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La Bundesliga: un solista y muchos guitarristas

El Bayern Múnich ganó 23 de los últimos 40 campeonatos (58%), los últimos seis en serie. Ni Peñarol ni Nacional pueden mostrar este currículum en uno de los torneos más polarizados del mundo como el uruguayo; tampoco el Celtic o el Rangers.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

07:25 / 10 de septiembre de 2018

Gary Lineker decía que el fútbol es un juego de once contra once en el que siempre gana Alemania. Y en Alemania afirman que la Bundesliga es un torneo de once contra once donde siempre gana el Bayern Múnich. Este es, posiblemente, el campeonato nacional con menos expectativas del mundo (menos incluso que la liga escocesa), pero los estadios se llenan igual en cada partido. Un fenómeno extraño. La Bundesliga es, de todos modos, un producto excelente, muy cuidado. Pero esa falla de fábrica —un sempiterno galán y 17 actores de reparto— disminuye el interés del público global. Es difícil sentarse a ver Sttutgart-Schalke o Hoffenheim-Leverkusen sabiendo que no serán campeones ni aspiran a serlo. Y resulta aburrido ver al Bayern contra los demás con la certeza de que el Bayern ganará, como pasa desde hace tantos años.

El Bayern Múnich ganó 23 de los últimos 40 campeonatos (58%), los últimos seis en serie. Ni Peñarol ni Nacional pueden mostrar este currículum en uno de los torneos más polarizados del mundo como el uruguayo; tampoco el Celtic o el Rangers. Y es ultrafavorito para llevarse este también. Por eso, al paso de Guardiola por Bayern, aunque ganó siete títulos en tres años, se lo considera casi un fracaso; de haber logrado uno solo, pero que fuera la Champions, lo hubiesen tildado de exitoso. Es que el título local es casi obligatorio para los bávaros.

Borussia Dortmund, el único que se le acerca en algo al club de Beckenbauer y Gerd Müller, logró arrebatarle cinco coronas en esas cuatro décadas. Poco. No obstante, el Dortmund tiene desde hace años un orgullo: es el club que más público lleva a su estadio en el mundo, con una media de 79.712 espectadores por juego. Segundo es el Barcelona con 77.944, 3° Manchester United (75.290), 4° Bayern Múnich (75.000) y 5° Real Madrid (69.170). Se vendieron 13,5 millones de entradas en la edición 2017-2018 del torneo alemán, a un promedio de 42.439 pagantes por partido. Muy por encima de la liga inglesa, que redondeó 35.870.

Los clubes alemanes son un modelo de gestión. Lo hablamos con Abel Völkner, periodista peruano-alemán con 30 años de residencia en la patria de Goethe. Abel es director de la agencia Latinpress y trabaja con la Bundesliga.

— ¿Qué es lo mejor de la Bundesliga, Abel...?

— La organización. Creo que es la mejor del mundo. No he visto ni en Inglaterra ni en España y menos en Italia un montaje tan perfecto como acostumbran los alemanes. Todo está planificado. Los estadios son los mejores de Europa, así sea de una ciudad pequeña como Mainz, que solo tiene un escenario para 30.000 espectadores. Este es tan moderno que no le falta nada. La antigüedad de un estadio no pasa de tres a cuatro años. Frecuentemente los modernizan y el cuidado del césped es increíble. Con luces artificiales que emulan la luz solar logran, incluso en el crudo invierno, mantener el césped verde y lindo.

— ¿El nivel futbolístico?

— El juego, como lo interpretamos en Sudamérica, deja mucho que desear si es comparado con otras ligas. Hay mucha uniformidad de sistemas, casi todos juegan a lo mismo: presión intensa, velocidad, dinámica. Los sistemas tácticos muchas veces no funcionan, porque la mentalidad los traiciona. Giovanni Trapattoni dijo que, aquí, la táctica existe mientras el partido está 0 a 0. Se anota un gol y se olvidan del plan, aparece la voluntad teutona: “Con todo para adelante a empatar”. Faltan genialidades, o son no deseadas, porque se piensa que pone en ridículo al rival. Muchos sudamericanos no logran triunfar aquí por no ponerse a correr a lo descontrolado. Al final no encuentras dos o tres jugadores con los que te puedas agrupar y tocar el balón. El juego es intenso, van y vienen. De allí que se produzcan errores garrafales. El Bayern, por su plantel más rico, juega intenso pero técnico, por eso logra vencer a casi todos.

— No se ven tantas figuras en la Bundesliga, y no apuestan por los grandes fichajes...

