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El otro ‘Chavo’ Salvatierra

A sus tres años andaba en motocicleta con su padre y si bien en un principio sus progenitores no lo dejaron competir, a los 15 años tuvo la primera oportunidad de correr. A partir de ese momento su carrera deportiva tomó vuelo.

El piloto Juan Carlos Salvatierra con sus hijas Camila (izq.) y Emilia en sus brazos. Foto:Archivo.

El piloto Juan Carlos Salvatierra con sus hijas Camila (izq.) y Emilia en sus brazos. Foto:Archivo.

La Razón (Edición impresa) / Ana Ramírez / La Paz

00:00 / 01 de julio de 2013

A sus tres años andaba en motocicleta con su padre y si bien en un principio sus progenitores no lo dejaron competir, a los 15 años tuvo la primera oportunidad de correr. A partir de ese momento su carrera deportiva tomó vuelo: el motociclismo le cambió la vida, lo llevó a recorrer Argentina, Chile, Perú, Emiratos Árabes, Abu Dhabi, Catar, Egipto y Marruecos, pero también le exigió dedicación completa a esta disciplina. “El tiempo que requieren los entrenamientos para las carreras es bastante, me queda muy poco para estar en casa, con la familia y hacer otras cosas”.

Conocido por sus hazañas en el mundo de las carreras, Juan Carlos Chavo Salvatierra, flamante campeón mundial de cross country en la categoría más de 450 cc, es un hombre que dedica gran parte de su tiempo a su pasión, el motociclismo, pero detrás del piloto cruceño que obtuvo ese y otros logros internacionales se encuentra un padre de familia trabajador y con deseos de explorar nuevos lugares.

Casado con Fernanda Cabrera, tiene dos hijas: Camila de cinco años y Emilia de dos. Estas mujeres son su inspiración para seguir trabajando día a día. “Les quiero dejar a mis hijas un buen futuro, lo mejor que puedan tener para que sean grandes personas. Me gustaría que se dediquen a lo que a ellas les apasione, si es el motociclismo o no yo las voy a apoyar”. Su esposa también juega un papel importante en lo que hace y confiesa que mantiene una excelente relación con ella. “Me apoya totalmente y me colabora muchísimo en varios aspectos de mi carrera”.

Detrás de la moto y el casco que lo caracterizan se encuentra un administrador de empresas comprometido con su labor. “Aún sigo ejerciendo mi profesión, no es nada fácil pero tengo que organizarme bien en los tiempos y a veces tengo que trabajar por internet desde donde me encuentre para cumplir con mi labor”.

Su rutina comienza en las primeras horas de la mañana y divide los tiempos entre la familia, el entrenamiento y la profesión. “Me levanto para llevar a mi hija al colegio, luego voy al gimnasio a entrenar, después, si tengo tiempo, me voy al trabajo por la mañana, sino me voy toda la tarde y después a casa, por la noche, para dormir”.

El motociclismo es su única pasión, afirma que otras disciplinas deportivas no le llaman la atención y fue su progenitor el responsable de que incursione en el mundo de la adrenalina. “Mi padre fue un hombre de motos, andaba siempre en ella. Me llevaba a pasear y desde muy pequeño estuve involucrado con las motocicletas. A mis hermanos también les gusta andar en moto, pero no están compitiendo”.

La enseñanza que más destaca de sus padres es la dedicación y entrega hacia lo que a uno le gusta hacer. “Ellos siempre me dieron el ejemplo del trabajo y que con esfuerzo se consiguen grandes cosas en la vida”.

El hombre de carreras, pero también de negocios, habla inglés y portugués, y además expresa su interés por asimilar otras lenguas. “Me gustaría aprender alemán e italiano, pero no tengo tiempo para ello”.

En cuanto a la comida, una buena milanesa o un majadito de su natal Santa Cruz son sus debilidades. En lo que a la música se refiere, le agrada variados estilos. “Me gusta de todo un poco, rock, música alternativa, reguetón y otros”.

Su hobby es el motociclismo y, de todos los lugares que visitó alrededor del mundo, confiesa que se siente atraído por el territorio carioca y las tierras de Medio Oriente. “Brasil siempre me impacta por su diversidad de territorios y la belleza que tiene, como sus playas por ejemplo, y el Medio Oriente por su derroche de dinero en todo lo que tienen y lo que hacen”.

Un lugar que aún no exploró y que desea conocer es el sudeste asiático. En Bolivia sus sitios preferidos son los orientales gracias a la temperatura calurosa que brindan. “Me gusta mucho el Beni y varios lugares en Santa Cruz porque me atrae el clima cálido”.

Admira a un deportista que no está involucrado con el mundo de las carreras sino más bien con el del combate. “Mohamed Ali, porque él fue el mejor boxeador de todas las épocas. Cuando nadie creía en él, le demostró al mundo su capacidad y siempre supo que iba a ser el mejor”.

Juan Carlos Salvatierra se define a sí mismo como “una persona luchadora a la que le gusta proyectar siempre las cosas” y destaca que la persistencia es una de sus grandes virtudes, que lo ha llevado hasta donde se encuentra hoy. A futuro, desea seguir recorriendo el mundo sobre su moto y llegar a “cualquier país en donde haya un gran desierto.

Para finalizar, expresa uno de sus grandes anhelos: “Quiero seguir creciendo en el rally hasta llegar a cumplir mi cometido final, que es ganar el Dakar”.

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