Como muestra, vaya el de Di María: se fue del Manchester United por su pésima temporada y lo recibió con los brazos abiertos el París Saint-Germain poniendo 63 millones de euros sobre la mesa.

Real Madrid anunció la renovación de Pepe por otras dos temporadas. Y el Atlético celebró con trompetas la de Diego Godín hasta 2019. O sea, tiene capitán, garra y juego de alto por cuatro años más. Para 2019, el uruguayo ya tendrá nueve años en el club y será un ídolo colchonero. En Europa lo entienden: lo más valioso de esta actividad es el futbolista; si es bueno, hay que preservarlo. Y si se tiene que ir, que se justifique en caja.

Comprar derechos de Tv también es una delicia en Sudamérica. Los venden por monedas. Y los clubes, felices. Como en tiempos de la Conquista, damos oro por espejitos. En el caso de Conmebol, como lo reveló el FBI, hay que poner unos pesitos por fuera, pero aun así es un negocio fantástico, mejor que invertir en acciones o que los bienes raíces.

En medio de tanto subdesarrollo (nuestro) es refrescante escuchar la palabra de Marcelo Tinelli, quien muy posiblemente sea el nuevo presidente de la AFA. Y aunque ahora es vicepresidente tercero, ya manda: anunció que quiere rever y optimizar todos los contratos, de televisación y de patrocinios, explotar la marca Messi, mejorar los estadios, la iluminación y el campo de los mismos, embellecer el producto que se ofrece, hacer más eficiente todas las áreas. Pronuncia palabras como auditoría, transparencia, licitación… Después de 35 años de oscurantismo y chanchullos grondonistas, suena prometedor. Se trata de un empresario súper exitoso y muy ejecutivo. Ojalá lo cumpla y no nos decepcione.

Pero el fondo de la columna era otro. El pase de Pedro al Chelsea echa un manto brumoso sobre las posibilidades de Falcao y de Cuadrado en el Chelsea. Si ya venían jugando poco… Además desnuda la patética estrechez del plantel del Barcelona, que puede armar un buen once para salir al campo, pero virtualmente no tiene banco. Y hasta enero no puede incorporar por la sanción de la FIFA. Bravo, Alves, Piqué, Mascherano y Jordi Alba; Rakitic, Busquets, Iniesta; Messi, Suárez, Neymar. Suena lindo, pero si se le resfría uno, no hay a quién poner. Baja muchísimo su potencial. Le quedan apenas Mathieu, Adriano y Bartra como discretas alternativas defensivas. Pero ni un solo volante, tampoco ningún delantero por si hay lesiones o suspensiones. Bueno, el DT puede recurrir a Rafinha, Munir, Sandro, Douglas, Sergi Roberto, pero están para el Numancia o el Alcorcón, no para el Barça. El actual campeón de España y de Europa no tiene más que lo puesto. No hay un juvenil mínimamente potable para jugar veinte minutos en un segundo tiempo. Parece imposible, con tantas competiciones, que pueda mantener el ritmo ganador. Y es muy difícil que Messi vuelva a tener una temporada tan fabulosa como la anterior. Un año así se da una vez en la vida. Luis Enrique quiso jugar al gran entrenador frente al Athletic de Bilbao en el País Vasco haciendo recambio (¡recambio en el segundo partido de la temporada…!), alineó a Ter Stegen, arquero con el que va a tener muchas tardes amargas, Vermaelen, Rafinha, Sergi Roberto, Bartra… Perdió 4 a 0 y se le escurrió la Supercopa de España. Es un buen once el Barça, pero no llega a ser ni buen doce.

“El ocaso de La Masía” fue el título gigante de Marca del viernes último, en alusión a que lleva años el Barça sin sacar un valor del semillero, pese a su descomunal estructura formativa con decenas de profesores, ojeadores, etcétera. Sport, diario barcelonés, respondió: “Florentino (por el Madrid) lleva gastados 150 millones en suplentes”. Sí, pero los tiene. Para cada puesto hay dos buenos en el Bernabéu, y eso a la larga debería prevalecer.

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