— Las figuras siempre fueron un problema. Los triunfos de la selección alemana permiten creer que el éxito solo viene por medio de lo grupal, de un buen equipo y que no se necesita tanto de las individualidades. Jugadores como Maradona, Ronaldinho, Messi o Cristiano Ronaldo tendrían problemas aquí, primero porque no gustaría el dinero que ganan, y porque eso de ser idolatrados no agrada. Lo que más pega es alguien como Thomas Müller, que no juega lindo, tuvo éxito con un estilo de poca estética, pero de lucha. Aquí gusta Messi, pero mientras juegue en el Barcelona. Por eso no intentan los clubes alemanes conseguir los servicios de las superestrellas de talla mundial. Jugadores como Robben o James llegan aquí solo al Bayern, y después de haber sufrido algún fracaso en el extranjero.

— Visto de afuera, lo que desluce a la Bundesliga es que es una liga de uno —el Bayern— los demás no pueden competirle. ¿Son conscientes de eso...?

— Es cierto, aquí también se discute mucho sobre el tema. La prensa trata siempre, al inicio de cada temporada, de que algunos clubes se atrevan a querer ser campeones, pero siempre terminan diciendo “vamos partido a partido” y se trazan metas de bajo perfil. Temen no lograr el objetivo y quedar como arrogantes. En años anteriores hubo algunos clubes que compitieron con el Bayern por el título. Un tiempo fue el Werder Bremen, que incluso logró ganar un campeonato; luego lo intentó el Bayer Leverkusen valiéndose de varios sudamericanos como Lucio, Jorginho, Zé Roberto o el argentino Diego Placente. Pero, ¿qué pasó? Jorginho, Lucio y Zé Roberto terminaron yéndose al Bayern. Y siguieron otros como el Borussia Dortmund, que lograron quitarle el título, pero nuevamente se dio lo de siempre: Lewandowski, Hummels, Götze recalaron en el Bayern. Lógicamente, se debilitan y les cuesta volver a ser un verdadero retador del Bayern.

Cumplidas solo dos fechas de campeonato, ya el Bayern Múnich lidera las posiciones, por ahora junto al Wolfsburgo y el Hertha de Berlín. Muchos apuestan por cuántos puntos lo ganará este año. En la última edición sacó 21 unidades de ventaja al Schalke 04; en 2017, 15 puntos sobre el Leipzig; en 2016, “apenas” 10 sobre el Borussia Dortmund; en 2015 también 10 al Wolfsburgo; en 2014, 19 al Dortmund y en 2013 se esmeró y aventajó por 25 nuevamente al Dortmund. Por ello, buena parte de la Alemania futbolera espera año tras año que alguien se atreva a terminar con la “dictadura” bávara. No solo por rivalidad, también para darle más emoción a la competencia. Y para situar a la Bundesliga en un plano de igualdad de espectáculo con la Premier inglesa y la Liga española.

Pero no será sencillo: el Bayern tiene un plantel muy superior a los demás. No solo contrata excelentes jugadores de otras ligas como Ribery, Robben, Arturo Vidal, James Rodríguez, sino que desarma a sus competidores alemanes. Neuer llegó del Schalke; Kimmich del Leipzig; Hummels y Lewandowski del Dortmund; y ahora, la máxima promesa del fútbol teutón, León Goretzka, también del Schalke. Lo llamativo es que muchos de estos clubes, como el caso del Dortmund, también son poderosos económicamente.

— Abel, ¿por qué la mayoría de los clubes actúa casi como semillero del Bayern...?

— Sin tener esa intención, es cierto que los clubes son semilleros del Bayern. O lo eran. Ha habido un cambio a raíz desde que muchos jóvenes talentosos hundieron su carrera en el Bayern. Después de jugar allí solo hay un camino: irse al extranjero, porque pasar a otro club dentro de Alemania es como una derrota. Toni Kroos se fue al Madrid y alcanzó la gloria. Otros, como Götze, campeón del mundo en 2014, se malogró en el Bayern. Fracasó y retornó al Borussia Dortmund, donde no logró hasta hoy ser titular. Tres entrenadores pasaron por el Dortmund y a ninguno convenció. La prensa dice: “Otro que fue destruido por el Bayern”. Ni siquiera fue llamado a la selección para el Mundial de Rusia.

— Pero dices que hay un cambio.

