Marcas

Heynckes le deja la vara muy alta a Guardiola

Los bávaros son los mejores de Europa gracias a la eficacia ya demostrada en las dos temporadas anteriores.

La Razón (Edición impresa) / Julio Peñaloza Bretel

00:00 / 27 de mayo de 2013

La noticia que domina las primeras planas es que Neymar vestirá la camiseta del Barcelona a partir de la temporada 2013–2014. Nuevamente comenzamos a distraernos con los forcejeos entre los dos grandes del fútbol español, que en la puja por la figura del Santos, los culés les han ganado a los merengues parece que no tanto por mejores condiciones de contrato, sino porque la química del que promete erigirse como figura de Brasil 2014 lo conduce a apostar por una escuadra en la que hay en primer lugar una escuela de la que ha egresado su mejor alumno, hoy el más grande  futbolista del planeta.

Dice Johan Cruff, con la autoridad que le da el conocimiento a fondo del vestuario del Camp Nou, que él no pondría a dos capitanes para timonear un mismo barco. Otros señalan que dos falsos 9 en lugar de uno ayudarán a recuperar los automatismos azulgranas que en este tiempo fueron vulnerados por el AC Milán, pero fundamentalmente por el Bayern, que ha logrado sacudir nuestra indiferencia greco-latina para advertirnos que por ahora la intensidad se ha impuesto a la exquisitez, que la resistencia y la velocidad pueden ganarle a la técnica depurada.

En ese ámbito, Josep Guardiola, que está próximo a aterrizar en Munich, la tiene difícil, en tanto Jupp Heynckes deja de entrenar equipos de fútbol para retirarse a sus cuarteles de descanso, a la manera en que hace un par de semanas lo hiciera Alex Ferguson con el Manchester United, con la rotunda diferencia de que el teutón se va campeón del mejor torneo de clubes del mundo, allí donde la organización clínica no admite fisuras.

Los bávaros son los mejores de Europa gracias a una eficacia ya demostrada en las dos temporadas anteriores que ahora viene acompañada de la obtención de un título que restituye al fútbol alemán a la testera de los grandes protagonistas y que con los despliegues, tanto del campeón como del subcampeón, —el Borussia Dortmund ha hecho también una formidable campaña— recupera su convocatoria y resonancia planetaria a un año del mundial brasileño.

Guardiola llega a entrenar al amurallado Bayern con el antecedente de no querer contar en las filas del equipo con Argen Robben, que ha marcado territorio con la anotación que le dio a su equipo el título europeo a los 89 minutos del tiempo reglamentario de la final jugada el sábado en Wembley, por lo que a la afición no deberá interesarle en demasía el hecho de que el holandés sea tachado de conflictivo y exageradamente individualista, con tendencia a mantener distancia del colectivo de jugadores con los que comparte el trabajo a diario.

El que fuera entrenador del ciclo más exitoso de toda la historia del Barcelona llega como si se tratara de una competencia de salto alto, en la que la vara ha quedado puesta a una altura que lo obligará a exigirse al máximo, luego del retiro de Heynckes, un hombre caracterizado por el trabajo denodado que hacía entrenar a su equipo hasta en cuatro turnos diarios. Seguro que va a pedir contrataciones  —Gotze del Borussia es una de las incorporaciones rutilantes— para seguramente agregarle a la solidez mental del equipo algo más de tareas en materia de elaboración en la búsqueda de equiparar los aspectos atléticos con las variantes que pasan por la tenencia de la pelota, principal argumento que hiciera de “su” Barcelona, un equipo que consiguió todo lo que consiguió con la posesión y la paciente elaboración ofensiva con gran capacidad para hacer exitosa la última jugada.

Mientras en España el cotilleo futbolero no tiene respiro con la partida de Mourinho, la llegada de Neymar más las idas y venidas de los más importantes futbolistas de esta élite, los alemanes se entienden entre ellos sin dejar de trabajar un solo minuto para quitarse los ojos en tinta que los españoles les han dejado en las dos últimas eurocopas y en Sudáfrica 2010. A continuación tenemos para examinar cómo logra engarzar el estratega catalán con aura de geniecillo y este equipo campeón que ha logrado juntar actitud, despliegue físico y calidad técnica para lograr la última Champions League.

La base de la selección germana

El portero Neuer, además de Lahm, Schweinsteiger y Müller son los valores del Bayern Múnich de los cuales se nutre la selección alemana modelo 2014. A ellos se suma Gotze, que del Borussia Dortmund ha sido transferido precisamente al equipo muniqués.

Pero hay más, Khedira y Ozil del Real Madrid y Mertesacker del Arsenal inglés, que han tenido desempeños irregulares en esta temporada que termina, son números puestos para el equipo nacional que irá en busca de su cuarto título mundial.

La guinda en el pastel quedaría puesta si en la Supercopa, que deben jugar Bayern, como ganador de la Champions, y el Chelsea, que ha obtenido la Europa, el equipo alemán se cobra revancha de la anterior final en la que los ingleses encabezados por Didier Drogba se impusieron 3-1 para dejarlos con los crespos hechos.

(*)  El autor es periodista y asesor de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).

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