Copa América 2019

Esclavitud, corrupción y un toque de realismo mágico

El experto en fútbol asiático Martin Lowe dijo en una entrevista que el triunfo de Qatar en la copa del continente asiático, es fruto de un trabajo de 10 años en el que la asociación de fútbol ha entrenado a sus jugadores para competir en las más altas esferas internacionales.

Festejo. Dos jugadores de Qatar celebran el empate obtenido ante Paraguay.

Festejo. Dos jugadores de Qatar celebran el empate obtenido ante Paraguay. Foto: AFP

La Razón (Edición Impresa) / Camila Urioste

08:03 / 19 de junio de 2019

El seleccionado de Qatar hizo un buen debut en la Copa América el domingo 16 contra Paraguay, logrando convertir una derrota de dos a cero en un empate dos a dos. Y es que el equipo asiático se está acostumbrando a ganar. Desde 2010, año en que Qatar fue nombrado país anfitrión de la Copa del Mundo 2022,

Qatar ha pasado de ser un cero a la izquierda del fútbol a actual campeón de la Copa de Asia.

El experto en fútbol asiático Martin Lowe dijo en una entrevista que el triunfo de Qatar en la copa del continente asiático, en la que ganó a Japón para quedarse con el trofeo, es fruto de un trabajo de 10 años en el que la asociación de fútbol ha entrenado a sus jugadores para competir en las más altas esferas internacionales. A través de su academia de Futbol Aspire Academy, Qatar ha podido evitar el uso de “mercenarios” naturalizados, construyendo, en cambio, una generación nacional de futbolistas de élite de cara al mundial 2022. Hace unos años, el mismo equipo ganó el Campeonato Sub-19 de Asia.

Parecería un cuento de hadas moderno, si todo el asunto no estuviera teñido de corrupción, realismo mágico y denuncias reiteradas de esclavitud moderna.

Todo empezó en 2010, cuando Qatar, un país de alrededor de dos millones de habitantes en una península diminuta y desértica del Golfo Persa, cuya selección de fútbol jamás había ganado ningún campeonato importante ni mucho menos clasificado al mundial, le ganó a Estados Unidos la carrera por la sede del Mundial 2022. Estados Unidos tenía una propuesta sólida, incluyendo una infraestructura inigualable ya construida para poder albergar el campeonato mundial.

Qatar debía construir de cero siete de los ocho estadios propuestos.

Ganó Qatar.

Cuatro de los estadios están siendo construidos en Doha, la capital del país. Uno de los estadios es en Lusail, una ciudad que no existe, una ciudad que está siendo construida de cero, a la par del estadio, como si fuera un cuento de García Márquez.     

Sepp Blatter, el entonces presidente de la FIFA, estaba chocho. “Son tierras nuevas”, dijo. “El Medio Oriente y el mundo árabe han estado esperando mucho tiempo. Así que soy un presidente feliz cuando hablamos el desarrollo del fútbol”. Sin ánimo de minimizar la felicidad que le causaba a Blatter el desarrollo del fútbol en el mundo árabe, es indudable que su entusiasmo habrá tenido que ver también con los millones de dólares de soborno en efectivo que pagó Qatar por los votos obtenidos, hecho que fue revelado cuando el Departamento de Estado de los Estados Unidos realizó una investigación, resultando en la caída de muchos ejecutivos de la FIFA por cargos de soborno y corrupción.

Aun así, el Mundial 2022 sigue su curso de planificación, sin cambio de sede. La organización ha tenido que sortear una serie de obstáculos, como las inclementes temperaturas del verano qatarí. Por ello, por primera vez en la historia, el mundial tendrá lugar en invierno para evitar las temperaturas de 40 grados o más del verano en la península del Golfo Persa. Por otro lado, la ley Sharia que prohíbe el consumo de alcohol en espacios públicos está siendo modificada (Alaa no permita que Budweiser esté prohibido de vender cerveza en los estadios durante el mundial). Pero queda el tema ese de la esclavitud moderna.   

En un artículo publicado en febrero, el periodista Shaker Samman afirma que una investigación de The Guardian reveló que cada dos días muere un trabajador nepalí en la construcción de los estadios y otra infraestructura necesaria que se construye para el mundial, debido a las condiciones infrahumanas de trabajo. En el año 2010, la selección de Qatar estaba en el puesto número 82 del ranking mundial. Hoy se encuentra en la posición número 40, por encima de algunas de las selecciones clasificadas en el mundial 2018. Sus jóvenes jugadores sueñan con la gloria. Sin embargo, si un trabajador muerto cada dos días, durante nueve años es el precio de esa gloria, podemos decir que el Mundial 2022 y los triunfos de la selección de Qatar se pagan en sangre sobre la espalda de esclavos. 

Camila Urioste,

es escritora. Invitada por Marcas de La Razón

durante la Copa América Brasil 2019.

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