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Hamlet Barrientos: ‘Un domingo jugué de arquero y eso me cambió la vida’

Retiro. Hace poco decidió colgar los guantes y aceptar un trabajo como preparador de arqueros de Sport Boys

Hamlet Barrientos. Foto: Alejandra Raocabado

Hamlet Barrientos. Foto: Alejandra Raocabado

La Razón (Edición Impresa) / Jaime Ayllón / La Paz

03:18 / 24 de agosto de 2015

Hamlet Barrientos fue arquero, entre otros equipos, de Bolívar y The Strongest. Actuó en la Liga y ya en el final de su carrera profesional, en las asociaciones. Hace apenas unos días tomó la decisión de colgar los guantes. No lo pensó dos veces para aceptar una propuesta de Sport Boys, pero ahora como entrenador de arqueros. Sigue en el fútbol, pero desde otro campo.

— ¿Ya eres un exfutbolista?

— Sí. Fueron 18 años de práctica activa hasta que recibí una invitación de la dirigencia y cuerpo técnico de Sport Boys, así que decidí dejar el fútbol y empezar una nueva etapa como preparador de arqueros.

— ¿Ya no estabas como para seguir jugando?

— Son varios los factores que incidieron, ya estaba jugando solo en la asociación, entonces esta idea la venía madurando y simplemente decidí porque surgió la posibilidad. Además, mi familia también apoyó esta determinación, así que colgué los guantes, felizmente sin lesiones ni nada de esas cosas. Sí sentí mucho la última parte de mi carrera por el hecho de trabajar en canchas de césped sintético, que te trae algunas consecuencias en la parte física y es muy agotador.

— Hora de recuerdos. ¿Cómo te hiciste arquero?

— Empecé como jugador (de campo) en ABB, era delantero en la categoría de nueve años; sin embargo, un domingo me hicieron jugar como arquero y ahí cambió mi vida, cambió todo porque no dejé más los guantes ni los tres palos (en alusión al arco de fútbol). Los guardametas nacen con ese talento y luego se forman aprovechando esa capacidad. En mi caso también influyó bastante mi tío Dan Ferrufino, quien me ayudó mucho. No pensé en ser un arquero profesional, fui a la escuela ABB porque quería hacer deporte, pero las cosas surgieron. Quise estudiar una carrera universitaria, me inscribí en Administración de Empresas, pero el fútbol pudo más que la universidad.

— Y ahora que has puesto punto final a tu carrera, ¿es bueno el balance?

— He tenido de todo, como en cualquier actividad: éxitos, fracasos, alegrías, pero creo que lo más lindo que te deja el fútbol son los amigos que uno va logrando a lo largo de su trayectoria, hice muchas amistades. Ahora, cuando paso por algún lugar, siempre alguien me reconoce, también tuve varias convocatorias a la selección nacional, lastimosamente solo jugué un partido amistoso porque siempre estuvo por delante Carlos Arias, un gran golero y amigo. Tengo grandes recuerdos y anécdotas, estoy muy agradecido con el fútbol y sobre todo con Dios, Él ahora me da esta nueva oportunidad ya que me permite seguir en el fútbol, simplemente cambiando de puesto

— Ya estuviste trabajando formando arqueros, ¿eso te ayudará de alguna manera ahora?

— Sí, el haber trabajado con niños y adolescentes en la Escuela Paz García Romero (agradezco a Juan Carlos Paz García y a Marco Romero por ello) me servirá mucho porque uno ya tiene una idea del trato que debe dar en este tipo de formación. A mí me apasiona enseñar y transmitir lo que he aprendido durante 17 años de carrera.

— Pero ahora vas a lidiar con arqueros profesionales, con un club profesional…

— En el ámbito profesional la situación es diferente, ahora hay que preparar a la gente y no prepararse a diario como lo hacía antes, cuando estaba en actividad. Para mí es un reto, hay que preparar a diario el material, corregir posturas, enseñar nuevas técnicas. Si bien no me preparé estudiando en una escuela para entrenadores, creo que el hecho de haber trabajado con grandes profesores me ayudó. Recuerdo a Javier Tito, Rogelio Cornejo, Miguel Gariazú, Rubén Deleva, Rubén Fornier, el chileno que nos dejó grandes enseñanzas; luego Roberto Ariñez, Exequiel Flores, Héctor Bertaina. Pasé por todas esas manos y asimilé mucho de cada uno de ellos, lo que ahora pongo en práctica. También voy reforzando con material de videos que me trajeron o con algunos libros que hablan específicamente sobre el tema.

— ¿Qué cosas hay que saber para ser preparador de arqueros?

— No solamente es corregir posturas o la parte técnica, sino fundamentalmente hay que conocer de fisiología, de cómo controlar las cargas de trabajo. También ahora dialogamos mucho con Nery Quintana (otro preparador en el área), creo que es muy reconocido su trabajo, de paso tenemos una linda amistad que nació en Mariscal Braun. Ahí le saqué ventaja porque yo fui titular y él alterno, pero ahora la cosa cambió, él conoce mucho y ahora yo soy el alumno, él es mi referente, pero la amistad que tenemos es la base para continuar con este trabajo que es apasionante.

— ¿El fútbol boliviano tiene buenos arqueros?

— La verdad que sí, no solamente en el ámbito nacional están surgiendo arqueros y se va remozando y renovando nuestro balompié, sino también en el plano internacional están surgiendo buenos guardametas, con la confianza que les dan sus entrenadores. Ahora los jóvenes llegan bien preparados.

— ¿La de arquero es la posición más ingrata que hay en el fútbol?

— El puesto del arquero se hace más complicado y más difícil cada vez, especialmente porque año tras año aparecen nuevas pelotas, con materiales distintos que siempre afectan el trabajo del golero: algunas alcanzan grandes velocidades, otras tienen un pique diferente y acá en nuestro país el arquero tiene que prepararse bien por el cambio de nuestra geografía, ya que jugamos en lugares altos donde la velocidad es diferente a los llanos, donde también tenemos que actuar; entonces, si uno no experimenta estos cambios que inciden, es difícil tener una idea clara. El fútbol en general es lindo y la posición de arquero, aunque dura, también.

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