— Lo hay; en los últimos años algunos jugadores resistieron las embestidas del Bayern. Sané prefirió irse a Inglaterra, Draxler no aceptó al Bayern y se marchó al PSG, Werner tampoco escuchó sus ofertas y se fue al Leipzig; Özil mismo jugaba en el Bremen y el Bayern lo quiso, pero se resistió y se marchó al Real Madrid. Reus decidió no seguir nunca el llamado del Bayern y declaró que su pasión es el Borussia Dortmund. Esto es algo nuevo y este año, pienso yo, el Bayern puede tener problemas en la Liga de Campeones y quizás en la Bundesliga. La renovación que pudo realizar el Bayern no fue como ellos deseaban. Jugadores extranjeros de primer nivel no estaban a disposición y en la Bundesliga solo logró el “sí” de Goreztka; otros talentos se le negaron. La prensa de Baviera celebra los triunfos del Bayern, pero el resto del país desearía ver otro campeón. Por eso cada partido del Bayern de visita es casi una tarea titánica, pues cada club desea vencerlo y es siempre el choque del año.

Karl-Heinz Rummenigge, aquel brioso atacante del Bayern, el Inter y la selección alemana, es hoy el director general de FC Bayern Múnich AG, empresa que gestiona económicamente al club; subrayó los objetivos de la temporada: “Queremos ser exitosos en las tres competencias, no solo en la Bundesliga, sino especialmente en la Liga de Campeones. Queremos repetir lo que vivimos en 2013”. No obstante, lo buscan con su fórmula presidida por la prudencia. “No voy a adquirir un futbolista por 150 o 200 millones de euros, no quiero participar en esa locura. En el Bayern rechazamos ese tipo de cosas”, ha dicho Uli Hoeness, presidente del club, fijando su política inversa a la del Real Madrid, los dos Manchester, el Barcelona, el PSG o la Juventus.

En la misma línea está el principal adversario local, Borussia Dortmund, pese a tener una envidiable salud económica, pues posee la hinchada más fiel del mundo y enormes ingresos. De los 55.000 abonos anuales al estadio que pone a la venta el club, el 99,88% fue renovado. O sea: 54.934 se aseguraron su lugar por otro año. Los 66 que no pudieron seguro fue por situaciones personales o profesionales. A veces se espera hasta 40 años para conseguir un asiento fijo.

Borussia es un lúcido descubridor de talentos. “Nosotros no fichamos estrellas famosas, desarrollamos jugadores jóvenes en evolución”, explica Carsten Cramer, director de Marketing del club. Como Ousmane Dembelé, a quien llevaron del Rennes francés por 15 millones y lo vendieron al FC Barcelona por 140. Y esta temporada “vuelve a ser el Borussia Dortmund”, anuncian varios analistas. 15 de los 18 técnicos de Primera coinciden en que el Bayern volverá a ganar el título sin problemas. Pero Heiko Herrlich, DT del Bayer Leverkusen, se inclina por el Dortmund: “Tiene un equipazo y esta temporada ha mejorado respecto de la anterior”, en que terminó cuarto.

¿Por qué el fútbol goza de tanta popularidad en Alemania? Según muchos observadores, el llamado Milagro alemán nace con la conquista del Mundial del ’54. Alemania se sentía aún abatida y humillada por la derrota y por el rechazo de los otros países, pero ganar el Mundial levantó la autoestima del pueblo y ahí comenzó la reconstrucción, lo hizo revivir. Esa pasión genera grandes réditos también. Históricamente, la Bundesliga es, después de la Premier League, la competición que más dinero recibe de la televisión. En el cuatrienio que va de julio de 2016 a julio de 2020, entre los 18 clubes se repartirán 4.640 millones de euros, a razón de 1.160 por año (la Premier ingresa 2.300). El 70% se distribuye con base en las clasificaciones de los últimos cuatro torneos.

Esto permite mantener la ecuación ideal: más recursos = mejores jugadores = más posibilidades de éxito.

Los clubes alemanes, sociedades civiles

Los clubes de la Bundesliga son sociedades civiles. Bayern tiene el mayor número de socios del mundo: 290.000, que pagan una cuota de 40 euros al año. En 2002 el club formó, aparte, una sociedad anónima que le permitió una mejor capitalización junto a tres socios, que además son sus auspiciantes: Audi, Adidas y la gigante reaseguradora Allianz. Cada uno de éstos tiene el 8,33% de las acciones. El Bayern, como club, es propietario mayoritario con el 75%. Esta compañía, FC Bayern München AG, logró el año pasado una facturación de 670 millones de euros (780 millones de dólares).

Además, el club integra otra empresa más en la forma empresarial inglesa Ltd., que se encarga de la administración del Estadio Allianz, el cual le pertenece. En 2005, el club tomó un préstamo de 428 millones de euros a 25 años para pagar el estadio pero gracias a su músculo financiero lo canceló en nueve años y medio.

Todos son clubes en la Bundesliga. Existe una regla 50+1, significa que si existen inversionistas para el equipo profesional, que generalmente es llevado como empresa, el inversionista no puede hacerse de la mayoría de los votos del club.

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