Marcas

Basco, de pastor de ovejas a medallista

De niño ayudaba a su familia en el campo. Hoy es un fondista destacado

La Razón (Edición Impresa) / Marcelo Avendaño / La Paz

08:40 / 19 de junio de 2019

Muchos dicen que un buen deportista se forma desde niño, en su propio mundo. Ese es el caso del fondista Vidal Basco Mamani (8 de febrero de 1996), quien se entrenó desde pequeño, sin saberlo, al pastear sus ovejas y caminar 10 kilómetros a diario para ir a su colegio, que a la postre le sirvió para obtener varios títulos nacionales, medallas internacionales y hacer marca mínima en los 10.000 y 5.000 metros planos para los Juegos Panamericanos de Lima (del 26 de julio al 11 de agosto).

Vidal nació en Huayllumita, del municipio de Soracachi (departamento de Oruro), donde “desde muy pequeño” se dedicaba a “pastear a mis ovejitas y llamitas”.

Esa actividad de años le ayudó a fortificar los músculos de sus piernas. A ello se suma que caminaba 10 kilómetros para ir a su colegio, distancia que cubría todos los días y que le ayudó a tener más resistencia, lo que es primordial para las pruebas de largo aliento como 3.000, 5.000 y 10.000 metros planos.

En total caminaba 20 kilómetros, entre ir y volver.

“Yo no practicaba atletismo, pero gracias a los Juegos Plurinacionales, en los que competía en los 5.000 metros, me descubrió mi profesora de educación física; luego, al competir en Oruro, Nemia Coca me llevó a su club (Pie de Viento), donde me entrenó. Luego su esposo, Marcelo Peñaranda, comenzó prepararme hasta ahora”.

Fue descubierto cuando tenía 15 años, edad en la que se entrenaba y trabajaba de albañil, ya que como se independizó y su familia no le podía ayudar por falta de dinero, necesitaba generar recursos. “Un mes entrenaba y otro trabajaba, así era mi vida”, cuenta.

En el club Pie de Viento mejoró su técnica y empezó a competir. Pero gracias a las prueba pedestre 10k “Presidente Evo”,  el joven fondista ahora se dedica de lleno al entrenamiento, porque el dinero que gana en las carreras lo invierte en su preparación y en su familia.

“Divido mi entrenamiento. Por las mañanas hago intérvalos, ritmo o resistencia, en la pista atlética del estadio Jesús Bermúdez; mientras que por las tardes troto 15 kilómetros en el campo. Eso es de lunes a viernes. Los sábados corro 20 km y los domingos descanso”, detalla el orureño, quien posee ocho récords nacionales en distintas categorías.    

Gracias a todo este esfuerzo, recientemente ganó la medalla de bronce en los 10.000 metros lisos del Sudamericano Mayor de Lima, rompió dos récords nacionales e hizo las marcas mínimas para los Juegos Panamericanos.

“Solo queda esperar si calificaré, ya que deben comparar los tiempos entre todos los que hicieron marca, y si estoy entre los mejores podré competir. Si entro, apuntaré a ingresar dentro del podio”, sostiene Vidal.

Recibe un gran apoyo

Su familia lo respalda en su profesión como atleta. Su padre Simón, su madre Fortunata (+) y sus siete hermanos, “están orgullosos de mí”, señala.

Casado y tiene un hijo

En enero de 2018 contrajo nupcias con Editza Achacollo y hace dos meses nació su hijo Izan Haile. “Me siento feliz y completo, un hombre realizado”, sostiene.

Come todo natural

“Me alimento sanamente. Como verduras y frutas. No tomo gaseosas y me hago uypus de pito de cañagua, de pito de grano, de quinua, en todo eso se basa mi alimentación”, recalca.

Feliz por las 10k

“Estoy muy agradecido con el Gobierno por organizar las carreras 10k del presidente Evo Morales, eso me ayuda bastante para seguir con mi preparación”, comentael joven fondista.

Anhela ir a Tokio 2020

Todos los deportistas tienen el sueño de clasificarse por mérito propio a unos Juegos Olímpicos y el orureño Vidal Basco no es la excepción, ya que su principal anhelo es llegar a la cita multidisciplinaria más importante del mundo, por ello apunta a Tokio 2020 (del 24 de julio al 9 de agosto).

“Mi gran objetivo es ser corredor olímpico. Si tengo el tiempo para conseguir la marca mínima, apuntaré a los Juegos Olímpicos de Tokio, pero si no se da, sí o sí tengo que estar presente en los Juegos de París 2024”, indica el fondista.

A sus 23 años tiene mucho por delante para dar en las pruebas de largo aliento — 5.000 y 10.000 metros lisos—además, asegura que su “mejor momento deportivo será cuando tenga 28 o 30 años” y que lo aprovechará para cumplir con sus metas.

“Con la experiencia que estoy adquiriendo entrenándome a diario y compitiendo en diferentes torneos nacionales e internacionales creo que lograré llegar a unas Olimpiadas, pero hay que seguir trabajando para ello, darle tiempo al tiempo y no apresurar nada”, recalca Vidal.

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