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Histórico portazo de Cristiano al Madrid: ¿se va…?

El incordio va a ser transportar el Lamborghini, la Ferrari, el Mercedes, el Rolls Royce, el BMW, la Bugatti, el McLaren y demás cacharros que están perfectamente alineados y pulcros en la cochera.

La Razón (Edición Impresa)

06:44 / 19 de junio de 2017

El incordio va a ser transportar el Lamborghini, la Ferrari, el Mercedes, el Rolls Royce, el BMW, la Bugatti, el McLaren y demás cacharros que están perfectamente alineados y pulcros en la cochera. La mudanza no, porque todo el amoblamiento de su mansión es minimalista, poco hay que empacar, algún sillón, una mesa... Por lo demás, va a ser más difícil conseguir nuevo colegio para el pequeño Cristianito que club para el padre.

Cristiano Ronaldo y su superagente Jorge Mendes eligieron los medios portugueses (una primera forma de despegarse), para lanzar sobre España la madre de todas las bombas futbolísticas: se va del Real Madrid. O al menos dice que se va. O amenaza con irse. El diario deportivo A Bola, de Lisboa, dio la primicia mundial el viernes en una superportada con el título: “RONALDO QUIERE ABANDONAR ESPAÑA”. Arriba, en la volanta, dice: “La decisión es irreversible y ya la transmitió al presidente del Real Madrid”. Y junto a una enorme foto de CR7 con gesto adusto (y vestido con la casaca merengue), agrega: “El mejor del mundo está muy indignado con todo el proceso del fisco español”.

Primero hubo incredulidad en los medios españoles, luego fueron aceptando que la noticia tenía asidero y no era una bomba de humo. Por la tarde circuló una afirmación que Cristiano le habría hecho a sus compañeros de la selección de Portugal, con los que está concentrado en Rusia para disputar la Copa Confederaciones: “Me voy del Real Madrid, lo tengo decidido, no hay marcha atrás”.

A Bola, que por algo publicó la noticia como segura, deslizó el malestar de Madeira por la denuncia de la Fiscalía española, que lo acusa de fraude fiscal por 14,7 millones de euros, proceso muy similar por el cual fue condenado Messi, quien, según el fallo del juez, eludió el pago de impuestos por 4,1 millones. Messi no la pasó bien en los últimos tres años, tuvo que poner la cara más de una vez en tribunales y fue acusado textualmente por el fiscal de haber actuado “igual que un capo de la mafia”. Cristiano, señalan en su entorno, no quiere pasar por lo mismo y está muy molesto con el club por no haberlo defendido.

El Madrid emitió el miércoles un breve comunicado respaldando a su supergaláctico en el que expresa su “plena confianza en nuestro jugador Cristiano Ronaldo, que entendemos ha actuado conforme a la legalidad en cuanto al cumplimiento de sus obligaciones fiscales”. Luego apunta: “El RM está absolutamente convencido de que nuestro jugador demostrará su total inocencia en este proceso”. Y por último pide “que la Justicia actúe con la mayor celeridad posible para que cuanto antes quede demostrada su inocencia”.

A Cristiano no lo conformó el comunicado, lo vio frío, como de compromiso. Hubiese preferido palabras del presidente. Y firmes. Le irritó —dicen— que el suceso haya salido a la luz sin que el club se anticipara y lo tapara. También estaría molesto con el hecho de que el RM tenga decidido desprenderse de sus compañeros de escudería Pepe, James Rodríguez y Coentrao, todos representados por Jorge Mendes. Y antes Florentino Pérez había eliminado a Di María, otro pollo del clan portugués. Un disgusto más de la estrella habría sido que, en todos los medios madrileños (no en los catalanes ni en los portugueses) la noticia de la acusación de fraude fiscal fue ilustrada con fotos de Ronaldo con camiseta de Portugal. Entonces se indicó que Florentino Pérez habría deslizado a los medios afines la sugerencia de no “vestirlo” con la sacra casaca blanca.

Para los efectos judiciales incriminatorios, Cristiano quedó como “un jugador portugués”, “un señor de Portugal”. El artillero lo tomó como que el club esquivó el bulto y no movió todos sus poderosísimos resortes.

Al final, el mejor abogado de Cristiano ha sido el ministro de Educación, Cultura y Deporte de España, Íñigo Méndez de Vigo, quien ha pedido prudencia y que no se criminalice a nadie “porque pueda haber una discrepancia en sus declaraciones de la renta”. Íñigo no abrió la boca en el caso Messi, tratado de capo di tutti i capi por un fiscal del Estado. Lo cierto es que Cristiano arriesga una multa superior a los 30 M€ y pena de prisión efectiva dado el monto de la supuesta defraudación.

Ahora bien, ¿puede marcharse Ronaldo así como así, por un berrinche…? No es nada fácil, tiene contrato vigente con la Casa Blanca hasta 2021, aunque ya sabemos que, en fútbol, los contratos están más para romperse que para cumplirse. Eso es lo de menos. Además, está visto que cuando un futbolista decide irse de un club, no hay convenio que lo ate, termina yéndose. Una institución no puede estar en conflicto permanente con un jugador, y menos de esta dimensión. Necesita paz. Por otra parte, si Mendes le autorizó a que diera el portazo es por dos razones: 1) Porque le sacará jugo al desplante. 2) Porque efectivamente se quiere ir y tiene otro destino seguro.

El escollo es la cláusula de salida; nadie la aclara, pero todo indica que serían 1.000 millones de euros. Esa habría sido la condición sine qua non puesta por Florentino Pérez para firmarle su último contrato por cinco años el pasado 6 de noviembre. Una cláusula que le cierra todas las puertas con llave, candado y trabas. Y perros y alarmas… Porque ningún club del mundo puede amortizar tal inversión con un jugador de 32 años y medio (los tendrá cuando empiece la temporada). Sin contar el salario del astro.

Clubes deseosos de ficharlo ya hacen cola en Concha Espina 1, el tema es cómo afrontar semejante rescisión, sobre todo porque el goleador está en una fase espectacular de su oficio y porque aún le quedan cuatro años de contrato con el Real Madrid. Florentino no lo regalará.

El conflicto cobra un tamaño colosal por el momento que vive Cristiano, quien ha tenido un final de temporada absolutamente extraordinario. El madridismo ha reaccionado con estupor y espanto: sin Ronaldo no es lo mismo, piensa. Sin embargo, al interior del club no ha cundido el pánico, sino más bien una fría serenidad. Todos, sugestivamente, repiten la misma frase: “Nadie está por encima del Real Madrid”. Intentarán persuadirlo de que se quede, pero no morirán en el intento. En el despacho principal del Bernabéu se escuchó un diálogo revelador del pensamiento directriz:

-¿Y si realmente se va…?

-Vendrá otro- fue la flemática respuesta.

El club sabe que cualquier arreglo, por malo que sea, le dejará varios cientos de millones. Y con eso saldrá de compras. Para empezar, Mbappé, la superestrella que asoma en el firmamento. Es crack, muere por jugar en el Madrid y tiene 18 años. Asegura quince temporadas pletóricas de goles. Cristiano golpeó fuerte la mesa, del otro lado piensan “la vida sigue”. Es una pulseada interesante.

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