Marcas

Entrenar en serio

Si cada quien hace lo suyo, algo habrá comenzado a cambiar en el fútbol boliviano

La Razón (Edición Impresa) / Julio Peñaloza Bretel / La Paz

03:25 / 03 de enero de 2014

Para hacer un fútbol boliviano en serio, sostenible en el tiempo, hay que formar y entrenar. Y para formar y entrenar hay que nutrirse de profesionales con los que lamentablemente no se cuenta en el país en las cantidades y calidades imprescindibles, hasta que se impongan los proyectos de largo plazo basados en la indispensable transferencia de conocimientos actualizados de cómo se trabaja hoy con chicos y jóvenes, y cómo se pone a punto a los futbolistas supuestamente habilitados para la alta competición si de verdad quieren salir del montón en el concierto internacional.

El día que se acabe el fuego cruzado sobre las supuestas culpas de unos y otros por los deberes no realizados, el día en que nuestros deportistas que representan oficialmente al país en unos Juegos Bolivarianos no aparezcan tirados en un aeropuerto sin saber a dónde llegar, el día en que cada quién haga lo que le corresponde sin que haya necesidad de pedirle cuentas al de al lado, ese día es probable que empiece a cambiar algo para el deporte de nuestro país. Mientras todo esto no suceda, seguiremos en las mismas, y por eso no vale aquí y ahora confeccionar una lista de nombres y supuestas virtudes y defectos porque de lo que se trata es de trazar mapas y rutas críticas, desafío para el que necesitamos conocedores en la materia despojados de prejuicios y de fantasmas, de broncas no resueltas o de asignaturas nunca cumplidas.

Para construir un fútbol boliviano serio y con proyección en el tiempo se trata de formar y de entrenar, y por lo tanto, las canchas de grama natural o sintética siempre sobrarán o simplemente serán utilizables para el partidito por un fardo de cervezas, si no coincidimos de una buena vez en que necesitamos formadores y entrenadores multiplicados por todos los territorios del Estado Plurinacional en el que cada quien haga lo que debe: El Estado  replanteando la educación física y la práctica de las disciplinas deportivas, las organizaciones departamentales del balompié trazando tareas en el mismo sentido con gobernaciones y municipios, la iniciativa privada respaldando los emprendimientos serios y sostenibles, y la institucionalidad futbolera administrando torneos y competencias de la manera más organizada y coherente posible, donde la improvisación no tenga más cabida y la administración de justicia en la cancha garantice el fair play.

Si cada quien hace lo suyo, si por ejemplo el Estado a través de sus mecanismos se pone a dibujar ideas con cada uno de los clubes ligueros para ver de qué manera se puede diseñar y ejecutar un plan que ponga en vigencia divisiones desde la Sub-7 hasta la Sub-20, sin acudir al obsesivo expediente del coyunturalismo para obtener resultados inmediatos con afanes de instrumentalización política que terminan naufragando, algo habrá comenzado a cambiar en el fútbol boliviano.

Pero nada de lo anteriormente comentado servirá si de manera simultánea no nos tomamos en serio que entrenar es la responsabilidad laboral diaria de los futbolistas catalogados como profesionales. Y a ellos les toca hacer su parte pero en serio y no de manera intermitente, no un día sí y al otro no, no un día llego sano y al otro con tufo de mala noche. Por supuesto que para generar condiciones que vayan en dicha dirección son necesarios profesionales que preparen equipos con plazos razonables de duración y no que suceda como ahora que el técnico despedido del equipo X aparece en el próximo torneo en el equipo Y, o que el del B termine manejando el A, robusteciendo el círculo vicioso en el que la calidad profesional de nuestros hombres de fútbol merece, como nunca, una exhaustiva evaluación en todos los ítems que correspondan, lo mismo que la de los aproximadamente 400 jugadores que conforman los 12 equipos de nuestra primera división.

Me pregunto si el uruguayo Luis Suárez que está rompiendo todos los arcos rivales en la Premier inglesa, enfundado en la roja del Liverpool, habría llegado al nivel de excelencia con el que se desempeña partido a partido si se quedaba en Montevideo y la respuesta la encuentro en una reflexión alguna vez hecha por Juan Sebastián Verón: “En Europa aprendí a jugar de otra forma debido a que se entrena de manera diferente, gracias a ese aprendizaje en el Manchester United pude jugar en los niveles más exigentes de los torneos europeos”.

Sirva el ejemplo para viajar de regreso a la cotidianidad de nuestras canchas y equipos: Fútbol lento, tácticamente elemental, jugadores que no rinden físicamente durante 90 minutos, jóvenes aspirantes a estrellas que hasta ahora no saben del valor cualitativo del tiempo libre, o como me confiara un entrenador boliviano en ejercicio: “A mis jugadores les insisto en que vean fútbol europeo, que se empapen del nivel con el que se están jugando los torneos más competitivos… no les parece importante, me cansé de machacarles algo tan simple como esto”.

No hay interés por jugador boliviano alguno en la actualidad. Dicen que Rudy Cardozo cuenta con las condiciones para salir del país, pero lo cierto es que tenemos a uno que pasa de un club brasileño a otro porque no le fue bien (Martins), otro que quiere volver a la comodidad alejada de la ferocidad competitiva (Chumacero), otro que volvió a firmar por un club mexicano (Chávez), el capitán de la selección que retorna por incumplimiento del club en el que militaba (Raldes) y algunos más en contextos poco relevantes para la proyección de los que quieren ascender como en su momento sucediera con valores ya retirados como Erwin Sánchez y Juan Manuel Peña. Esta es la cruda realidad de nuestra producción de futbolistas, por hoy casi nula en materia de renovación y calidad.

Formar y entrenar. Formadores y entrenadores calificados. Proyectos cultivables con paciencia y previsiones de sostenibilidad. Y para todo esto, solamente con que cada quien comience a hacer lo que debe hacer dejando de usar al fútbol como escaparate del oportunismo político es probable que el cambio también pueda llegar al deporte, ese reducto por el que históricamente no se ha emprendido hasta ahora un plan de largo aliento, estructural, paciente, serio, rastreando los recursos humanos de fuera para preparar a los de adentro en lapsos de por lo menos cinco años. Por ahora no queda otra que seguir disfrutando por televisión del gran fútbol que se juega al otro lado del Atlántico.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia