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Clubes bolivianos viven aún gracias al ‘quijotismo’

Presidentes de los clubes ligueros aseguran que asumir el cargo es mucho riesgo para su patrimonio personal, su imagen, su salud y hasta ponen en riesgo la unidad de la familia

Venden sus casas, sus autos y se prestan dinero.

Venden sus casas, sus autos y se prestan dinero. Fernando Cartagena-Archivo.

La Razón / Rafael Sempértegui / La Paz

01:39 / 18 de octubre de 2013

Vender autos, despojarse de una casa, sacar recursos en efectivo de la familia, recurrir a préstamos bancarios o de amigos cercanos poniendo de garantía sus propios bienes, son algunas instancias a las que echa mano gran parte de los presidentes de clubes de la Liga boliviana, cuando se trata de cumplir con las obligaciones contraídas.

En Bolivia se llamaba “quijotes del fútbol” a aquellos hombres que en las décadas de los años 70 y 80 e incluso antes se caracterizaron por mantener a los clubes de fútbol con sus propios recursos y convencidos de que el dinero puesto no lo iban a recuperar más. Entre ellos estaban Mario Mercado, Rafael Mendoza, Enrique Happ o Rolando Aguilera. Hoy en día esa práctica no ha terminado, con más o menos recursos los dirigentes siguen poniendo de su dinero, de lo contrario habría desaparición de clubes.

“Hay quijotismo no sólo por querendones de nuestros clubes, muchos somos risueños y queremos ver ganar al equipo. Y es que el fútbol no es rentable, no hay de dónde sacar dinero y la urgencia nos apremia y obliga a sacar plata de la casa”, según Kurt Reintsch, presidente de The Strongest, quien admitió que gran parte de los dirigentes expone su patrimonio.

Para intentar ganar en el fútbol y hacerse competitivo, es obligatorio invertir, y como no alcanza con lo que genera un equipo, se acude a esas instancias. Un puñado de presidentes cuenta diversas historias en las que más de una vez recurrieron a sus propias cuentas y en general les fue mal después.

Antes y ahora, “muchos, pero muchos directivos quebraron económicamente, dañaron su salud y su libertad; además su unidad familiar fue amenazada”.  Hace un par de décadas, en Sucre, uno de los presidentes de Independiente Petrolero —profesional y empresario próspero— acabó en bancarrota y distanciado de su familia. Pocos años después falleció y en la actualidad pocos son los que lo recuerdan.

“En mi anterior gestión vendí una quinta, entregué autos, saqué dinero para pagar planillas; años después, ahora que volví, pasa exactamente lo mismo y peor todavía, porque tengo mandamientos de aprehensión, me enfermé y hasta tuve que pedir licencia”, lamentó Roberto Fernández, presidente de Blooming.

Cada dirigente sabe a qué se mete, pero lo hace por esa extraña pasión y cariño al club.  “Mire qué tan ingrata es la situación, que luego de poner plata en mi primera gestión, otro directorio me expulsó porque a alguien no le caía”, recordó Fernández.

Jaime Ponce, presidente de Aurora, aseguró que en su club nadie quiere ser “Quijote”, sino efectuar un manejo empresarial, pero no es fácil, y siempre se acude a los recursos propios. “Sólo con ingresos del club no alcanza. El fútbol profesional en Bolivia no es rentable, entonces tenemos nomás que invertir lo nuestro, aunque somos estrictos en no salirnos de nuestro presupuesto”, dijo.

Reintsch añadió que administrar un club “es como sacar y sacar dinero para un enfermo y pagar la clínica, las medicinas, los honorarios, y todo eso cuesta caro y no se lo vuelve a ver”. Empresarios de distintos rubros, profesionales con éxito, mineros y otros son quienes llegan a la presidencia de un club o son parte de un directorio.

De acuerdo con la dirigencia actual, la excepción de esta figura es Bolívar, que cuenta con el apoyo del multimillonario Marcelo Claure, quien creó una sociedad y maneja empresarialmente la entidad, mientras los dirigentes del club se hacen cargo de la parte deportiva.

