Marcas

Excesivo estrellato de los grandes entrenadores

Mediático. El director técnico luso Mourinho alcanzó la cima de su carrera deportiva cuando fue fichado por el Real Madrid.

La Razón (Edición impresa) / Julio Peñaloza Bretel

00:43 / 22 de abril de 2013

Es tan pulcro y demarcado en sus reglas dentro y fuera del campo el fútbol europeo que todo está debidamente pautado para que nadie se refugie en equívocos y malas interpretaciones. Cada quien cumple el rol que le corresponde y se acabó el cuento. Eso sí, ni la mejor ingeniería empresarial, ni la más depurada cultura institucional están preparadas para neutralizar la falta de criterio convertida en desacierto público, como ha sucedido la pasada semana con Toni Freixa, portavoz de la directiva del Barcelona quién no ha medido sus palabras afirmando que “en las comparaciones Tito (Vilanova) le lleva ventaja a Pep (Guardiola), incluso en las humanas”.

A Freixa nadie le preguntó sobre el asunto, pero éste, muy suelto de cuerpo, lanzó tal afirmación sin reparar en el impacto que generaría dentro del primer plantel, naturalmente tensionado ante el gran desafío de jugar semifinales de Champions frente al Bayern de Múnich. Ni corto ni perezoso, Jordi Roura, el tercero de Guardiola y ahora segundo de Vilanova, le salió al paso sin dubitar al portavoz: “No estamos aquí para comparaciones, todos somos parte de un mismo proyecto… no estamos para eso”.

A partir de la estruendosa irrupción mediática de José Mourinho, que alcanzó  la cima de su carrera cuando fue contratado por el Real Madrid, el entrenador de fútbol de élite ha exacerbado ese perfil que lo ha convertido en una estrella más del firmamento del espectáculo. El perfil polémico del director técnico luso, su sobreexposición pública, su tendencia a decir cosas que pasan por la simpatía o rechazo de amigos y adversarios, lo han puesto a la par de las grandes figuras del cine, la televisión, la música y la farándula en general. Creado el personaje que se devoró a la persona, todas las audiencias, incluidas las madridistas que simpatizan con Mou, ya no encuentran línea divisoria cuándo está hablando la persona de carne y hueso, padre  de un chiquillo de 11 años que juega de arquero en una escuela madrileña llamada Canillas y cuándo lo hace el coreógrafo del equipo más poblado de divos del fútbol, esos que se pavonean con formar parte del club de fútbol más rico del mundo, al haber superado los números del Manchester United en el ranking.

Cada quien con su estilo, hay una tendencia vendedora de diarios como Marca y El Mundo Deportivo de España a explotar exageradamente el cotilleo, el trascendido, la anécdota o el dato insustancial sobre lo que sucede puertas adentro de los vestuarios, que lo dicho por Freixa, comparando al que será en un par de meses nuevo entrenador del Bayern con el actual, ha significado una tremenda metida de pata que le cae como anillo al dedo a los impresos deportivos que son los de mayor tiraje en la península ibérica.

Si de predilecciones hablamos, hay que preferir a esos entrenadores que se convierten en algo así como los narradores de los fragmentos de la historia del fútbol que les toca protagonizar a partir de unas variantes discursivas que invitan a discernir, a aquellos como el propio Mourinho que se mueven en la obsesiva y empobrecedora dicotomía de ganar-perder. En ese sentido, resulta interesante y entretenido escuchar con atención la excesiva elaboración retórica de Marcelo Bielsa muy concordante con la forma en que concibe el juego y la aplica tácticamente, así como también, encontrar en las antípodas de la verborrea a Josep Guardiola que en sus cinco años de anfitrión del Camp Nou hablaba exclusivamente en conferencias de prensa y casi nunca concediendo entrevistas exclusivas.

Ahora que nos aprestamos a espectar las semifinales de la Champions, se ha puesto muy nitidamente en el tapete el vedetismo de los grandes entrenadores, cuando el saliente director del Bayern Jupp Heynckes no pudo disimular su molestia luego de que Franz Beckenbauer le sugiriera públicamente consultar con Guardiola acerca de los “secretos” del Barcelona, controversia a la que se metió sin ser llamado el técnico del otro seminifinalista, el Borussia Dortmund, Jurgen Klopp, quien afirmó que él aceptaría las sugerencias del extécnico de los azulgranas.

De los cuatro semifinalistas ha tenido que ser precisamente Tito Vilanova el que con su prudente y expresivo silencio le pusiera algo de sensatez a estas previas en las que más que antes, los entrenadores les están robando el legítimo protagonismo que les corresponde a los futbolistas.

¿Bocones o discretos?

Jupp Heynckes está a punto de retirarse de la actividad, pero quiere hacerlo sin el“asesoramiento” de Guardiola para  el juego que enfrentará al Bayern con el Barcelona. No debe ser cómodo para el entrenador del más grande equipo de la historia de la Bundesliga que justamente se le haya aconsejado que sea quien lo sustituirá el que pueda darle pautas para jugarle al equipo que ahora dirige desde una encomiable discreción y sencillez, Tito Vilanova.

En el otro enfrentamiento, Mourinho ha atacado a su par, Jurgen Klopp, diciendo que no ha hecho más que hablar desde que fueran sorteadas las semifinales, mientras él ha guardado silencio respecto de lo que puede ser el enfrentamiento entre el Real Madrid y el Borussia Dortmund. Klopp, otro histriónico de la dirección técnica del fútbol, ha contestado con humor que “si Mourinho dice que hablo demasiado, como lo hacían mis profesores en la escuela, entonces me callo”.

(*) El autor es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

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