En el caso de San José, su presidente, Freddy Fernández, explicó que el sostén económico lo conforman tres empresarios mineros, quienes con recursos propios completan los montos para cubrir el total de los gastos. “La verdad, es un tema delicado. No citaré nombres, pero hubo dirigentes en San José que dieron plata y no la recuperaron nunca”, según el titular santo.

Nacional Potosí cuenta también con el respaldo de empresarios mineros. En Universitario de Sucre hay un apoyo institucional, pero igual su directiva aporta cuando es urgente. “En algunas ocasiones pusimos de nuestro pecunio”, dijo José Miranda, presidente del Comité Técnico de la “U”.

Desde Sao Paulo, Brasil, Rafael Paz, presidente de Guabirá, comentó que las instituciones “son salvadas por los quijotes del fútbol que hay en cada ciudad. Estoy en esto hace 25 años y los clubes no se autosostienen, necesitan del quijotismo”.

Los datos

Diferencia. Los dirigentes de clubes coinciden en que su situación es muy diferente a las directivas de la Liga, Federación y ANF, que administran el fútbol y no planillas mensuales.

Deudas. La principal queja de la mayoría es que sus antecesores dejaron deudas porque sacaron préstamos a nombre del club.

Licencia. Roberto Fernández, presidente de Blooming, dijo que la crisis de su club le afectó tanto a su salud que tuvo que pedir licencia para recuperarse.

Maldad. Kurt Reintsch señaló que los quijotes de antes tenían apoyo, pero los actuales tienen que combatir con la maldad de la gente en sus mismos clubes.

En Bolivia son puro hinchas, no hay socios

En ocasión de cumplirse el 70 aniversario del club San José, en 2012, el entonces presidente Wálter Mamani preguntó cómo era posible que un club con tanta afición tuviera sólo diez socios inscritos. Hace poco, Miguel Ángel Antelo, titular de Oriente, ratificó aquello y afirmó que “en Bolivia hay hinchas, no hay socios”.

Una parte de los presidentes de clubes coincide en aprobar presupuestos austeros o apostar por proyectos para hacer a las instituciones autosostenibles, pero en su mayoría son fallidos debido a la falta de apoyo de las masas.

“Blooming hizo de todo, proyectos para generar nuestros recursos al margen del equipo, planes para captar socios, apostó por nuestra sede con gancho, kermesses y todo, pero la respuesta fue floja. Y en el fútbol la hinchada te exige competir ya, para eso debes invertir, porque si no, el otro lo hace y es campeón”, explicó Roberto Fernández.

Kurt Reintsch, de The Strongest, contó que apostó  por hacer del Complejo Deportivo de Achumani una máquina generadora de recursos propios, incluso aumentó servicios, pero la respuesta fue baja.

“Hace cuatro años que busco asociados vendiendo certificados, pero no es fácil, cuesta que el hincha se meta, incluso habiendo ganado tres títulos. Hicimos números y sólo si el complejo rindiese la mitad, nos daría para hacernos sostenibles, pero no hay respuesta”. El dirigente agradeció, además, el apoyo de su primer vicepresidente, César Salinas.

Cada quien vive una realidad

‘Perdí 450.ooo dólares’: Manuel Quispe, presidente de La Paz FC

“En los meses que estuve en La Paz FC perdí 450.000 dólares. Nosotros pagamos todo, pero jugamos con estadios vacíos, sin apoyo. Hubo dinero que ya se lo habían cobrado”.

‘Los clubes quedarían a la deriva’: Freddy Fernández, presidente de San José

“Hacemos milagros para pagar. Las recaudaciones bajaron, los sponsors y la Tv apoyan, pero no dan grandes sumas. Si no fuéramos los presidentes, los clubes quedarían a la deriva”.

‘Perdemos plata y prestigio’: Kurt Reintsch, presidente de The Strongest

“No sólo perdemos plata, sino prestigio, y corremos el riesgo de perder la libertad. Somos insultados, vapuleados e incomprendidos. Aún hay algunos quijotes locos como nosotros”.

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